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Opinión
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Leyendas Sexuales

Sexo renacentista

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 4 meses
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¿Recuerdas lo que sentiste la primera vez que viste una imagen erótica? Tal vez no sabías muy bien qué era, tal vez ya estabas en edad de comprender, pero es casi seguro que hubo una reacción corporal, física, que no pidió autorización para manifestarse.

Con esa sensación en mente, trasladémonos a la Italia del siglo XVI, cuando los libros eran una fuente de información selectiva que la mayoría de la población sólo conocía de lejos. Imagínate encontrar, entre los tratados de medicina, filosofía y literatura, un libro que contenía 16 posiciones sexuales no sólo sin censura de por medio, sino con un detalle anatómico propio del movimiento cultural de esa época, la del Renacimiento.

El libro se llamaba I Modi, o Las maneras (sencillo, pero sugerente título), y contenía única y exclusivamente una serie de grabados que mostraba a personajes de la mitología griega, como Hércules o algún sátiro, teniendo coito con mujeres (eso sí, nada de homosexualidad). Es de llamar la atención que desde aquella época resultaba atractivo que las mujeres mostradas fueran siempre jóvenes, aunque los hombres eran de diferentes edades; algunos mayores.

El autor de semejantes tentaciones fue Marcantonio Raimondi, un grabador que se inspiró en una colección privada de pinturas eróticas realizadas por Giulio Romano. La primera edición del libro data de 1524. Como era de esperarse estando el Vaticano avecindado en Roma, la obra fue perseguida y destruida por la Iglesia católica. Sin embargo, la institución no pudo acabar con todos los ejemplares y uno de ellos llegó a las manos del poeta Pietro Aretino, quien quiso conocer también las pinturas originales de Romano.

Para ese momento, Raimondi había sido encarcelado por orden del papa Clemente VII, y el mismo Aretino hizo una campaña en su favor y consiguió que fuera liberado. Después, el poeta se dio a la tarea de crear una serie de sonetos eróticos que acompañaran los grabados. Estos son sólo unos versos, traducidos por el escritor español Mario Merlino: “He aquí un buen carajo largo y grueso/ ¡Si es tan bueno ese miembro habrá que ver!/ ¿Quieres, te sientes capaz de meter/en tu coño este carajo tan enhiesto?” (¡gulp!). En 1527 se publicó una segunda edición de I Modi, esta vez incluyendo los sonetos.

Pero más allá de lo curioso (o más bien, escandaloso) que pudiera significar una publicación de este tipo en aquella época, los historiadores del arte señalan que los grabados de Raimondi son un magistral ejemplo del espíritu del arte renacentista. Es decir, no se interesó únicamente por mostrar el acto sexual con toda claridad, sino que otorgó a los cuerpos un nivel de movimiento y de precisión anatómica que antes de esa época no se conocía.

Una de las posiciones, por ejemplo, muestra a la mujer en el piso, boca abajo, frente al hombre, quien la tiene sostenida por las piernas en posición de “carretilla” (dudo que sea la posición más cómoda, pero seguramente te pones bien fuerte si la haces seguido). El resto de las imágenes ofrecen ideas para la penetración desde atrás (el típico “perrito”), de lado y de frente en todas sus variantes: acostados, sentados, de pie o apoyándose en alguna columna griega con la que el artista se ocupó de ambientar algunos escenarios.

Esto quiere decir que a I Modi se le puede ver desde varias perspectivas: como estímulo erótico, como un breve Kamasutra de origen latino o como un tratado de arte renacentista que aún hoy atrapa nuestras miradas y provoca una que otra oleada de electricidad. Ya elegirás la excusa cuando vayas a buscar tu ejemplar, porque fue editado por Siruela en 2008, con el título Los modi y los sonetos lujuriosos. ¿Te animarías? 

* Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

#Literatura#renacentista#Rocío Sánchez#Sexo#Siglo XVI
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