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Opinión
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Leyendas Sexuales

Sangrados inesperados

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 4 weeks
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Estefanía se levantó de la cama después de una sesión de sexo intenso y, luego de ir al baño, notó que tenía un sangrado vaginal. Le pareció, hasta cierto punto, lógico puesto que su compañero de revolcón tenía un pene particularmente grande. Sin embargo, al cabo de dos días de algo que se parecía demasiado a su menstruación (que no tenía por qué llegar en ese momento), decidió recurrir al “doctor Internet”.

Luego de una búsqueda superficial por la red, esta chica (cuyo nombre verdadero me reservo) encontró algo que parecía concordar con sus síntomas: coitorragia. Esta situación se define como un sangrado vaginal que ocurre durante o momentos después del coito, y que no se relaciona en ningún sentido con la menstruación.

Confieso que esa fue la primera vez que escuché tal palabra –y mira que he escrito durante muchos años sobre temas que tienen que ver con los genitales–, así que me tuve que poner a investigar para poder contestar la pregunta que Estefanía me estaba haciendo: “¿Debería estar asustada?”.

En el momento, no tenía una respuesta certera, pero sabía que muy pocas cosas que involucran hemorragias están dentro del rango normal de lo que sucede en el cuerpo. Luego entonces, mientras no sea la menstruación o un sangrado nasal que se quita con un poquito de presión sobre el tabique, yo diría que la sangre tiene que, cuando menos, alertarnos.

El caso de Estefanía tiene varias causas posibles que sólo serán confirmadas o descartadas por un profesional de la medicina. No obstante, podemos decir que la coitorragia puede originarse en dos diferentes puntos del aparato reproductor femenino: en la pared vaginal o en el útero (ya sea su cuello o el órgano en sí).

En cuanto a lesiones en la pared de la vagina, un coito muy intenso (o introducir algo muy grande en la vagina, por ejemplo, juguetes o una mano completa) puede provocar una herida. También la fricción debida a la falta de lubricación es capaz de lastimar este tejido mucoso. Una tercera posibilidad es la vaginosis, es decir, la inflamación debida a alguna infección, la cual hace que el tejido esté más vulnerable ante la fricción.

Cuando el sangrado se relaciona con el útero o cérvix, hay que sospechar de otros problemas médicos. La más sencilla causa es tener relaciones sexuales muy cerca de la menstruación (antes o después), de forma que el golpeteo del pene contra el cérvix extiende o anticipa (según el caso) el sangrado. Otra menos simple es la presencia de pólipos cervicales, que son masas de tejido relativamente frecuentes y que pueden sangrar debido al roce de la penetración. Una posibilidad más es que el tejido que recubre el orificio del cérvix salga de este y quede expuesto dentro de la vagina; al ser un tejido más sensible, no resiste bien la fricción.

Sin embargo, hay que considerar que el problema también puede no estar directamente relacionado con el coito, sino que hay un sangrado que coincide con la relación sexual. Esto sucede cuando la mujer padece miomas, endometriosis o quistes en el útero, que son padecimientos que pueden provocar hemorragias en cualquier momento.

Finalmente, la situación más grave que puede provocar coitorragia es el cáncer de cuello uterino, en cuyo caso el tejido del cérvix, alterado, sangra fácilmente con el roce.

En cualquiera de los casos, lo más sensato es acudir a consulta médica (esto mismo le dije a Estefanía), ya que sólo un especialista puede averiguar mediante un interrogatorio, exploraciones y estudios cuál es la verdadera causa del problema.

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

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