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Cultura

Sin prejuicios

40-41

Enrique Feliciano hace de República pacheca un recuento histórico de poco más de 500 años sobre la mariguana en México. También retoma pláticas y entrevistas con algunos famosos que han fumado, y todo esto para disminuir la satanización de la hierba

POR Revista Cambio Fecha: Hace 1 week
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POR JAVIER PÉREZ

República pacheca no es una invitación a fumarse un toque de mariguana. Es un llamado a debatir abiertamente, sin prejuicios y sin encargos oficiales, la legalización de la mota para uso medicinal, manufacturero y recreativo”. Así empieza esta crónica de la mariguana en México: 1492-2015, escrita por el periodista Enrique Feliciano, quien de forma concisa y sencilla da cuenta de una historia de más de 500 años en una relación que implica a políticos, artistas y, desde luego, al pueblo; y en la que quedan de manifiesto inevitablemente una serie de corruptelas, violaciones a los derechos humanos y una guerra que riega muertos a consecuencia de la época de prohibición.

“Cuando empecé a darle forma a esta idea, hablar de la palabra mariguana era ¡ufff!: inmediatamente te tachaban de mariguano, de ratero, de malviviente”, dice Feliciano con un tono de voz tranquilo y pausado. Sin embargo, llevaba make-essay.net muchos años reuniendo material al respecto, en especial con actores, actrices, músicos y escritores con quienes hablaba abiertamente del tema. De hecho, en el libro se recogen estas entrevistas en capítulos individuales.

“Venía acumulando materiales desde hace muchos años. Había tenido pláticas, incluso lo menciono, con algunos actores sobre la hierba, no publicaba las entrevistas como tal justamente porque existía no sé si llamarle censura o autocensura, o prejuicios de algunos editores, pero lo guardaba. A la par, hacía investigaciones, no de tiempo completo porque uno tiene que escribir otras cosas. Sin embargo, hace dos o tres años me senté en la máquina y empecé escribir. No sabía a dónde iba parar, pero el objetivo era contribuir a que se deje de satanizar la hierba”.

El hecho de que haya elegido a figuras conocidas es parte de esa apuesta por suprimir la satanización. Feliciano buscó gente reconocida que no fuera conflictiva, que fuera funcional, “justamente para que la gente se diera cuenta de que ni se volvía uno loco ni era uno ratero ni escandaloso ni nada de eso”. En República pacheca aparecen testimonios de Isela Vega, Javier Bátiz, Alfonso Zayas, Hugo Stiglitz o José Agustín. “No incluí gente joven no porque no existan, sino porque tampoco es un invitación a darse un toque, sino más bien a conocer, de manera responsable, sobre los diversos usos que se le pueden dar a la mariguana”.

Feliciano, por ejemplo, toca temas pocas veces abordados o que quedan en segundo plano debido a que el foco de atención se encuentra en el uso recreativo y medicinal de la mariguana. Habla del uso industrial de la planta de cannabis.

“Recuerdo que antes había un hilo que se llamaba hilo cáñamo, que era indispensable en la construcción de edificios y casas. Los albañiles lo ocupaban mucho, aunque de pronto se dejó de producir por lo que sabemos. Pero además de este hilo, hay infinidad de productos que se pueden hacer con las fibras del cannabis. Y nos sorprendemos además porque se le puede dar trabajo a muchas personas en esta industria porque parece que estamos asistiendo a un boom”.

Otro punto que toca esta crónica de la mariguana en México es cuando Lázaro Cárdenas levantó las prohibiciones que se habían establecido desde la época de Venustiano Carranza. “Me pareció una medida extraordinaria porque si hubiéramos seguido con este asunto, nos damos cuenta de que es fácil exterminar a grupos delictivos que lucran con eso. Nos hubiéramos ahorrado miles de muertos, miles de personas que se quedaron sin un ser querido, miles de negocios ilícitos que son un caldo de cultivo para generar delincuentes en otras áreas. Por ejemplo, Salazar Viniegra, el doctor de esta política, eliminó a todos los traficantes que metían hierba a las cárceles. Entonces: si se quiere combatir al crimen, sí se puede hacer. Creo que uno de los primeros pasos debe ser la legalización, evitar que los jóvenes se acerquen a estos grupos con el propósito de conseguir un poco de hierba”.

“¿Y ves cerca esa legalización?” –le pregunto–. “Ahorita estoy esperando, como todo un sector de la sociedad, como es el médico sobre todo, a ver cómo viene la reglamentación de la ley para uso medicinal. De eso dependerán otras cosas. Si se aprueba por ejemplo el autocultivo será avanzar hacia una legalización abierta incluso para uso recreativo, que es a lo que finalmente le tienen miedo las autoridades. En esa medida caminará considerablemente una legalización. En muchos países están debatiendo el tema, muchos lo han aceptado, muchos solamente en cuestión medicinal, otros en uso recreativo, pero esto viene creciendo como una bola de nieve. No sé cuánto tiempo, algunos calculan tres años, para que sea legal el uso recreativo”.

La mariguana, recalca Feliciano, no es tan satánica. Y tan no es así que cita como ejemplo a las abuelitas que guardaban sus botellas de alcohol y hierba a fin de aliviar dolores y reumas. Era algo que se sabía, sin embargo, como la estigmatización social exigía condenar su uso, todos lo negaban y evitaban. “Quiere decir que estábamos equivocados por cerrarnos a una idea que habíamos heredado. Hay documentación de libros viejísimos de herbolaria donde se habla de la hierba como una medicina extraordinaria, no sólo para nivelar la presión alta, sino para curar la gonorrea, que a lo mejor ahora ya no es tan común, pero que hace años era casi obligatoria para todos los jóvenes. Creo que no tendríamos porque cerrarnos ante el conocimiento”.

RECUADRO

Un hallazgo interesante de Feliciano es que el lienzo donde se pintó la virgen de Guadalupe está elaborado con cáñamo, el hilo hecho con cannabis, y con lino. “Y hay una razón: estas dos fibras son más duraderas que otras fibras que conocemos actualmente, como el algodón. Se le calculaba en aquel entonces 500 años de vida, claro, sin hacerle curaciones y todo esto que sabemos ahora”.

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