Revista Cambio
  • Menú Navegación Menú Navegación
  • Suscribirse Suscribirse
  • Búsqueda
    Buscar
    Cerrar menú
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • Búsqueda
    Buscar
    Cerrar
  • Menú
  • Capital Coahuila
  • Capital Hidalgo
  • Capital Jalisco
  • Capital Morelos
  • Capital Oaxaca
  • Capital Puebla
  • Capital Quintana Roo
  • Capital Querétaro
  • Capital Veracruz
  • Capital México
  • Capital Michoacán
  • Capital Mujer
  • Reporte Índigo
  • Estadio Deportes
  • The News
  • Efekto
  • Diario DF
  • Capital Edo. de Méx.
  • Green TV
  • Revista Cambio
Radio Capital
Pirata FM
Capital Máxima
Capital FM
Digital
Prensa
Radio
TV
CerrarCerrar
CONTACTO Revista Cambio SUSCRÍBETE
Facebook Twitter Youtube
Youtube Twitter Facebook
Cerrar
Revista Cambio
Suscríbase a nuestro newsletter y reciba noticas y promociones exclusivas.
Opinión
Opinión
Leyendas Sexuales

El placer 
de usar Tinder

Este tipo de encuentros son de las prácticas donde más genuinamente vale el acuerdo entre los participantes, y el relativo anonimato permite exponer sus deseos más ocultos.

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 2 semanas
Facebook Twitter Whatsapp

Dicen que cuando las mujeres decimos no, en realidad queremos decir que sí. Nada más lejos de la realidad y más peligroso. Hemos aprendido a jugar ese juego que involucra dobles mensajes porque, supuestamente, nos hará más interesantes para los hombres. Pasamos nuestra juventud evitando parecer “fáciles” porque eso nos cerrará las puertas a relaciones serias, según decían nuestras mamás, abuelitas, maestras y todas aquellas mujeres que trataban de educarnos.

Lo que no nos dijeron es que también nos cierra las puertas a algo que la gente dedicada a la psicología conoce bien: la asertividad. En palabras llanas, significa expresar y defender lo que cada quien quiere, como lo quiere y cuando lo quiere. Bueno, las mujeres crecemos sin eso. Porque aunque yo muera de ganas por salir con un chico, tengo que decirle que no al menos una vez o pensará que estoy “desesperada”.

Nunca he sabido jugar ese juego. No me gusta ni me interesa. Hasta ahora, me sentía como la única en el mundo –o al menos en este país– que era capaz de decir lo que quería o no quería de mi relación con un hombre. Sin embargo, llegaron las benditas redes sociales. En ellas he conocido y leído a muchas mujeres que piensan como yo: que una debe reconocer sus deseos, un paso de verdad enorme en la sexualidad femenina, y que no tiene nada de malo expresarlos y dejar saber al otro exactamente qué terreno está pisando.

Cada vez más mujeres, incluso esas que llegaron de blanco al altar y que por alguna circunstancia ahora están sin pareja, nos estamos liberando de esos prejuicios sobre las mujeres que son “para un rato” y las que son para “tomarse en serio”. No puedo decir si fue causa o efecto, pero este cambio de mentalidad –que comparten también muchos hombres– coincide con el desarrollo de la tecnología y el auge de las aplicaciones que permiten, en sólo unos minutos, contactar a alguien dispuesto a tener sexo sin compromisos.

Estas aplicaciones se descargan en el teléfono celular, y una de las más populares es Tinder. Allí se llenan algunos datos y listo, se puede entrar en contacto con usuarios a pasar un rato placentero sin necesidad, siquiera, de intercambiar números telefónicos, pues toda la comunicación se da a través de la aplicación.

Puede parecer demasiado superfluo. Hay quienes opinan que es casi como pedir una pizza y que vuelve a las personas “desechables”. Todo puede ser, depende de cómo esas personas detrás de las pantallas se relacionen una vez que se encuentren frente a frente. Lo cierto es que también he sabido de muchas experiencias positivas, respetuosas, divertidas y, sobre todo, placenteras, derivadas de este tipo de contactos.

El deseo sexual es un impulso biológico muy poderoso, pero nuestro ser racional puede intervenir a nuestro favor si comprendemos que puede satisfacerse sin culpa y, más importante, sin manipulación o violencia de por medio. 15No digo que el sexo casual sea para todas (ni para todos, valga decir), sino que liberarnos de esas ideas que han centrado nuestro valor femenino en la “pureza” de nuestro cuerpo no ayuda a nadie más que a nosotras mismas, que entonces seremos capaces de reconocer, nombrar y pedir lo que en realidad deseamos en el plano sexual. La vía para hacerlo ya es decisión de cada una. 

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

#asertividad#relaciones personales#sexo sin compromisos#Tinder
Comparte Facebook Twitter Whatsapp Comentarios Ver
Comentarios Ver
LO ÚLTIMO
Lo Último
Leyendas Sexuales

Lengua automática

POR Rocío Sánchez Hace 2 horasHace 2 horas
Lecciones de Dharma

Gatos que saltan alto

POR Dharma Queen *Hace 2 horas
Tras bambalinas

Cannes 
vs. Netflix

POR Revista Cambio Hace 3 horasHace 3 horas
Dinero Para Todos

Repatriación 
de capitales

POR Ricardo Chavero *Hace 3 horas
Tras bambalinas

Cannes 
vs. Netflix

POR Rogelio Segoviano Hace 3 horasHace 3 horas
Leyendas Sexuales

Lengua automática

POR Rocío Sánchez Hace 3 horasHace 3 horas
LEYENDAS SEXUALES
Leyendas Sexuales

Lengua automática

POR Rocío Sánchez
Cambio
A fin de satisfacer el deseo de un trabajito bien hecho y sin contratiempos ha llegado hasta el mercado un juguete sexual que no le ofrece u ...
Cambio
*Hace 2 horas
Revista Cambio
Facebook Twitter Instagram CAPITALMEDIA