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Nación

Dormir hasta la muerte

Mi doctor me recetó alprazolam para calmar mi ansiedad. La dosis fue mínima, pero cada día me hacía más dependendiente hasta que decidí aumentar la dosis por cuenta propia y, peor, combinarla con alcohol

POR Revista Cambio Fecha: Hace 4 weeks
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POR JULIÁN VERÓN

Vivimos en la época en la que más se ha platicado sobre la legalización de algunas drogas que actualmente son ilegales. La mariguana recreativa y medicinal en México está en el momento más cercano de la historia reciente para convertirse en legal. Al parecer estamos avanzando a pasos agigantados en este tema. Ahora, ¿qué pasa con las drogas que son legales? Están ahí casi a disposición de cualquier persona que sea mayor de edad, y sus efectos pueden ser iguales o más peligrosos que las drogas que actualmente son ilegales. El alcohol, por ejemplo, es uno de los causantes de más muertes en el planeta actualmente. Pero hoy no voy a platicar sobre el alcohol y lo normalizado que está su consumo y abuso. Hoy hablaré del alprazolam.

El alprazolam es miembro de la familia de las benzodiazepinas, y regularmente se usa con el fin de tratar la ansiedad y los ataques de pánico. Se necesita que algún doctor lo recete para poder adquirirlo. Entre los nombres más comunes con los que se venden está el Xanax. El alprazolam es un depresor del sistema nervioso con efectos hipnóticos (por eso da sueño al consumirlo). Es un medicamento potente y genera un síndrome de abstinencia importante cuando se suspende su ingesta.

Me recetaron alprazolam hace años. Mi doctor de cabecera me diagnosticó ansiedad y me recomendó usarlo. Eran pastillas de 0.5 miligramos y me recetó media de día y media de noche. El alprazolam provoca que te sientas muchísimo más tranquilo. Es como si el desbalance químico que puedes tener en el cerebro se “suspendiera” o se alienara de cierta manera. No sientes ansiedad; estás en una zona de confort con todo y te permite seguir con tus actividades sin que la ansiedad te bloquee.

Sufrir ansiedad no se lo deseo a nadie: imaginas escenarios cuasi inexistentes, piensas que la peor situación posible es la que va a suceder en cualquier aspecto de tu vida –así no tengas pruebas reales para pensar esto–, y realmente daña tus capacidades sociales y de tener un estilo de vida activo. La ansiedad puede lograr que tomes decisiones basadas en el miedo e inseguridad, y arruinar momentos que de otra forma hubiesen sido placenteros o memorables.

Como con cada droga que nos hace sentir bien, siempre vamos a querer más. Llegó un momento en el que las pastillas de 0.5 miligramos ya no me hacían efecto. Mi tolerancia al alprazolam subió, y el doctor tuvo que recetarme las de 1.0 miligramo. Empecé a sentirme en un estado raro, como si el rush que sentía con la de 0.5 miligramos se hubiera ido. Con la dosis doble, solamente percibía que mis días estaban en una especie de “modo avión”. Busqué en Google y, efectivamente, tenía síntomas de tolerancia y dependencia del medicamento. Mi ansiedad subía y decidí dejar a ese doctor ya que no quería subir mi dosis. Pero hice algo peor: empecé a comprar recetas ilegales para tener mi alprazolam de 2.0 miligramos.

Además, la persona que me vendía las recetas me dijo que tratara de combinar (con mucha precaución) el alprazolam con un par de cervezas ya que, según él, “era la mejor manera de estar relajado” y así no tenía que estar consumiendo tanto medicamento. La mezcla de ansiolíticos y alcohol es bastante peligrosa. Este año, Lil Peep, de los raperos jóvenes más importantes de su generación, murió por sobredosis de Xanax.

“Mezclar alcohol y ansiolíticos es bastante peligroso. Puedes sentirte más deprimido o ansioso. Tomar alcohol puede contrarrestar los beneficios del medicamento antidepresivo y dificultar el tratamiento de los síntomas. El alcohol puede parecer que mejora el estado de ánimo a corto plazo, pero su efecto general aumenta los síntomas de la depresión y la ansiedad”, dice Daniel K. Hall-Flavin, médico de la Clínica Mayo. Además, “los efectos secundarios pueden empeorar si también tomas otro medicamento. Muchos medicamentos pueden causar problemas si se toman con alcohol, entre ellos, los medicamentos contra la ansiedad, los medicamentos para dormir y los analgésicos. Los efectos secundarios pueden empeorar si bebes alcohol y tomas uno de estos medicamentos junto con un antidepresivo”.

No pensé mucho en estas advertencias y decidí probarlo. La primera vez que lo haces sientes que te mejora el estado de ánimo, pero luego de varias ocasiones, el efecto del alprazolam va bajando; entonces quieres consumir más medicamento y más alcohol, resultado: pierdes el conocimiento, tienes lagunas mentales o simplemente vives un blackout.

La experiencia más peligrosa de mi vida la tuve debido a esta mezcla. Fui con una caja de alprazolam a una fiesta. Habían 18 pastillas. Además de repartirle a mis amigos, las mezclaba con alcohol como si fuesen mentas. Mi tolerancia estaba altísima, ya solamente sentía “algo” si me tomaba 3 o 4 pastillas y las tragaba con las cervezas que fueran. Esa noche, estaba con un amigo y él tenía auto. Ni siquiera habíamos pensado en el peligro de esto porque los dos ya contábamos con una resistencia elevadísima al medicamento. Se nos acabó la caja de alprazolam, y como a las 5:00 de la mañana nos montamos en el auto y salimos a su hogar con una amiga en el asiento de atrás. Minutos después, los dos nos quedamos dormidos en media avenida. Acto siguiente, nos despertamos con la Guardia Nacional tratando de sacarnos del auto que estaba totalmente destruido y a punto de quemarse. Eran las 7:00 de la mañana, había amanecido. Nuestra amiga estaba con el hombro fracturado y nosotros, por suerte, teníamos el cinturón de seguridad puesto y no nos pasó nada más que un par de golpes en las piernas y rasguños. Pero nada del otro mundo. Estuvimos a punto de morir.

La mezcla de dos drogas absolutamente legales nos dio la peor experiencia de nuestra vida. Por un problema (mi ansiedad), que quizás fue mal valorado por un doctor, decidí tomar cartas en el asunto y tratar de medicarla de otras maneras, evidentemente incorrectas. ¿Cuándo será el día que a personas como yo (que evidentemente no calificamos para el tratamiento con este tipo de drogas) nos acepten tratar con medicina alternativa o psicodélicos que está demostrado que bajan los niveles de ansiedad y depresión mejor que las drogas tradicionales?

Como mi caso, seguro hay miles o millones, esperando a que no tengamos que recurrir a este tipo de situaciones con el objetivo de manejar nuestra ansiedad.

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