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Opinión
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Tras bambalinas

La bola de nieve

POR Rogelio Segoviano Fecha: Hace 4 months
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Hace casi un año, a la par de un reportaje en la revista New Yorker y una investigación del diario The New York Times, el mundo se sorprendía con la valentía de Asia Argento, una actriz que denunciaba haber sido violada por el productor de cine Harvey Weinstein, fundador de los estudios Miramax y uno de los hombres más poderosos de la industria del entretenimiento en Hollywood.

Sin saberlo en ese momento, Argento echaba a andar una bola de nieve que no sólo acabaría con Weinstein y su emporio, además serviría como un ejemplo a decenas de artistas para que se animaran a denunciar a los depredadores sexuales que se escudaban en su poder o influencia.

El movimiento #MeToo contra el acoso y los abusos sexuales a mujeres cobraba forma y le pasaba la factura a Kevin Spacey, Bill Cosby, Dustin Hoffman, Ben y Casey Affleck, Steven Seagal, Louis CK, James Toback, Brett Ratner, Tom Sizemore, Oliver Stone y Luc Besson, entre otras celebridades.

Luego de utilizar alfombras rojas, estrenos, homenajes, entregas de premios y festivales con el objetivo de exponer aún más sus demandas, uno de los momentos culminantes de #MeToo llegó en el pasado Festival de Cine de Cannes, cuando los organizadores no sólo dedicaron su edición al empoderamiento de la mujer, sino que invitaron a las figuras del movimiento a desfilar para ingresar juntas al icónico Palais des Festivals.

Esa tarde, la actriz italiana Asia Argento, quien era vista ya como una de las líderes de #MeToo, dijo en un emotivo discurso: “En 1997 fui violada aquí, en Cannes, por Harvey Weinstein. Yo tenía 21 años. Este festival era su coto de caza. Quiero hacer una predicción: Harvey Weinstein nunca más será bienvenido aquí”. Tras una ovación de pie en el auditorio Lumiere, agregó: “Hoy se siguen sentando entre nosotros otros que han tenido un comportamiento indigno con las mujeres. Ustedes saben quienes son y, lo más importante, nosotras lo sabemos, y no vamos a permitirles vivir en la impunidad”.

Hoy, cuando muchas situaciones parecen que están cambiando en Hollywood a consecuencia de este movimiento, quizá esa bola de nieve ha alcanzado también a Asia Argento. Como si se tratara de un elaborado guion de algún señalado por #MeToo, hace unos días el New York Times reveló que la actriz italiana pagó 380 000 dólares a un joven actor y músico de rock llamado Jimmy Bennett para que guardara silencio y olvidara una demanda que él tenía contra ella por violación y abuso sexual, cuando era un menor de edad.

Una persona anónima entregó al diario un archivo encriptado con la denuncia de Bennett, el acuerdo de pago y hasta fotos donde están en la cama cuando él tenía 17 años y ella 37. El relato del actor señala que Asia lo citó en mayo de 2013 en una habitación del hotel Ritz-Carlton en Marina del Rey, California. Luego de darle de beber alcohol y besarlo, lo arrojó a la cama, le quitó los pantalones y le practicó sexo oral. Finalmente, se encaramó sobre él y mantuvieron relaciones sexuales contra su voluntad.

Los abogados de Jimmy Bennett señalan que a raíz de ese encuentro tan traumático, su cliente cayó en una espiral de problemas emocionales que le impiden encontrar trabajo, por eso pedían un pago de 3.5 millones de dólares.

Seguramente la versión del traumatizado actor es por demás exagerada y sólo vio una magnífica oportunidad para ganar dinero fácilmente, aunque lo cierto es que Asia Argento, después de lo que ella misma padeció con Weinstein, debió actuar de manera responsable. Ahora los detractores de #MeToo, que no son pocos, ya encontraron un objetivo al cual dirigir sus baterías con el fin de acabar con el movimiento.

*Periodista especializado en cultura.

@rogersegoviano

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