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Opinión
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Leyendas Sexuales

Pecados multiplicados

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 3 weeks
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Los pecados capitales son aquellos vicios tan grandes que pueden generar otros vicios o pecados, según consigna el Catecismo de la Iglesia católica. No necesitamos pertenecer a esa religión para saber, por cultura general, que los pecados capitales son siete: lujuria, gula, ira, pereza, envidia, avaricia y soberbia.

En este espacio llevamos ya casi 15 años hablando del primero de la lista: la lujuria, entendiéndola como el gusto intenso por los placeres sexuales. Claro que, para que sean considerados pecados capitales, todos los sentimientos o actitudes de la lista deben ser “excesivos”, aunque debemos reconocer que ese exceso se mide en función de los valores morales que dicta la religión.

Desde esta perspectiva, considero, puede llamarse lujuria al hecho de tener relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio, o tenerlas con alguien a quien apenas se conoce o a quien no se ama, pues la institución romana siempre ha declarado que el sexo debe ser una expresión del amor de la pareja, cuyo fruto y culminación es la procreación de un hijo o hija.

Supongo que el nivel de reprobación aumenta si la lujuria se entrecruza con los otros pecados. Si lo pensamos bien, cualquier combinación es posible y algunas de ellas pueden ser muy divertidas, aunque otras resultan deleznables.

Por ejemplo, una combinación francamente nociva es la lujuria con la ira. Quizás alguna vez has sufrido un incidente de este tipo, donde tú o tu pareja se enfrascaron en una relación sexual más con la intención de “castigar” al otro, de someterlo o de hacer un despliegue de poder para obtener placer erótico. En este contexto, el sexo se vuelve una batalla cuerpo a cuerpo en donde sólo parece haber un ganador.

Menos dañina, pero todavía del lado negativo, se encuentra la mezcla de lujuria con soberbia. Es sorprendente la cantidad de personas que me han dicho que se han acostado con alguien sólo con la finalidad de desquitarse de algún agravio, para demostrar que puede usar a la otra persona o simplemente porque esa otra persona lo rechazó alguna vez y ahora llegó el tiempo de mostrar “quién manda” realmente.

Una suma de pecados que más que perjudicial es lamentable es la de lujuria y pereza. Hace poco supe de un chico que se quejó amargamente de una mujer que le gustaba mucho, sin embargo, era de lo más aburrida en la cama. “Sólo se acuesta y separa las piernas”, decía el decepcionado hombre, quien hubiera deseado que ella tuviera más iniciativa y que fuera más activa en el encuentro sexual, alejada del papel pasivo que, por otro lado, se inculca a las mujeres para evitar que causen una “mala impresión” en sus galanes.

Parece que la única suma de pecados capitales puramente divertida es la de lujuria y gula. ¿Qué mayor concupiscencia que unir dos inmensos placeres como son comer y… comer? Una opción a fin de ponerlos en práctica es preparar el terreno con alimentos que tengan fama de afrodisiacos. Independientemente de si ese efecto es comprobable o no, hay comidas cuya consistencia, sabor u olor pueden predisponerte para el sexo. Otra posibilidad es involucrar alimentos durante el encuentro, por ejemplo, frutas frescas, sushi al desnudo o la tradicional crema batida. Frotarlos en el cuerpo y saborearlos modifica totalmente la experiencia.

Como sucede siempre al hablar de cama, los involucrados deben hacerlo con responsabilidad. Si lo que se busca es gozo mutuo, adelante; pero si se encuentran inmiscuidos sentimientos negativos, es mejor pensarlo dos veces antes de usar algo tan generoso como el sexo para hacer daño a otros.

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

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