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Opinión
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Rocío Sánchez
Leyendas Sexuales

Sexo en el embarazo

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 11 meses
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Cuando un embarazo se anuncia, un capelo parece bajar de las alturas para cubrir a la futura madre, que desde ese momento se quedará en su nicho y no podrá dedicarse a nada más que a prepararse para su futuro hijo.

Ya sea por los prejuicios de él o de ella, no es ningún secreto que la sexualidad de la pareja se complica durante el embarazo. Digo prejuicios porque son solo ideas que se asumen sin tomar en cuenta los datos objetivos, por ejemplo, cuando se duda si tener sexo durante la gestación es peligroso para el producto (duda que se puede resolver fácilmente con el médico).

También existen estereotipos culturales que dictan que la futura madre ya no debe ser profanada con apetitos sexuales que, a su vez, se consideran indignos. Si a esto se suman las alteraciones hormonales y los cambios físicos propios del embarazo, el asunto se enreda todavía más.

Por eso, dejemos de lado las suposiciones; el conocimiento científico sale en nuestra ayuda. Un grupo de médicos de Pinar del Río, provincia de Cuba, se propuso investigar cómo cambiaba la vida sexual de las embarazadas durante las etapas de la gestación. Si bien este estudio, publicado en 2014, es solo descriptivo y no es estadísticamente representativo, sí arroja luz sobre lo que sucede con la intimidad de las mujeres en este periodo.

Participaron 147 de ellas y permanecieron en el estudio durante toda su atención, con lo cual el equipo pudo recabar datos de cada etapa del embarazo.

Respecto a la frecuencia de su actividad sexual, la mayoría de las participantes (38.76 %) reveló que tenía dos coitos por semana en el primer trimestre. La mayoría de quienes estaban en el segundo trimestre (39.46 %) tenía tres coitos por semana, y quienes ya estaban en el último tercio (38.1 %) también tenían dos encuentros semanales.

Sin embargo, hacerlo no es lo mismo que desearlo, así que el deseo sexual también se midió. Al calificar su excitación sexual, 37.41 % de las mujeres en el primer trimestre la consideró moderada, aunque en el segundo período el 44.9 % reconoció que estaba elevada, y en el grupo en el tercer trimestre volvió a la calificación de moderada (52.38 %).

Los investigadores también indagaron la frecuencia con que las participantes llegaban al orgasmo, y observaron que la mayoría de las gestantes del primer tercio (38.78 %) lo tuvieron algunas veces, mientras que mu- chas (36.05 %) del segundo tercio lo alcanzaron la mayoría de las veces, para decaer en el último trimestre, ya que un 42.18 % de las mujeres llegó solo pocas veces (más 24 % que casi nunca o nunca lo alcanzaron).

¿Qué significa todo esto? Pues que, de acuerdo con el estudio, el segundo trimestre del embarazo es la etapa en la cual es mejor la vida sexual. Los investigadores no se aventuran a explicar las causas de esto, pe- ro podríamos suponer que es porque ya pasó la tensa etapa de los tres primeros meses –con todas las náuseas, el sueño y el peligro de un aborto accidental– y porque todavía no se llega al último tramo, cuando el aumento de peso y volumen corporal comienzan a dificultar el movimiento cotidiano de la mujer.

No es una fórmula mágica; muy probablemente las mujeres cubanas tienen diferencias importantes respecto a las mexicanas, pero los datos sí pueden darnos una idea de lo que se puede esperar una vez que se ha decidido ampliar la familia. Dado que cada caso es diferente, siempre es importante sincerarse y hablar de los miedos, las preocupaciones y los deseos (de todo tipo), sobre todo porque el embarazo es apenas el primer paso de una nueva vida para la pareja.

*Periodista especializada en salud sexual.
@RocioSanchez

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