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Nación

Hospedajes sostenibles

POR Revista Cambio Fecha: Hace 10 months
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POR JULIETA SÁNCHEZ Y JAVIER PÉREZ

Detrás de un portón de madera, un microcosmos vegetal aguarda en el jardín de El Patio 77, una casona del siglo XIX que fue transformada en una casa del siglo XXI ecológica. Se ubica en la San Rafael, una de las primeras colonias de la CDMX considerada moderna.

Al pasar el patio, y después de apreciar las diferentes tonalidades de verde de las plantas de sombra, hay que abrir otra gran puerta de madera. Las maderas son el principal elemento que viste y reconforta el lugar: es materia prima reciclada o que cuenta con una certificación forestal para su uso. Al subir las escaleras hay habitaciones que llevan el nombre de diferentes estados del país, como Oaxaca y Michoacán, cada una con elementos decorativos representativos de esas regiones (telares o mariposas, respectivamente). Se respira un ambiente tranquilo y cálido en las habitaciones. El bullicio de estar a dos cuadras del Circuito Interior y a una cuadra de Ribera de San Cosme es imperceptible.

El Patio 77 es un lugar donde se implementaron ajustes para convertirlo en un hotel sostenible. El sistema eléctrico e hidráulico funciona con la ayuda de páneles térmicos solares en la azotea; todos sus focos son ahorradores de energía y se encienden con sensores de movimiento; tiene cisternas de captación pluvial con la finalidad de reciclar el agua y utilizarla en los sanitarios, la limpieza de la casa y el riego de plantas; utiliza productos orgánicos y biodegradables, incluso en las amenidades para los huéspedes. La intención es reducir la huella ecológica.

Los alimentos juegan un papel relevante aquí. Se abastecen con distribuidores de alimentos orgánicos y mediante alianzas con el mercado de la zona. Ade, la cocinera principal, prepara los desayunos, desde huevos rancheros, molletes o chilaquiles hasta platos principales; son cortesía para el cliente y se acompañan con fruta, jugo y café orgánico de Oaxaca. Las artesanías que decoran las habitaciones están a la venta en apoyo a los artesanos.

A El Patio 77 llegan principalmente turistas extranjeros (85 % estadounidenses), quienes previamente buscaron en el navegador de Internet “hoteles ecológicos en México”. En la CDMX es un hotel boutique con esa modalidad. Sí llega turismo nacional, sobre todo del norte del país; como citadino no te imaginas que a dos cuadras de un centro teatral y a tres cuadras del metro San Cosme se encuentre un hotel con estas características.

Sus huéspedes reciben un mapa de la zona y pueden elegir entre algunos de los tours planeados al Centro Histórico de la capital y zonas aledañas, como el Monumento a la Revolución; también les indican cómo llegar al lugar que elijan usando el Metro. Cabe señalar que reciéntemente fueron reconocidos con el Premio Turístico de la Ciudad de México 2017 por Sustentabilidad Turística.

VERDE TURQUESA

La oferta de “Hoteles ecológicos” se concentra mayoritariamente en el sureste del país, donde aumenta el contacto con la naturaleza.

La franja de arena blanca es la única división entre la habitación y el infinito color verde turquesa del mar en la Riviera Maya. Al cruzarla, se observan las aguas cristalinas en las que habitan arrecifes de coral. Por otro lado, un canal separa la habitación de un exuberante bosque tropical y manglares. Son los dos tipos de habitaciones del Mayakoba Fairmont, destino sostenible reconocido a nivel mundial.

En total tiene 401 habitaciones, 34 frente a la playa y 367 más entre un canal y manglares, todas con una cálida decoración diseñada para que destaque la tonalidad verde esmeralda del canal, que se observa desde el balcón.

En un paseo por bote se recorren 16 km de canales de vegetación abundante. Hay garzas, coatíes, mapaches y ranas; estás últimas son un indicador de que el ambiente es saludable, pues la fauna anfibia necesita un entorno libre de tóxicos, ya que su piel es sumamente sensible.

Aunque los canales fueron construidos artificialmente, los manglares no sólo decoran el complejo, sino que tienen una importante función ecológica: son el vínculo entre los ecosistemas terrestre y marino, protegen las costas tropicales con árboles y arbustos que crecen por debajo del nivel máximo de las mareas de primavera y, además, sirven como planta de tratamiento natural para el rescate del agua, pues la almacenan y puede infiltrarse con el objetivo de recargar el acuífero.

En esa intervención hubo un rescate de más de 1 500 árboles y se trasplantaron en distintas partes de la propiedad utilizando una antigua técnica maya ancestral llamada “socoleo”. También se plantaron cerca de 47 000 manglares en la región. Todos estos eran endémicos.

El hotel pertenece a la lujosa comunidad de resorts Mayakoba, ubicado aproximadamente a 68 km al sur de Cancún. Cada habitación está equipada con accesorios ahorradores de energía y agua; por ejemplo, el baño tiene un inodoro de bajo consumo de agua y los lavabos incluyen un regulador de aire que aumenta la presión con el propósito de ahorrar agua. También hay indicaciones para que separes tus desperdicios.

Cuando se abre la ventana en la habitación, el aire acondicionado se apaga automáticamente, pues lo regula un software de ahorro de energía que es programado por el personal del hotel en las áreas comunes, según sea necesario. El complejo también tiene una planta de tratamiento para procesar las aguas residuales, que distribuyen en el campo de golf y los jardines. Los productos de limpieza utilizados en el hotel son biodegradables y ecológicos.

Ofrece un menú sostenible de productos vegetales cultivados por la comunidad maya local, café  cultivado a la sombra y vinos, todas ellos orgánicos.

Una forma de acercarte a la riqueza de la cultura maya es adquiriendo uno de los productos hechos por artesanos locales.

Caminar o pasear en bicicleta por el complejo te desconecta del bullicio de la ciudad, también hay actividades que van desde plantar un coral o realizar tours ecoturísticos hasta avistamientos de aves o tortugas.

En 2011, este recinto recibió el premio al Mejor Ejemplo de Sustentabilidad por parte de Rainforest Alliance y el premio de Desarrollo de Turismo Responsable por la Organización Mundial de Turismo de las Naciones Unidas. También fue reconocido por la  Iniciativa de Turismo del Arrecife Mesoamericano (MARTI, por sus siglas en inglés)   

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