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Nación

La madre tierra necesita de sus hijas

Sandra Guzmán es la primera mexicana seleccionada por la iniciativa Homeward Bound, expedición en la que 1 000 mujeres viajarán a la Antártida para incrementar la acción, influenciar y contribuir a las políticas que buscan salvar al planeta

POR Revista Cambio Fecha: Hace 4 months
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POR SEBASTIÁN SERRANO

Hablé con Sandra Guzmán una semana antes de que se embarcara para ir a la Antártida con las otras 78 mujeres que forman parte de la expedición de Homeward Bound. Ella es la primera mexicana en ser seleccionada dentro de esta iniciativa que busca reunir a 1 000 mujeres de todo el mundo que cuenten con una base científica, con el propósito de formar un equipo colaborativo que en un periodo de 10 años logre incrementar la acción, influenciar y contribuir en políticas para salvar el planeta.

La expedición zarpó del puerto de Ushuaia en Argentina, y estará aproximadamente tres semanas recorriendo la Antártida. El proceso inicia con 12 meses de un programa virtual de liderazgo y termina con la expedición. El grupo de científicas puede abarcar campos tan diversos como la astronomía, ingeniería, física, expertas en el Ártico y Antártico, e incluso especialistas en políticas públicas o comunicadores científicos.

La iniciativa Homeward Bound parte de la idea de que cada año salen mujeres más preparadas de los centros universitarios y aportan un número cada vez mayor a la fuerza laboral. Sin embargo, están en profunda minoría cuando se trata de cargos ejecutivos de toma de decisión, tienen una muy baja representación en posiciones de liderazgo y las modificaciones requeridas han sido increíblemente lentas. Así que consideran que al darles a las mujeres las habilidades y estrategias de liderazgo, una comprensión sólida de los elementos científicos, una red fuerte creada con un propósito, tendrán las capacidades para impactar en políticas y decisiones que lleven a un futuro sostenible.

Sandra lleva más de 15 años trabajando en temas ambientales, sobre todo en la lucha por frenar el cambio climático; para ella es fundamental que se tomen en cuenta las propuestas que aportan las mujeres: “Tenemos diferentes formas de hacer las cosas, es importante escucharnos; si no se cuenta con las mujeres en estos procesos se está dejando fuera a la mitad de la población del mundo. Cada vez hay más mujeres que están trabajando este tipo de temas y que tienen un interés en desarrollarlos de forma colectiva. No obstante, la toma de decisión sigue estando a cargo de los hombres. Nuestro rol es fundamental, porque tenemos ciertos principios que llevan a que nos importen más este tipo de cosas, una visión más pragmática; nos importa el planeta, la protección, la solidaridad, trabajamos más con una visión cooperativa”.

El hecho de que la expedición culmine en la Antártida no es casualidad: según Homeward Bound es fundamental que las mujeres conecten con este territorio que está sufriendo los impactos y amenazas directos del cambio climático. El continente helado actualmente manifiesta las respuestas más rápidas al incremento de la temperatura que se padece en todo el planeta. Incluso, a finales de febrero se registró un nuevo récord de temperatura en la Antártida de 10°C, lo que lleva a que se derritan con mayor facilidad los glaciares que se encuentran en el continente, incrementando así el nivel de agua en el océano y facilitando el derretimiento y desprendimiento de más capas de hielo.

Cambiar de modelo

Teniendo en cuenta la gravedad de la situación y los pocos avances que se ven para resolverla, Sandra considera que es importante que las mujeres encuentren más espacios de participación; que sus conocimientos especializados, así como su sensibilidad diferente a la masculina, les permita también estar en cargos de toma de decisión en donde en la actualidad hay un vacío. “Se debe romper con la dinámica clásica del poder, en donde quienes deben tomar las decisiones son un grupo selecto, los líderes de los países. Esta visión se ha ido desvaneciendo en el caso del cambio climático; no puede haber soluciones que vengan sólo de la clase política en el poder, en sus discusiones deben escuchar a las diferentes partes. Y las modificaciones se están viendo; el año pasado en el One Planet Summit, organizado por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, no fueron a sentarse sólo jefes de estado como si se tratara de una cátedra, sino que se les dio la palabra a los líderes de organizaciones y empresas con propuestas concretas y compromisos tangibles”.

