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Opinión
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Leyendas Sexuales

De reversa, papi

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 4 months
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Dícese que los hombres no podrían fingir un orgasmo por la simple razón de que este siempre viene acompañado de la eyaculación, y esa no puede recrearse. Aunque esto no es del todo cierto –sí existen orgasmos masculinos sin la presencia de semen–, hay una situación en la que la mujer debería creerle a su pareja respecto a que tuvo un orgasmo, aunque no vea líquido seminal alguno como evidencia de ello.

Aun cuando se presenten la sensación de placer y las contracciones musculares que deberían expulsar la eyaculación, nada sale. ¿Qué sucede ahí? Se llama retroeyaculación, o también es conocida como eyaculación retrógrada. Este fenómeno se presenta cuando, al momento de eyacular, el semen viaja en sentido contrario de su ruta normal, esto es, se adentra más en el cuerpo del varón en lugar de salir.

En una eyaculación normal, los músculos perineales –ubicados en la base de la zona genital– se contraen rítmicamente, a la vez que lo hacen la próstata y las vesículas seminales. Todo esto impulsa el semen (y los componentes que cada uno de estos órganos le aportan) hacia la uretra; una vez ahí, el esfínter de la vejiga se cierra y la sustancia se enfila directo al exterior.

El también llamado “retroespermatismo” no es doloroso, aunque los hombres siempre piensan que todo lo relacionado con sus genitales lo es. El problema puede presentarse debido a un mal funcionamiento del esfínter de la vejiga urinaria o a ciertas afectaciones en la parte inicial de la uretra, dado que este es el conducto que transporta tanto la orina como el semen hacia fuera del cuerpo. Las fallas en esas estructuras podrían desviar el camino de la eyaculación.

Esta condición también puede deberse a complicaciones de una cirugía de la próstata, al uso de ciertos medicamentos para controlar la hipertensión, o tal vez a enfermedades como la diabetes y la paraplejia, entre otras. Sin embargo, también puede presentarse de forma congénita.

No obstante, la eyaculación retrógrada no siempre es un padecimiento médico como tal. De hecho, en algunas prácticas sexuales es justamente lo que se desea. Por ejemplo, en las prácticas donde se busca evitar la eyaculación con el fin de que el varón alcance más de un orgasmo. Muchas técnicas para lograr ser “hombres multiorgásmicos” consisten en presionar la base del pene justo antes de la emisión del semen, a fin de contener su salida y que esto permita, en teoría, no perder la erección y continuar la relación sexual sin interrupciones después de un primer orgasmo.

Sea por una condición médica o por el hecho de buscar nuevas y más intensas sensaciones, es importante decir que el retroespermatismo es inofensivo para el organismo, pues el líquido seminal se va a la vejiga y es expulsado después junto con la orina. De hecho, la mejor opción para averiguar si se ha tenido una retroeyaculación es revisar la orina expulsada después de una relación sexual: si es turbia, entonces hay semen ahí.

La consecuencia más grave de esta situación sería, obviamente, la dificultad al intentar concebir un hijo. En ese caso, lo mejor es consultar a un médico urólogo, con el propósito de resolver el asunto, lo cual no debe implicar mayor dificultad.

Fuera de esto, el hecho de no emitir el líquido seminal puede ser sólo una característica más de una relación sexual. Claro que, ante la menor duda de que las cosas no funcionan bien (aunque, insisto, no sea doloroso) siempre es recomendable visitar al médico con la finalidad de descartar que haya cualquier cosa de la que debamos preocuparnos.

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

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