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Nación

México y sus capítulos pecaminosos

La historia de nuestro país es como una obra de teatro surrealista, con personajes que –en no pocas ocasiones– rayan en lo absurdo, tanto que no es raro que sus pecadillos queden expuestos al ojo público

POR Gabriela Gutiérrez M. Fecha: Hace 4 months
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Cuando se trata de indagar en los personajes públicos que han destacado en la historia, algunos pecados son más frecuentes que otros. Para avaricia o soberbia, por ejemplo, fue difícil escoger a un solo personaje –con tantos buenos candidatos y candidatas–, así que estas historias fueron seleccionadas ya sea por su alcance, como en el caso de Las Poquianchis que hicieron de las suyas por más de tres décadas, o por su grado de dramatismo y peculiaridad, como es el caso de la leche Betty que, sin duda, raya la frontera de lo irreal

 

1. Lujuria

Las Poquianchis

Las mayores feminicidas de México confirmadas son mujeres. Eran cuatro hermanas: Delfina, María de Jesús, Carmen y “Eva”. Aunque oficialmente se les acusó del homicidio de 91 mujeres, adolescentes y bebés, algunos cálculos hablan de que pudieron ser más de 150 víctimas. Raptaban a niñas, de entre 12 y 14 años, de rancherías, o engañaban a sus padres para llevárselas –bajo la promesa de que serían colocadas en trabajos domésticos– y las obligaban a prostituirse en burdeles entre Jalisco y Guanajuato, hasta que estas cumplían los 25 años de edad, cuando ya eran consideradas mercancía caduca y las mataban. A pesar de todo el horror que se esconde detrás de los últimos dos párrafos, las Poquianchis, como se les conoció al momento de su aprehensión en 1968, operaron durante más de tres dé- cadas. No sólo lograron establecer este reino de la prostitución al comprar a las autoridades con dinero, sino también con sexo. Las niñas que raptaban y explotaban, además de generarles jugosas ganancias, también constituían la mercancía de pago a las autoridades para que las dejaran seguir operando. La lujuria fue aprovechada y regenteada en su favor por Las Poquianchis, y las autoridades sucumbían ante ella.

 

2. Pereza

Santa Anna

Dicen que Pancho Villa ha sido el único mexicano que ha invadido Estados Unidos, pero su escaramuza del 9 de marzo de 1916 no se encuentra en la memoria gringa. No. Si hay algo que les duele a los vecinos es la batalla de El Álamo, en la que un contingente mexicano tomó el fuerte tejano, también en un mes de marzo, pero de 1836. Sin embargo, el gusto les duró poco, poco más de un mes, para ser exactos. Antonio López de Santa Anna, al frente del ataque como general supremo y presidente de México, ordenó la persecución de las tropas tejanas rebeldes, que entonces buscaban la independencia de Texas. Tras varios días de andar a salto de mata, en un territorio desconocido y con las altas temperaturas desérticas, Santa Anna ordena a las tropas descansar el 21 de abril. Así, los gringos sorprendieron a los soldados mexicanos mientras estos dormían, tomaron a Santa Anna como rehén y lo obligaron a firmar el reconocimiento de la independencia de Texas. El coyotito le salió caro a la patria que perdió nada más y nada menos que el territorio que hoy ocupa Texas.

 

3. Gula

Carlos Salinas de Gortari

“Panza llena corazón contento”, reza el dicho popular, y el expresidente Carlos Salinas de Gortari podría agregar: “y también los ideales son más fáciles de alcanzar”. Y es que en 1995, Salinas de Gortari fijó el que seguramente es uno de los récords de huelga de hambre más cortos de la historia, en protesta por el arresto de su hermano Raúl, acusado de la muerte del secretario general del PRI, Francisco Ruiz Massieu, y por una supuesta persecución política. La gula es la gula, así que la huelga de hambre sólo duró 36 horas.