Sandra cursa un doctorado en la Universidad de York (Inglaterra), sobre gasto público en medidas ante el cambio climático para América Latina y el Caribe, y en el proceso de su investigación ha encontrado que en general hay dos grandes actores que influyen en la toma de decisiones: los narcos y los petroleros. “Están transformando la manera como se hacen las cosas a favor de sus intereses particulares. En el caso de las petroleras están basados en el mito de que los combustibles fósiles nos impulsaron, pero desde hace años se demostraron los efectos adversos del progreso sin control; ya no hay pretextos. Me preocupa que gran parte de las inversiones públicas, mucho dinero, se vaya para extraer petróleo. No podemos seguir apoyados en un modelo de desarrollo basado en un esquema que está sentenciando el futuro de la humanidad”.

De acuerdo con Sandra, México es un ejemplo de cómo el proceso se está haciendo a la inversa: un país que tiene todo el potencial para apostar cien por ciento por las energías renovables, como la solar y eólica –en vez de quitar peso a ingresos que vienen del petróleo, teniendo en cuenta que se cayeron las reservas–, busca desesperadamente yacimientos en el mar o cae en la trampa del fracking. Estamos sentenciando el futuro energético por recursos que se agotan y que resulta muy caro extraer. “Esa falta de voluntad política hace que la sustitución no sea tan fácil debido a que el capital público está concesionado en inversión en combustibles fósiles. El reto es muy grande porque detrás hay intereses muy pesados, grandes empresas petroleras que siguen un modelo muy conservador de pensamiento y acción. La reforma energética demuestra en México el gran poder de las petroleras internacionales y los intereses que manejan, buscan perpetuar un esquema que beneficia a un sector muy reducido, mientras que afecta a la mayoría de la sociedad. Es el dilema en el que estamos, si no logramos desconectar el proceso de desarrollo de la producción de combustibles fósiles, no se va a lograr hacer frente al cambio climático”.

Acelerar la acción

Le pregunto a Sandra cómo ve el futuro ante esa perspectiva. “Siempre tengo que pensar en positivo porque tengo un hijo de 2 años, pero además veo avances en estos últimos años, la gente ya comprende más la problemática del cambio climático, la ven más cercana y el nivel de atención ha incrementado significativamente, incluso veo una evolución en la narrativa, ya entra en la agenda de las instituciones públicas y en sus discursos. Sin embargo, cada vez estamos más lejos del escenario más positivo de evitar que la temperatura llegue a 2°C, el camino es muy largo y vamos muy, muy lento. Ahora lo que debemos hacer es presionar y hacer las cosas para que sea más efectivo. El gran reto es lograr que se acelere la acción, que sea más rápida y eficaz”.

Lo fundamental es que el reto climático no se vea como un tema lejano que sólo pueden resolver los gobiernos, sino algo aterrizado, acciones tangibles que podemos ir asumiendo día a día, trasformando hábitos simples, e incluso demostrar que estas modificaciones a su vez mejoran la calidad de vida. Mejorar el transporte público, el manejo de residuos, protección de los bosques. Todas estas son acciones que están estrechamente relacionadas con el cambio climático y con nuestra vida diaria, para las cuales, cada vez se generan más soluciones innovadoras y la gente va cambiando sus hábitos de forma favorable.

“Además veo a la juventud más activa, mejoras más sustentables en las ciudades, científicos más metidos en generar soluciones, empresas también mejorando procesos, reduciendo contaminación y residuos, más personas comprometidas en hacer algo por mejorar la vida. Por eso cuando supe de Homeward Bound, y su llamado La madre tierra necesita de sus hijas, me identifiqué. Además me pareció una combinación muy poderosa: llevar a mujeres líderes a la Antártida para hablar de cómo solucionar problemas como el cambio climático. Tuve la sensación en mi corazón de que era para mí, y apliqué con la convicción de que podía contribuir al proyecto y de que el proyecto puede contribuir al mundo. El cambio climático es una de las grandes amenazas que enfrenta la humanidad. Después de 23 años de negociaciones internacionales aún seguimos lejos de resolver los problemas. Es el momento para que las mujeres tomemos el liderazgo y luchemos por hacer las cosas de una forma diferente”.

¿Qué busca Homeward Bound?

Desarrollo de liderazgo: mejorar la mentalidad y estilo de liderazgo y el impacto que esto tiene en la habilidad para actuar como líderes en el mundo.

Capacidades estratégicas: cómo organizar las ideas a fin de saber comunicarlas, y encontrar los recursos para llevarlas a cabo.

Visibilidad personal y comunicación científica: darse a conocer, generar redes, presentaciones, discursos públicos; hablar en reuniones, utilizando las redes sociales, escribiendo, enfocándose en la visibilidad personal y colectiva.

Colaboración científica: un objetivo clave es establecer una comunidad global con el objetivo de cooperar y así alcanzar resultados impactantes.

Diario de reflexión: ofrecer tiempos y espacios para reflexionar y escribir, realizar una explicación crítica y analizar los eventos y observaciones del viaje.

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