Además de la pérdida de vidas humanas que provocó el crucero Costa Concordia al encallar; ahora se suma la posibilidad de un desastre ecológico por la fuga de combustible.
Por IRIS DAFNÉ HERNÁNDEZ
El Gobierno de Italia admitió que se ha producido un “daño ambiental”, en el fondo marino de la isla de Giglio por el naufragio del crucero “Costa Concordia”, en el que murieron al menos 11 personas y 22 siguen desaparecidas. Desde el pasado lunes 16, el buque comenzó a desprender combustible y, los primeros en advertirlo fueron los pilotos de los helicópteros de salvamento adscritos a la capitanía de Livorno, por lo que emitieron la alarma. Ante esa situación, alrededor del “Costa Concordia”, una barrera de paneles para intentar frenar una posible marea negra en la zona.
El ministro del Medio Ambiente, Corrado Clini reconoció la posible catástrofe medioambiental por lo que advirtió del peligro, ya que el combustible se extender por toda la costa del Tirreno.
“Existe ya un daño ambiental, muy contenido, relativo a los fondos marinos de la isla del Giglio. Estamos ante una situación límite porque la nave es inestable. Hay que actuar deprisa, es una carrera contrarreloj. Creo que en las próximas 12 horas estaremos en disposición de comenzar a trabajar en el depósito. Para vaciar las dos mil 380 toneladas de carburante contenido en el depósito necesitamos al menos dos semanas”. El ministro explicó que extraer el crudo será necesario calentarlo, "porque es muy denso y la temperatura actual del mar conlleva un riesgo progresivo de solidificación". Según sus estimaciones, serán necesarias por lo menos dos semanas para poder sacar al "Costa Concordia" del lugar en el que se encuentra encallado, "basta un poco de sentido común para entender que existe un juego peligroso", afirmó el ministro.
En la Cámara Baja, donde se guardó un minuto de silencio, por las víctimas del naufragio, Corrado Clini advirtió que “existe el serio riesgo de que futuras marejadas puedan provocar el hundimiento” del crucero, dijo Clini, pues cerca de donde se encuentra existe una pendiente que lleva a una profundidad de entre 50 y 90 metros. La asociación medioambiental italiana Legambiente pidió a la Comisión Europea (CE) que intervenga en el asunto, ya que “la fauna y la flora marina de la zona ya han sido duramente agredidas por todas las sustancias tóxicas y los materiales presentes en la nave que están entrando en contacto con el mar”.
Mientras tanto, el Gobierno italiano, estudia la posibilidad de limitar el paso de cruceros de este tipo por zonas “sensibles” en términos medioambientales. A su vez, la compañía propietaria del crucero está dispuesta a colaborar con las autoridades, para retirar a “ese gigante que vino a morir aquí”, dijo el presidente de la firma, Pier Luigi Foshi.
ERRORES FATALES
Al realizarse las primeras investigaciones y comparecencias ante la autoridad correspondiente, el capitán de la nave Costa Concordia, Francesco Shettino, admitió que el accidente se debió a un error suyo, según un documento filtrado de la investigación que cita la cadena inglesa BBC. Schettino ordenó que el buque se diera la vuelta “demasiado tarde”, de acuerdo con fuentes judiciales. “Conocía muy bien las profundidades de la zona”, explicó.
El pasado martes 17, Francesco Shettino fue puesto bajo arresto domiciliario acusado por la fiscalía de Grosseto de homicidio culposo, naufragio y abandono de la nave encallada frente a la isla italiana de Giglio. Un oficial de la Guardia Costera italiana exigió violentamente al capitán volver a su buque para supervisar la evacuación, pero el capitán se resistió en varias ocasiones, de acuerdo con la grabación que se dio a conocer, después de la tragedia. Valeria Montesarchio, jueza de Indagaciones Preliminares de la central ciudad italiana de Grosseto, decidió la detención cautelar domiciliaria en contra del capitán, que estaba arrestado desde hace unos días.
Durante un interrogatorio, el capitán se defendió y aseguró que salvó a “cientos, miles de personas” y negó haber abandonado la nave, pese a las demoledoras pruebas en su contra. “Después del choque con el escollo, la nave tuvo un ladeo de 90 grados, no podía regresar a bordo”, argumentó Schettino, sin explicar la razón por la que ya se encontraba en un bote salvavidas, mientras arriba del buque había cientos de pasajeros atrapados.
Sin embargo, Rogelio Barista, cocinero filipino contradijo la declaración del capitán, al señalar que la noche del desastre Schettino parecía indiferente a lo que sucedía a bordo y estaba con una mujer en espera de su cena y su bebida.
“Miré hacia afuera para buscar al capitán y vi que aún esperaba su bebida. Me pregunté cómo era posible que con todo lo que estaba sucediendo, él estuviera todavía esperando el postre para su huésped”, argumentó Rogelio Barista. Por otro lado, la joven Dominika Cermortan, quien estuvo cenando con el capitán cuando ocurrió el accidente que desencadenó en la tragedia, defendió al marino y aseguró que la maniobra realizada por el capitán, permitió salvar las vidas de unas tres mil personas.
A su vez, las autoridades buscan determinar la relación entre la joven y Shettino, ya que se hallaba junto al puente de mando, aunque no formada parte de la tripulación oficial. |