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Nación

El trazo perfecto

Su traza urbana podría funcionar hasta nuestros días como un modelo para futuros asentamientos y no, no estamos locos, estamos hablando de Ciudad Neza porque, aunque no conozcas no te pierdes si no, mira Google Maps y lee este texto

POR Revista Cambio Fecha: Hace 1 week
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POR ROGER VELA

Todos los chilangos hemos escuchado hablar de Ciudad Neza, un municipio del Estado de México con más de 1 100 00 habitantes que colinda con la parte oriente de la capital. Cuando alguien lo nombra, inmediatamente pensamos en marginación, pobreza, hacinamiento o violencia. Es un lugar que históricamente se ha distinguido por la falta de servicios básicos, como agua potable, y transporte público eficiente, y constantemente es tratado en los medios de comunicación como un lugar inhóspito al que no se recomienda ir. En resumen, Neza es el ejemplo perfecto que se utiliza regularmente con el fin de describir el abandono en el que se ha sumergido la periferia de la CDMX. Entonces, ¿a qué se debe el título de este texto?

Para responder la pregunta te vamos a pedir lo siguiente: abre Google Maps o cualquier aplicación de navegación que tengas en tu dispositivo móvil o computadora. Ahora observa con atención qué zona de la Ciudad de México y su área metropolitana muestra una cuadrícula perfecta en el trazo de sus calles. ¿Ya? ¿Cómo se llama el lugar? Sí, es Ciudad Neza.

Si bien otros lugares muestran un diseño cuadricular en sus colonias, ninguno abarca tanto espacio en el mapa como Nezahualcóyotl. ¿Pero por qué este lugar apodado “nezahualpolvo” en épocas de calor y “nezahualodo” en épocas de lluvias se muestra como una pieza impecable del diseño urbano, al menos desde las alturas?

Fue en 1963 cuando se fundó oficialmente este municipio, aunque varios años antes ya existían pequeños asentamientos dentro de sus límites territoriales. Su nombre es un homenaje al emperador y poeta texcocano Nezahualcóyotl, cuyos dominios abarcaban a mediados del siglo XV buena parte de lo que hoy es también conocido popularmente como “Neza York”. Sin embargo, en la década de los 70 esa zona desértica llena de salitre comenzó a poblarse masivamente.

En el viejo documental El desierto de sal, realizado por Agustín Barrios y Demetrio Bilbatúa,  mencionan que Neza se encuentra a tan sólo nueve kilómetros del Zócalo capitalino y se extiende hasta el kilómetro 17 de la carretera que lleva a Puebla. “1972 da cabida a tres cuartas partes de millón de seres, y está creciendo pavorosamente, a razón de 15 habitantes por hora, 300 y pico diarios, más de 10 000 al mes. Esto es una cosa patética; es una verdadera explosión demográfica”, dice una voz en off mientras se muestran imágenes en tono sepia del creciente municipio. La mayoría de sus habitantes llegó de estados como Oaxaca, Michoacán y Jalisco; y muchos otros pertenecían a barrios populares del centro de la Ciudad de México.

Años antes, a finales de los 40, el entonces presidente de la República, Miguel Alemán, decretó que los terrenos del Lago de Texcoco –donde ahora es Neza– fueran entregados al Estado de México con el propósito de aprovecharlos como zonas de asentamientos urbanos. Después, a finales de los 50, inició el fraccionamiento de las colonias que empezaban a crecer en distintos puntos de “Minezota”, como también se le conoce a esta demarcación.

Poco a poco, la forma reticulada se empezó a dibujar entre lo que serían las avenidas principales del lugar; los servicios como drenaje, agua potable y luz eléctrica comenzaron a ser una realidad para los cientos de miles de habitantes. Pero fue hasta 1973 –10 años después de la fundación del municipio– cuando el expresidente Luis Echeverría creó el Fideicomiso Irrevocable Translativo de Dominio sobre Bienes de Nezahualcóyotl, cuyo objetivo era regular los asentamientos, fraccionar equilibradamente, controlar la compra y venta de lotes y urbanizar de forma ordenada y funcional la naciente ciudad.

