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Nación

#GirlPower Es nuestro momento

Hoy somos más de 1 000 millones de niñas en el mundo. Todas merecemos las mismas oportunidades. Cada una de nosotras cuenta con habilidades que pueden impulsar el cambio y ayudar a construir un futuro para todos; sin embargo, la mayoría seguimos en desventaja por la falta de oportunidades, discriminación y el entorno adverso en el que vivimos

POR Revista Cambio Fecha: Hace 3 weeks
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POR LAS NIÑAS DEL MUNDO

Desde mi niñez he observado que las niñas y las mujeres reciben un trato desigual en comparación con los niños y los hombres. Lo noto en la vida cotidiana y en las películas que veo.

Quiero aprender más sobre leyes. Sé que en la ley dice que somos iguales y creo que, tanto niñas como niños, mujeres y hombres deberíamos ser iguales.

Las niñas seguimos siendo vulnerables ante una amplia variedad de desafíos, incluidas agresiones sexuales, la privación de nuestro derecho básico a la educación, la atención a nuestra salud, y lo peor es que muchas veces nos obligan a abandonar nuestros sueños. Los hombres suelen tener más privilegios de tiempo y oportunidades, mientras que las mujeres deben cuidar el hogar.

Afortunadamente, mis padres creyeron en la esencia de tener una educación 
y me proporcionaron una. ¿Puede decirse lo mismo de miles de otras niñas? 
No creo.

Y es que recuerdo cómo mis amigas y yo decorábamos nuestras manos con henna en ocasiones especiales, pero en lugar de dibujar flores o diseños, pintábamos nuestras manos con fórmulas matemáticas y ecuaciones. Teníamos sed de educación porque nuestro futuro estaba allí, en el aula. Allí nos sentábamos, leíamos y aprendíamos juntas.

Queríamos que nuestros padres se sintieran orgullosos y demostrar que podíamos destacar en el estudio y alcanzar cosas que algunos piensan que sólo pueden conseguir los chicos.

Pienso en los innumerables casos de niñas que abandonan sus estudios; independientemente de la razón que sea, esto debe cesar. Debería haber una agenda global para reducir las brechas de género en la asistencia escolar asegurando que todas las niñas tengan pleno acceso a su derecho básico 
a la educación.

No olvidemos las sabias palabras de Kwegyir Aggrey que dicen que educar a una niña es educar a una nación.

Ahora sólo sé que no soy únicamente una chica, seré ingeniera, será científica, una astronauta y sí, un día iré a Marte. Y estoy aquí para decirles a todas las niñas, especialmente a las niñas de color, que todas podemos ser parte de la ciencia, y más que eso, también podemos ser líderes en la ciencia. Quiero que lo sepan, porque aunque muchas personas se niegan a reconocernos, deben tener presentes las palabras de Muhammad Ali: “Será mejor que se acostumbren”, sí, será mejor que se acostumbren a nosotras, niñas y mujeres porque no nos vamos a ir a ningún lado.

Estoy aquí con el propósito de decirles que pueden ser lo que quieran, matemáticas, científicas, ingenieras, astronautas; pueden ir a Marte, pueden ser alcaldesas, miembros del Congreso y hasta presidentas, simplemente tienen que trabajar y creer en ustedes mismas y nunca dejar que la imaginación de otras personas te limite porque lo que podemos hacer nosotras es infinito.

Si somos niñas empoderadas el día de hoy, seremos mujeres triunfadoras el día de mañana. Las niñas tenemos derecho a ser valoradas, a recibir una educación, a tener voz y voto, a tener una vida en la que se nos garantice la no discriminación. Aunque para ello debemos liberar primero el poder de las niñas.

Y es que lo único que sé es que soy una persona comprometida y testaruda que quiere ver cómo todos, niños y niñas reciben educación de calidad, y sobre todo, quiero igualdad de derechos para las niñas.

Porque somos capaces de hacer más cosas de las que creemos, y si no lo intentas toda tu vida te estarás preguntando si eras o no capaz de hacerlo. Puedes fracasar, yo puedo fracasar, pero al menos lo intenté. Puedes intentarlo.

Quiero que todas las chicas crean en sí mismas, que persigan sus metas y no se dejen desanimar por lo que otros piensen de ellas. Ser un ganador es luchar por lo que crees y nunca rendirte. Después de todo, tratar de ser mejor que ayer ya te hace ganadora.

Lo mejor que podemos hacer ahora es hacer ruido, hablar por nosotras mismas, porque no somos el futuro, somos el presente y no podemos esperar a que los adultos hagan cosas por nosotras. Tenemos que defendernos a nosotras mismas y a las generaciones de niñas que están por llegar.

 

Una misma voz, muchas gargantas

A pesar de todas las desventajas, hay niñas que están alzando la voz, que se empoderan a fin de luchar por sus derechos. Estas niñas son líderes y están usando sus habilidades con el propósito de transformar el mundo a un lugar más igualitario para ellas.

En CAMBIO quisimos unir sus voces con el objetivo de integrar un solo discurso, así, el texto anterior está formado por fragmentos de diez discursos pronunciados en distintas fechas y lugares del planeta por niñas y mujeres jóvenes que se han manifestado a favor de construir y exigir un mundo donde ellas tengan los mismos derechos, donde no se les prive de una educación que merecen y que gritan al unísono: “Somos niñas y eso sólo confirma que estamos listas para todo”. Ellas, las niñas y mujeres que han roto el silencio son:

  • Micaele Fernandes, 16 años; Brasil.
  • Shurouq Al Hamaideh, 22 años; Jordania.
  • Hayfa Sdiri, 19 años; Túnez.
  • Salma Belhassine, 21 años; Túnez.
  • Aiturgan Djoldoshbekova, 16 años; Kirguistán.
  • Malala Yousafzai, 17 años; Paquistán.
  • Amelia Santa Cruz, 14 años; Guatemala.
  • Laura Dekker, 14 años; Holanda.
  • Afua Ansah, 14 años; Ghana.
  • Taylor Richardson, 13 años; EU.

 

Investigación y edición: Laura Cordero.

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