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Opinión
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Rocío Sánchez
Leyendas Sexuales

Pezón obsceno

¿Qué será eso que hace a los pezones tan eróticos?

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 11 meses
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Cuando era niña me encantaba leer las tiras cómicas de Mafalda; sin embargo, curiosamente, no fueron sus reflexiones políticas, sino su exhibicionismo lo que más me impactó a mis escasos cinco años.

En algunas tiras, Mafalda y su familia iban de vacaciones a la playa. Quedé entre anonadada y confundida cuando vi que ella usaba un traje de baño tipo calzoncito, como de niño. Yo también iba a la playa con mi familia, pero nunca hubiera pensado usar un traje de baño que dejara al descubierto mi pecho. Mi juicio sobre el tema no era otra cosa sino aprendizaje: en México, ninguna niña iba por ahí mostrando el pecho. Todavía, en estos días, las bebés podían usar incluso bikinis, pero sin omitir jamás la parte de arriba.

Aun a mi corta edad, reflexioné sesudamente. La visión de aquellos dibujos con pezones de puntito me hizo concluir: “¡Claro! No tiene nada de malo que Mafalda deje ver esa parte porque todavía no tiene pechos, ¡es una niña!”.

A esas elucubraciones les siguieron otras, no muchos años después. Mi infancia coincidió con la última época del cine de ficheras, por lo que no había que esforzarse mucho para mirar, en la televisión de medianoche, alguna de esas obras fílmicas. La típica escena del show en el cabaret solía finalizar con la bailarina quedándose en diminuta tanga, un par de pezoneras brillantes y con largos mechones como decoración. La confusión volvió a mí. ¿O sea que está bien enseñar todo el pecho si no enseñas el pezón? Tomé nota: el área de la inmoralidad se reduce a unos pocos centímetros.

Para resucitar el tema, hace pocas semanas vi un reality show donde unos cirujanos le reconstruyeron el pecho a una mujer que lo había perdido a causa del cáncer de mama. Una vez construida la redondez del seno, faltaba el último toque. Llamaron a un tatuador experto en recrear pezones para que plasmara su arte. Al final los televidentes no pudimos ver el resultado completo porque la producción blureó el pezón (le puso esa nubecita borrosa que difumina imágenes indeseadas) o, mejor dicho, el dibujo del pezón.

Hoy en día, el terreno de la moralidad se ha extendido a las redes sociales. Las más grandes del mundo prohíben la publicación de fotografías que muestren pezones femeninos, mientras que las de pechos masculinos no representan ningún problema. No crea que estoy loca, hoy por hoy me queda clara la diferencia entre un pecho de hombre y uno de mujer, pero me sigue asaltando la duda de por qué solo el pezón, esa pequeñita parte del pecho femenino, es la “inmoral” mientras que el resto de la masa mamaria (que en ocasiones, sabemos, ¡es enorme!) puede aparecer por todas partes sin que nadie se queje.

Parece que esta mismas duda tuvo la fotógrafa neoyorquina Sasha Frolova, en especial cuando las redes sociales –Instagram y Facebook– borraron un autorretrato suyo en la bañera, después de un ataque de pánico. Lo borraron porque en la imagen se veían sus pezones.

De esa experiencia, la artista concluyó que la mejor manera de subvertir las reglas era siguiéndolas al pie de la letra. Así hizo la serie Busts, con mujeres que posaron sin ropa y a cuyas imágenes les borró, digitalmente, los pezones. ¿El resultado? Fotografías retadoras por lo incompletas, donde el ojo busca y busca lo que debería estar ahí.

Un ejercicio interesante, sin duda, pero quizás a usted y a mí nos quede la incertidumbre: ¿qué será eso que hace a los pezones tan eróticos? Después de todo, su función esencial es amamantar. Créame que toda mi vida –literalmente– le he dado vueltas a este asunto y no logro descifrarlo.

*Periodista especializada en salud sexual @RocioSanchez

#leyendas#mafalda#pezón#pezones#rocio#sexuales#sexualidad
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