Fue así como el trazado de Neza permitió conectar a cientos de miles de residentes mediante cuatro avenidas horizontales que, si las mostramos en un cuadrante, representan el eje X (Texcoco, Pantitlán, Chimalhuacán y Bordo de Xochiaca) y siete avenidas verticales que forman el eje Y (Calle 7, Riva Palacio, Nezahualcóyotl, Adolfo López Mateos, Sor Juana, Vicente Villada, Carmelo Pérez y Tepozanes). Entre ellas se conectan varias avenidas secundarias y cientos de calles.

Por eso, el diseño de este lugar contrasta mucho con sus demarcaciones vecinas, como las alcaldías de Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero y los municipios de Los Reyes La Paz, Chimalhuacán y Ecatepec.

De acuerdo con el urbanista Román Contreras, Ciudad Neza no sólo se trazó de manera casi perfecta con el paso del tiempo: su diseño es un buen ejemplo de planificación urbanística y su estructura podría funcionar hasta nuestros días como modelo de futuros asentamientos.

“La traza de una retícula ha sido la forma más fácil que tenemos de resolver un problema, nosotros le llamamos trazado de damero –en referencia al juego de damas–, y lo que hicieron en Neza es muy parecido a lo que hizo Ildefonso Cerdá en Barcelona o lo que hicieron en una parte histórica de Atenas, Grecia”, explica.

Comenta que en este tipo de planteamiento urbanístico se busca que el número de conexiones entre calles sea regular y que en cada número determinado de estas exista una avenida principal. Además, entre sus cuadrantes se colocan centros de barrio, que son espacios destinados para hospitales, mercados, escuelas, parques o centros deportivos, como ocurre en Neza. “Son soluciones de manual y es la mejor manera de hacer un trazo porque, incluso, funciona para aliviar el tráfico: si se satura una avenida, existe una paralela que te llevará a tu destino”.

—¿Qué permitió que se construyera de esa manera el municipio?

—Les ayudó bastante la primera Ley General de Asentamientos Humanos expedida en 1976 para regular los asentamientos irregulares. Por ello Neza es un buen ejemplo de cómo el suelo ejidal, por orden federal, se regularizó de manera adecuada. Si desde la parte política se tienen lineamientos claros y los tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal– las cumplen, es más fácil hacer proyectos urbanísticos a gran escala.

A mitad de los años 80, la parte norte del municipio creció 250 hectáreas con la incorporación de colonias como Bosques de Aragón; hoy en día su superficie abarca 63 kilómetros cuadrados.

Pero más allá de los problemas hídricos y de inseguridad que permean la zona, Neza cuenta con 3 hospitales regionales y de especialidades, 4 clínicas, 10 centros y casas de cultura, 12 bibliotecas públicas, un zoológico que alberga a 260 animales de 57 distintas especies y 70 espacios públicos recuperados, entre ellos parques acuáticos y temáticos.

Además tiene una alberca olímpica, un estadio que fue sede mundialista en 1986 y cuatro instituciones de educación superior, como un campus de la UNAM y otro de la Universidad La Salle, además de varios centros y plazas comerciales que han atraído los ojos de los inversionistas a la zona.

“Quizá el problema de Neza no sea el trazo sino la escala, sus calles son largas y eso no es amigable con los peatones, sobre todo con los adultos mayores que se cansan más rápido, aunque la realidad es que en el municipio a ningún niño le queda lejos las escuela”, comenta el urbanista.

—¿Qué falta por mejorar en la zona?

—Lo tienen casi todo, faltaría crear más fuentes de empleo en el lugar para que sus habitantes no tengan que hacer traslados tan extensos todos los días, y trabajar en lo que les ha funcionado en materia urbanística.

Rubén Flores, un habitante del lugar, resume en pocas frases la ciudad donde ha vivido toda su vida: “¡Uy! En Neza, aunque no conozcas no te pierdes porque las calles son supersencillas y amigables para manejar. Pero yo qué te puedo decir, ven y conoce”.

Y finaliza con una reflexión sobre el futuro: “La verdad, Neza York ya no es lo que era antes cuando se llenaban tus zapatos de lodo y vivíamos en casas de cartón, hoy vivimos mejor y aunque nos ha costado salir adelante y nos falta un chingo, aquí nadie se raja. Vamos para delante”.

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