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Cine-TV

Deadpool 2

44-45

El mercenario bocón está de regreso, más excesivo, más delirante y sí, más disparatado. Con un guion escrito a seis manos, incluidas las del propio Ryan Reynolds, tenemos una mezcla entre el sadismo cómico de Jim Carrey en The Mask con la desfachatez incontrolable de los Looney Tunes más clásicos

POR Alejandro Alemán Fecha: Hace 7 months
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¿Para qué arreglar lo que no está descompuesto? Luego del tremendo éxito de la primera entrega de Deadpool (Miller, 2016), el protagonista, guionista y productor de la cinta, Ryan Reynolds, decide no cambiar la fórmula sino al contrario, inyectarle esteroides y presupuesto a fin de hacer de esta secuela, Deadpool 2, una obra aún más excesiva, más delirante, más disparatada y más jocosa que la anterior.

Esta película gira alrededor de Cable (Josh Brolin), un mutante con la capacidad de viajar en el tiempo, y quien llega del futuro con la intención de acabar con un adolescente que se convertirá en un poderoso mutante. Ya como miembro a prueba de los X-Men, Deadpool trata de detener a Cable bajo la premisa de que aún hay tiempo para evitar que aquel infante se transforme en un temible villano.

Reynolds no cambia su personaje. El “mercenario bocón” de Marvel sigue siendo este tipo dicharachero, que rompe la cuarta pared, que hace referencias “meta”, que se burla de todos y de todo: desde Wolverine hasta Thanos pasando por el propio Ryan Reynolds. Es una metralla ineludible de chistes, gags y referencias que suceden a una velocidad tan incontenible como impresionante. El frenesí en las imágenes explica que la cinta haya requerido tres (!) editores con el objetivo de armar este filme lleno de cortes a tropel.

El tono es de completa y desmedida farsa. Absolutamente entregado al desquicio, el guión de Deadpool 2 (escrito a seis manos por Rhett Reese, Paul Wernick y el propio Ryan Reynolds) es una mezcla entre el sadismo cómico de Jim Carrey en The Mask (1994) con la desfachatez incontrolable de los Looney Tunes más clásicos.

El gran cambio en todo caso es el director. Con el propósito de tener más y mejores secuencias de acción, Reynolds contrata a David Leitch, otrora doble de acción y hoy director, que con su trabajo en John Wick (2014) redefinió el cine de acción mediante su entendimiento casi clínico del arte del stunt, que viene desde las películas de Buster Keaton y Harold Lloyd hasta el de Tom Cruise (toda la saga Misión Imposible) y Keanu Reeves (Matrix, 1999).

Así, las secuencias de acción en Deadpool 2 son trepidantes y llamativas. A cada golpe de acción, le siguen dos de humor, y esa triada de golpes se repite ad infinitum en el filme.

El resultado es ambivalente. Por un lado, es imposible tomar en serio esta cinta. El alud de bromas es tal que todo carece de importancia, y por tanto lo que sucede o deje de sucederle a Deadpool resulta irrelevante. Lo único que importa es el chiste, las referencias, la desfachatez y la acción. Sin embargo, es tal el exceso (de chistes, de golpes, de referencias) que hay un momento donde pareciera que estamos ante una mala parodia de la primera película. Esto bien podría ser el Scary Movie (2000) de las producciones de superhéroes.

Ante la densidad solemne que permea en mucho del cine de superhéroes, Deadpool representa una visión de ruptura: el gusto por la chacota y el sinsentido en un género que se toma así demasiado en serio. No obstante, la exageración en esta segunda parte termina por romper al personaje mismo. Si le quitamos las escenas de acción, esta cinta sería un stand up comedy de superhéroes llevado al extremo; una fórmula que era novedosa en la primera entrega, pero que ahora no es más que un chiste que se alarga demasiado hasta que resulta obvio, predecible y, lo peor, aburrido.

 

Dirección: David Leitch.

Guion: Rhett Reese, Paul Wernick y Ryan Reynolds, basados en los personajes creados por Rob Liefeld y Fabian Nicieza.

Producción: Ryan Reynolds y Lauren Shuler. EU, 2018.

Fotografía: Jonathan Sela.

Edición: Craig Alpert, Elísabet Ronaldsdóttir y Dirk Westervelt.

Con: Ryan Reynolds, Josh Brolin, entre otros.

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