 

4. Ira

Canoa

En 1968, ser estudiante universitario era sinónimo de comunista, y ser comunista era poquito menos malo que ser el diablo. En ese contexto, se dio la brutal represión sobre las marchas estudiantiles; la peor de ellas fue conocida como La Matanza de Tlatelolco, en la Ciudad de México, aunque no fue la única. Dos semanas antes de que naciera “El 2 de octubre no se olvida”, a 137 kilómetros, en San Miguel Canoa, un pequeño pueblo en las faldas del volcán La Malinche, una noche fueron desatados todos los demonios de la ira. El 14 de septiembre de 1968, cinco estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) salieron a escalar el volcán, pero el mal tiempo no los dejó llegar lejos. Decidieron pasar la noche en San Miguel Canoa, en donde encontraron refugio en la casa de un poblador, Lucas García.

“Pueblo chico, infierno grande”, reza el dicho popular, y probablemente nunca como aquella noche, la metáfora cobró vida. Rápidamente el padre del pueblo, Enrique Meza, instó a los feligreses a detener y luego a linchar a aquellos jóvenes “comunistas”, quienes buscaban saquear la iglesia e izar una bandera rojinegra en el pueblo. Los pobladores, sin más, acudieron a la casa de Lucas García, armados con antorchas y palos. García, en su intento de defender a los jóvenes, corrió la misma suerte y fue linchado. A 49 años de aquel trágico momento, ningún responsable ha pagado por sus actos.

 

5. Envidia

Jolopo, el objeto del deseo

El ex presidente José López Portillo (1976-1982) tenía 56 años cuando llegó a Los Pinos. Deportista, jovial y culto, se consideraba un galán. Quizá lo fue, porque, pese a estar casado con Carmecita Romano, tuvo sus affairs con Sasha Montenegro, una de las actrices-vedette más guapas de la era del cine de “ficheras”, y también con Rosa Luz Alegría, la primera mujer en ocupar una secretaría de Estado (Secretaría de Turismo, 1980). Por ello, no dudamos que Jolopo fue el causante de los celos y la envidia que debió despertar entre las tres mujeres. Al final, Montenegro fue la triunfante, pues se casó con López Portillo en 1995 y fue la heredera de su pensión de presidente (poco más de 100 000 pesos mensuales), tras morir éste en 2004, por lo que Montenegro sigue provocando envidias a su paso.

 

6. Avaricia

El Chapo

No lo decimos nosotros, lo dice la lista de los más ricos del mundo de Forbes. Joaquín Guzmán, alias El Chapo, debutó en 2009 en la lista más deseada, y se mantuvo en ella cuatro años consecutivos. No fue el primer capo en aparecer en la lista: los colombianos Pablo Escobar y los hermanos Jorge Luis y Fabio Ochoa ya lo habían hecho antes. Cada año aparecen unos 20 mexicanos en la lista de los millonarios del planeta, pero sólo El Chapo sembró su camino con muerte y sangre con el propósito de inscribirse en ella. La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) estimó, en 2014, que El Chapo Guzmán sería responsable de la muerte directa e indirecta de millones de personas. Así, el CEO del Cártel de Sinaloa, como lo describió Forbes, ha demostrado que la avaricia no tiene límites.

 

7. Soberbia

Gustavo Díaz Ordaz

Según muchos mexicanos, ser nombrado embajador de México en Europa sería el equivalente a sacar el premio mayor de la lotería, sin embargo, para Gustavo Díaz Ordaz fue una infamia que no pudo tolerar, ni siquiera dos semanas. Tras 40 años de congelamiento diplomático entre España y México, finalmente en 1977 las dos naciones restablecían relaciones. El expresidente Díaz Ordaz fue designado por el entonces mandatario, José López Portillo, a ocupar la embajada de México en España. Los allegados de Díaz Ordaz de la época recuerdan que él no estaba feliz de convertirse en embajador, pues además de que se trataba de un destierro disfrazado, lo que realmente se buscaba era evitar que siguiera metiendo las narices en la administración de López Portillo. A regañadientes, finalmente acudió. Presentó sus credenciales ante el rey Juan Carlos de España, aunque a los pocos días se hartó, tomó sus maletas y se fue. Poco le importó dejar colgado al Rey y se retiró, sin decir adiós.

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