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Cultura

¿Un renacimiento del rock?

La situación musical contemporánea es fácil de definir: 
la música urbana domina y es más influyente en la cultura joven que ninguna. Al rock le falta sangre nueva, energía, y Jack White quiere dársela con Boarding House Reach, ¿lo logrará?

POR Revista Cambio Fecha: Hace 4 months
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POR JULIÁN VERÓN

Poner en contexto la situación musical mundial en este momento es relativamente fácil: la música urbana domina las carteleras e influye en la cultura joven más que ninguna. Hoy mueve más montañas, da más views en Youtube y genera más engagement una rola de Bad Bunny que una de Paul McCartney, y aquí no estoy opinando, más bien hablo de realidades. Vayan a sus canales de Youtube o Spotify y chequen esto.

Uno de los más recientes reyes del rock n’ roll, Jack White, dijo hace días en una entrevista con KROQ que al género le hacía falta una “inyección de sangre nueva para renacer”. También aseguró que esto ha estado preparándose durante mucho tiempo y está a punto de suceder. El rey del pedal fuzz y guitarras de plástico también opinó que “desde el comienzo del rock, cada 10 o 12 años hay un soplo de aire fresco y una nueva inyección de lo que se podría llamar ‘actitud punk’, o algo así”.

Bueno, quizá no tengo las credenciales para cuestionar a Jack White sobre esto, sin embargo, se me hace un poco raro tratar al renacimiento del rock como una cuestión de una decena de años, como si fuese alguna planta exótica o unos panes alistándose en alguna panadería del mundo. La verdad, querido Jack, no creo que funcione así. Pero bueno, tú compusiste “Seven Nation Army”, por eso te doy el beneficio de la duda.

Jack acaba de sacar su nuevo disco, Boarding House Reach, y podemos tomar su lanzamiento como una buena manera de medir en dónde está parado el rock hoy. Al final del día, Jack es uno de los culpables de que una banda de dos personas (White Stripes), tocando con instrumentos de juguete en su mayor parte, dominara el planeta durante muchos años. Varios días después de que se estrenó, algunos de mis amigos rockeros ni se habían enterado.

Pensar esto hace 20, 30, o 40 años de seguro era imposible. Si Led Zeppelin hubiese sacado un disco en su época, habrían existido filas de gente desesperada en las tiendas de discos para  comprarlo. Hoy, con la facilidad de las redes sociales y el streaming, mis amigos rockeros –esos que usan playeras de Pink Floyd, White Stripes, y defienden Dark Side of The Moon como si su vida dependiera de ello–, ni se enteraron de esto. Times, They Are A-Changin’, diría el viejo Bob.

Yo sí estaba pendiente y, entre los hits de J Balvin y Bad Bunny, encontré el tiempo para escuchar por un par de días Boarding House Reach de principio a fin. Jack es un gran guitarrista, eso no lo vengo a descubrir yo. Y también es un gran hacedor de canciones, eleva el oficio de compositor a un alto rango y con una guitarrita acústica puede componer como pocos. Boarding House Reach tiene picos altísimos, como “Ice Station Zebra”, que más bien parece el resultado de sentarse a beber 200 cervezas con los Beastie Boys un viernes a la medianoche; y podemos escuchar a Jack haciendo una de las cosas para las que siempre ha sido bueno: rapear como un cabrón y solear.

Sí, el fraseo de este blanquito de Detroit es uno de sus mejores dotes. Checar su discografía buscando esta cualidad se los hará entender. También está “Connected by Love”, sencillo al que le fue relativamente bien en radios y Youtubes del mundo. Y podría seguir hablando de puntos altos en el disco, pero, ¿acaso la importancia de un disco sólo se trata de si gustaron sus canciones o no?

La magia de hacer un álbum es que deje o marque con tinta indeleble una posición, o un antes y un después. Si escuchas Boarding House Reach en el 2018, podría ser un disco que Jack sacó en el 2002 fácilmente. Es el mismo Jack White de The White Stripes y de su carrera solista. Y acá el disco falla, no te va a cambiar los días ni va a lograr que vayas corriendo a tu Facebook y dejes un estado acerca de lo impresionado que estás con las nuevas canciones de Jack White. Es un musicazo, le saca sonidos y texturas a la guitarra como pocos, sin embargo, este disco no va a quebrar en dos la tierra ni logrará que el rock vuelva a estar al frente en todos los comentarios de Instagram del planeta.

“What Is Done Is Done”, una de mis favoritas del álbum. Lo es precisamente porque es una canción muy Jack White. Aunque, citando al mismo Jack, ¿es esto el “soplo de aire fresco y nueva inyección de lo que se podría llamar ‘actitud punk’”? No lo creo. Es una manera injusta de medir el impacto cultural de una canción de rock en el 2018 mediante views en Spotify, pero es un medidor que indica a cuánta gente le está hablando la rola en este preciso instante.

Jack White no tiene problemas de marketing para promocionar sus canciones como quizás una banda independiente de Chihuahua con una gran canción los tendría. Esa banda podría tener una gran canción que no llegaría a la gente por no tener lana con qué publicitarla. “What Is Done Is Done” tiene 142 922 plays en Spotify desde su lanzamiento hasta el cierre de esta edición, por si se lo preguntaban. “Dime” de J Balvin y Bad Bunny, ronda el millón de plays en el mismo lapso. Aclaro que no estoy comparando la calidad, sólo muestro lo que en este momento le habla a la gente y cómo llega a sus oídos.

Boarding House Reach es un buen disco, pero no es el que va a romper las aguas con su “actitud punk” ni es el que va a crear un nuevo presente y futuro para la música hecha con guitarras eléctricas de plástico y pedales de distorsión bien raros. De igual manera, hay que tenerlo cerca, con la finalidad de ver cómo un disco hecho por el rey más actual que tiene el rock n’ roll sobrevive en la era del reguetón y el hip hop. Seguiremos esperando, Jack.

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