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Cultura

Un circo desenchufado

Quince rolas que “amarraron chido” fueron suficientes para conformar el nuevo disco de Molotov, un unplugged que era una utopía del grupo, aunque durante años anhelaron tenerlo

POR Revista Cambio Fecha: Hace 2 weeks
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POR JAVIER PÉREZ

Hay un momento en el unplugged para MTV de Molotov, hacia el final de “Mátate Teté”, en el que aparecen dos músicos atípicos en la instrumentación característica de la banda: una pareja de gaiteros ubicada al fondo del escenario lleno de bustos pintarrajeados alusivos a la cultura grecorromana. “Somos devotos del whisky –me dice Miky Huidobro–, tenía ganas de escuchar unas gaitas y llegaron unos chavos a ofrecerme un whisky en el show, pero ya que tocaban muy bien la gaita mejor que lo hicieran. Uno de ellos tocaba en un restaurante con nosotros, y su chava; son del batallón de San Patricio que toca todos los principios de mes en un convento de Coyoacán”.

Con el fin de perder la explosividad con la que la banda toca en vivo, y para no perder la fuerza sonora, Molotov incluyó instrumentos sorpresivos. Una tuba, a cargo de Alejandro Díaz, en “Frijolero”; el contrabajo de Djorde Stijepovic, de Tiger Army, en “Marciano” y otro par; las percusiones prehispánicas de Alejandro Méndez en varias rolas, el serrucho que tocó Jacobo Liberman, o los tambores taiko interpretados por Naoko Kobayashi, o la voz rapera de la chilena Anita Tijoux en dos rolas. Además de que Paco Ayala, Tito Fuentes, Miky Huidobro y Randy Ebright estuvieron acompañados por Alex Faide (guitarra), Melchor Magaña (percusiones) y Money Mark (órgano, piano y teclados) durante todo el show que, por lo menos en el producto final, quedó en 15 temas rematando con “Puto”.

—Mucha gente nos decía en Facebook –cuenta Miky– su exposición “multiculti”, y de alguna manera así somos.

—País libre, cada quien trae una silla diferente –complementa Tito, inseparable de sus lentes negros.

—¿Cómo eligieron las canciones que se quedaron?

—Montamos todas las que se pudo –explica Miky–. Hay rolas icónicas, hay unas que salieron antes de proponerlas, algunas las tocamos ahí; montamos 24 o 25 y para el programa funcionaban sólo 15. Fue cuestión de ver cuáles amarraban chido, las que tenían mejor arreglo y que ya sonaban bien desde su origen. Muchas de las canciones que toca Tito en la guitarra, por estar compuestas así de origen, quedaron en este disco, pero habrá revancha.

Según Molotov, por lo menos desde la perspectiva de Miky y Tito, hubieran aceptado hacer el unplugged en cualquier momento de su carrera. “Es un reto para los músicos tocar las rolas en metacústico, es una utopía que tenías de chavito, es algo que queríamos hacer como banda –cuenta Tito–. Hubo un par de acercamientos, aunque no habían amarrado por diferentes razones, y este fue un buen momento: veníamos de un disco de aniversario, así que estaba padre hacerlo”.

Además, se combinó con la exposición recurrente que tuvieron durante el Mundial de futbol de Rusia pues hicieron un tema, “Se vale sobar”, para Tv Azteca.

—Yo andaba peleado con componer y dije: bueno, de futbol sí me voy a echar una rolita –dice Miky–. No le gustó a nadie más que a mí. Son frases celebres de futbolistas, y la gente dice ¿quién compuso eso? Pues la compuso Pelé…

—Le entramos porque nos gusta el futbol a la mayoría, y entonces estaba padre hacer una rola para todos los equipos, aprovechar la potencia de la tele para hacer una rola, la de ver golazos del poeta de “La doncella” y decía cuarenta mil veces “ver golazos”. Hicieron un video con todas las pinches botargas, carísimo, con todos los conductores, viejas y todo, llega el video y lo ven y dicen: “ver… ga, ¿cuántas veces?” La echan para atrás y no nos pagan.

—Por pinches groserotes, pero no importa. Nos llevaron a Rusia, estuvo chido. Allá en Rusia tenemos un fan base bastante importante.

—Vimos el partido de Alemania, valió la pena cada oso que hicimos en pantalla.

—Está bien el hecho de salir en la tele con tu material, las canciones y creo que nunca habíamos hecho una transmisión de un concierto de Europa a México.

—¿Qué los motiva a seguir tocando?

—Primero, de eso ya vivimos, 22, 23 años, no vas a pensar en hacer una carrera, está un poco difícil –dice Miky–, pero yo creo que el desmadre es lo que nos gusta, nos gusta estar viajando por todos lados. Creo que en el escenario somos un grupo de gente que se lleva muy bien, incluso con la gente del staff. El hecho de viajar y mostrar tu música y ahora con un unplugged es lo que nos motiva a seguir. Yo creo que terminando de grabar estas canciones como que volvías a tomar la guitarra para  ver qué otra canción salía así, como que te quedas pegado en la onda acústica y te lleva. La semana pasada compré una guitarra de doce cuerdas, yo nunca me hubiera imaginado eso, pero te motiva a seguir componiendo o hacer cosas nuevas. No sé, tal vez para una edad más avanzada, esto no está tan mal.

—En esta época en la que cualquiera se convierte en una estrella por la redes sociales o YouTube, ¿cuál es el significado ser un músico como Molotov?

—Creo que somos un museo que anda para allá y pa’cá. A nosotros nos tocó grabar nuestro primer disco en cinta, en sacar casetes, CD, vinil –dice Miky– nos ha tocado estar también en estas nuevas plataformas como Spotify, YouTube, iTunes, etcétera. Lo que cuenta es que tu música suene bien en vivo, en un escenario, y eso es lo que hay que cuidar y eso es lo que las nuevas generaciones no tienen. Mucho de su fan base es fake news y con likes no te puedes dar cuenta. Puedes darte cuenta del alcance que tienen, pero no te das cuenta del éxito que puede llegar a tener una banda.

—También ya está todo desvaladote el concepto del músico, ya qué chingados es músico, músico es un Dj, un remix, la fama instantánea puede ser comparada con la payola. En realidad el trabajo que te costaba ser músico, era complicadísimo y ahora cualquier beat es ser músico, no sé cuál sea el papel actual. Nosotros al tocar en vivo es como un cirquito y es increíble el momento que se genera con la gente acá en tierra.

—¿Para qué sirve lo que hacen?

—Para nosotros –dice Tito– para vivir, y ya en un sentido metafórico es lo que me gusta hacer, me gusta estar tocando una guitarra con mis amigos, chupando, platicando. Para eso me sirve a mí. Y se siente una vibra de satisfacción cuando la gente se desahoga en los toquines, y pues son los momentos de cada quien, de cada músico para crear un momento que cuando conectas con la gente se vuelve increíble. Seguramente trasciende en la gente. Para eso sirve.

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