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Nación

Basura eléctrica

Aproximadamente 30 % del material orgánico que se genera para nuestra alimentación se pierde o se desperdicia en el camino, pero en Milpa Alta productores y comerciantes aprovechan estos residuos para transformarlos en electricidad 
mediante una planta de biogás

POR Revista Cambio Fecha: Hace 4 months
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POR JIMENA RÍOS

Actualmente, prender un foco, usar el celular, calentar comida en el microondas implica dañar gravemente nuestro planeta. Somos tantos y tan dependientes de esta fuente de energía que el impacto ecológico ocasionado a fin de obtenerla se vuelve cada vez más grande. Por sí misma, la energía eléctrica no contamina, pero el proceso para obtenerla sí, ya que se requiere una enorme cantidad de agua para generarla y llevarla hasta tu hogar.

Con la finalidad de encontrar alternativas más amigables con el ambiente, hay jóvenes visionarios cuyas ideas podrían solucionar muchos de nuestros problemas. Uno de ellos es Jahir Mojica, director de Sustentabilidad en Energía y Medio Ambiente (SUEMA) quien, junto con algunos compañeros de la universidad, fundó este proyecto con el objetivo de impulsar el uso de energías limpias, como la bioenergía.

Uno de sus proyectos más exitoso es la Planta de Biogás que instalaron en el mercado de nopal de la delegación Milpa Alta. Ahí, los productores recogen sus residuos, los llevan a la planta (que se encuentra en el mismo mercado) y así obtienen la electricidad que ilumina su lugar de trabajo: fácil, cómodo, rápido y con grandes beneficios para el planeta. Lo que hubiera sido desechado como un desperdicio se transforma en algo bueno para todos.

Pero, ¿qué es la bioenergía y por qué nos conviene saber sobre ella? Es aquella que se produce a partir de algún tipo de residuo orgánico utilizando un método biológico. Por su parte, el biogás es un tipo de bioenergía, renovable y sustentable, que se obtiene a partir un proceso de biodigestión anaerobia, es decir, como resultado de una serie de reacciones bioquímicas donde los residuos orgánicos son degradados por un conjunto de microorganismos.

Jahir nos explica por qué la bioenergía tiene un gran potencial en la ciudad y en el país en general. Básicamente es porque somos muy buenos para generar desperdicios, y la bioenergía está ahí a fin de aprovecharlos. En México existen muchas fuentes de donde se puede obtener el biogás.

“En todos lados alguien tiene que comer, y para poder alimentarnos producimos una gran cantidad de alimentos, pero aproximadamente 30 % del material orgánico que producimos para nuestra alimentación se pierde o se desperdicia en el camino. Ya sea en la cosecha, en la distribución o después de nuestro consumo, siempre hay un residuo y es una fuente de energía que estamos tirando a la basura”, expone el empresario.

La energía del nopal

Jahir se empezó a hacer consciente de la cantidad de energía que se desaprovechaba, mientras realizaba sus prácticas en comunidades rurales de la República que no contaban con electricidad aunque producían una gran cantidad de residuos orgánicos. Tenían la materia prima con qué generar su propia energía pero no la tecnología.

Fue así que, para propiciar cambios, decidió aplicar los conocimientos que obtuvo en la universidad. De esa idea nació SUEMA, y tiempo después la planta de biogás, que actualmente energiza al famoso mercado de nopal ubicado en Milpa Alta.

“Hicimos una investigación y nos dimos cuenta de que quienes más generan residuos orgánicos son los mercados. El que más genera de todos es la Central de Abasto pues produce casi los mismos residuos que la ciudad de Guadalajara, y son 600 toneladas de energía que se están tirando. En la Ciudad de México tenemos más de 300 mercados públicos de los cuales quizá la mitad tienen la posibilidad de comercializar productos fermenticios”, asegura Jahir.

Las plantas que producen electricidad en la ciudad trabajan a marchas forzadas, mientras los residuos contaminan el agua y el suelo, ¡todo mal! Jahir lo sabe y apuesta a impulsar una solución.

“En estos mercados se genera una gran cantidad de deshechos y queremos que el modelo que hicimos sea un ejemplo para demostrar que se puede aprovechar estos residuos en beneficio de la comunidad, en lugar de generar un gasto que ya no se recupera”.

Y explica cómo funciona: “Lo que nosotros instalamos es un sistema de biodigestión que aprovecha los materiales para convertirlos en dos productos: en energía limpia y en un sustrato mejorado de suelos, que es una especie de composta”, señala.

Por cada tonelada de residuos que recibe la planta es capaz de producir alrededor de 150 kilowatts hora de energía. Dos terceras partes de esta producción se utilizan en el funcionamiento de la misma planta y una tercera se aprovecha con el objetivo de abastecer de luz al mercado.

Hay personas que todo el día están limpiando ese residuo y es lo que se ocupa. Recogen el desperdicio y lo llevan a la planta con el propósito de que ocurra la increíble transformación. De esta manera se genera la electricidad que se utiliza para la iluminación del mercado, donde las actividades inician desde las 3 de la mañana.

“Sabemos que la planta contribuye sólo una parte, pero tiene la ventaja de que es sustentable en términos energéticos; es decir, al encontrarse dentro del mismo mercado se elimina el costo del transporte. Antes se llevaban los residuos a la planta de composta pero se gastaba energía para llevar los residuos lejos. Ese gasto está eliminado y hay un mejor aprovechamiento de ese material”, explica.

No obstante, los residuos orgánicos no son los únicos que sirven para crear energía. Hay residuos agroforestales y los que se generan en el sector agropecuario: sí, esas toneladas de estiércol que tiran las vacas, y lanzan al aire enormes cantidades de amoniaco y óxido nitroso, también pueden encender un foco.

“En México el sector agropecuario es uno de los más fuertes y de los que más contaminación ambiental generan; sin embargo, al mismo tiempo, los residuos de la producción ganadera son de los que mejor pueden ser aprovechados para crear energía. Los residuos orgánicos en las granjas de cerdos o vacas generan una gran cantidad de purines, un material que contamina los ríos y las fuentes de aguas subterráneas”, señala Jahir.

Economía circular

A Jahir le preocupa el ambiente, y también ofrecer un buen producto a sus clientes. Además de su deseo de impulsar que se coloquen plantas de biogás en todos los mercados públicos en la ciudad en los que sea viable, también se ha acercado a los empresarios con la finalidad de decirles que sus industrias, junto con sus desechos, están desperdiciando energía y, a su vez, dinero.

“En los corporativos analizamos sus procesos de producción, y si en su cadena de valor tienen residuos orgánicos en diversas partes diseñamos y construimos sistemas para que las empresas aprovechen los residuos como una fuente de energía. Todo esto lo hacemos de la mano del concepto de economía circular, que es la ideología bajo la que nosotros trabajamos”, asegura.

“No hacemos ningún proyecto que no tenga una viabilidad económica pues creemos que un sistema sostenible a largo plazo necesita el componente económico. Pensamos en proyectos que además de tener un impacto positivo para el ambiente sean una inversión que los ayude a mejorar. Plantas de un millón de dólares que recuperan su inversión en tan sólo 8 meses”, comenta.

Antes de finalizar, Jahir explica que en cuanto al tratamiento de residuos orgánicos no hay muchos intentos, aunque espera que se considere cada vez más esta alternativa.

“Nuestra planta es la primera en su tipo en generar energía a partir de residuos orgánicos en una zona urbana, es la primera documentada en el país y casi podría decir que de toda Latinoamérica. No está muy fuerte ahorita el tema de la bioenergía pero tiene un gran potencial”.

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