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Opinión
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Leyendas Sexuales

Endulzando el sexo

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 3 weeks
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Una vez escuché una historia chusca sobre una pareja que quiso agregarle sabor a su vida sexual vertiendo tequila en el pene de él para que luego ella le hiciera sexo oral. Lo que prometía ser una travesura tuvo un doloroso desenlace cuando la irritación que se produjo en la piel evitó que culminara el contacto.

La práctica de mezclar los alimentos y el sexo seguramente tiene más años de antigüedad que los que podemos contar. Pero hoy, sin duda, es distinta de hace 20 o 30 años, puesto que los alimentos procesados predominan en las alacenas de los hogares urbanos. Muchos de nosotros podríamos preguntar: ¿con qué propósito compro una piña que luego tengo que pelar y cortar, si ya puedo adquirirla lista para comer y enlatada?

Por alguna razón, relacionamos este tipo de prácticas con el sabor dulce. Aunque existen ideas como el sushi al desnudo, donde se cubren las zonas consideradas erógenas de una mujer con esa comida, hasta ahora no he conocido a nadie a quien se le antoje probar del cuerpo de su amado o amada una cucharada de mayonesa o un poco de lentejas preparadas con tocino.

Será, tal vez, que relacionamos el sabor dulce con el placer. Un postre que se precie de serlo (al menos en los menús más elegantes, por ejemplo) suele ser pequeño, así que quien lo come disfruta cada bocado, pues sabe que se terminará muy pronto.

Así, cuando piensas en usar algo dulce y sabroso con la finalidad de cubrir el cuerpo de tu pareja, probablemente te inclines por el chocolate líquido, la crema batida que viene en una lata cuya boquilla vuelve esponjoso el contenido, o la mermelada que ha dejado de ser sólo de fresa y que tiene diferentes sabores.

Es más, desde hace ya bastante tiempo, las sex shops venden muchas opciones de lubricantes o aceites para masajes que son comestibles, y que pueden darle a esa parte que vas a lamer un gusto a fresa, vainilla, chicle, chocolate o menta. Es verdad que nada puede ser más sintético que esto, pero el chiste es darle un giro novedoso al momento.

En todo caso, estos productos al menos tienen la cualidad de que son seguros pues están diseñados específicamente para usarse, por ejemplo, en los genitales. Esto suponiendo que los compraste en un establecimiento serio, ya que también los hay de dudosa procedencia que pueden ser una ruleta rusa y con los que es mejor no exponerse.

Siempre es importante tener cuidado con lo que pones en contacto con tus genitales. Aunque el pene y los testículos están cubiertos por piel, esta puede ser susceptible a irritaciones. Más sensible es la vulva, que está compuesta por una zona de piel y otra de tejido mucoso, lo que la hace especialmente propensa.

Así, si quisiéramos regresar a lo natural a fin de agregar dulzura al sexo, la opción ideal es la miel de abeja. Además de un sabor delicioso y que es familiar para todas las personas, es una sustancia que no daña la piel. Por el contrario, han sido bien estudiadas sus propiedades, entre las cuales se cuenta el ayudar en la cicatrización de heridas por sus propiedades antisépticas.

¡Hasta en la cama nos afecta la amenaza de extinción de las abejas! De ninguna forma es mi intención banalizar este grave problema ecológico, aunque es interesante reflexionar sobre qué tanto estaremos perdiendo si no ponemos manos a la obra para detener el desastre que se avecina en caso de que estos insectos desaparecieran del planeta. Con frecuencia concebimos el sexo como algo íntimo que sólo involucra a dos personas, pero a veces es necesario pensar hasta qué grado lo que hacemos puertas adentro está conectado con todo lo que se mueve a nuestro alrededor.

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

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