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Opinión
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Leyendas Sexuales

Taco de ojo 
a la par

POR Rocío Sánchez Fecha: Hace 4 weeks
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Qué bonita época aquella de los años ochenta, donde los shorts de los futbolistas mostraban la mayor parte de sus muslos y así daban un espectáculo más allá del deporte. No entiendo por qué razón, conforme han avanzado los años, el pantaloncillo se ha vuelto más y más largo, más y más flojo, de modo que hoy, con trabajos les vemos las rodillas a los jugadores, considerando las calcetas largas que utilizan.

Y qué podemos decir de las mujeres ahora que la liga de futbol femenil arrancó oficialmente en México. En general, las jugadoras de ese deporte visten un uniforme más corto y entallado que el de los varones, al menos en la parte inferior. No he platicado con muchos hombres a fin de saber qué opinan sobre ellas, es decir, si las ven con los mismos ojos de deseo con los que muchas mujeres vemos a los futbolistas, pero me parece curioso que, de entrada, haya más piernas que ver en la liga de ellas que en la de ellos.

“Hay que diferenciarlas”, me dirás; “hay que dejar que sean coquetas, no vamos a querer vestirlas igual que los hombres”. Y yo diré que por una parte sí y por otra, no. Comprendo que para muchas mujeres es importante sentirse (sentirnos) bonitas, y el hecho de que practiquen algún deporte no cambia eso. Sin embargo, creo que si la única justificación respecto a que los uniformes sean más pequeños es que los usarán mujeres, entonces nos colocamos en un terreno resbaloso.

Hay muchos deportes y actividades físicas públicas que involucran a las mujeres y sus cuerpos. La lucha en lodo o en aceite no está catalogada como deporte olímpico, pero se practica desde hace ya muchos años con la única salvedad de que es sólo para mujeres. Al menos, no me he encontrado ningún evento en donde los competidores sean varones.

Aunque el extremo de la diferenciación entre ellos y ellas es el futbol americano en lencería o lingerie football (para quienes aman los anglicismos). Desde que vi los primeros reportajes acerca de esa práctica me quedé asombrada, en primer lugar, de que las jugadoras se esmeraran en peinarse con secadora y tenazas con el objetivo de practicar un deporte que muy probablemente les arruinará el arreglo.

Lo siguiente, imposible de ignorar y que es la piedra angular de este deporte, fue la ropa pequeña, tipo bikini, que utilizan la mayoría de los equipos. No me espanta que la parte de abajo tenga una forma que casi inevitablemente se mete entre las nalgas, pero sí observo lo incómoda que se ve la parte de arriba, que por su profundo escote no brinda nada de soporte, así que debe ser de lo más molesto (y hasta doloroso) correr con los pechos brincando por todas partes.

Hay que recordar que estas mujeres practican el futbol tal como es, con golpes y todo. Sí, usan casco y hombreras, mas ahí se acaba su lista de material. Es cierto, algunas utilizan protector bucal, pero nada de placas para muslos, rodillas, costillas ni cualquiera otra cosa que las proteja, ya no digamos de un esguince o fractura, sino hasta de los simples raspones. Me impresiona que, en aras de la sensualidad, estas chicas se expongan más de la cuenta con tal de dar un espectáculo atractivo (al que ellas decidieron entrar, sí, lo sé).

Como dicen en mi pueblo: o todos coludos o todos 
rabones. En todo caso, sería interesante empezar una underware football league donde los hombres jugaran en calzones. ¿No sería sexy?, digo, porque a los jugadores de la NFL no les vemos más que los codos de tan equipados que saltan al campo, así que si revelaran más, en una de esas hasta me convenzo de que jugar deportes de contacto con poquita ropa es lo mejor.

*Periodista especializada en salud sexual.

@RocioSanchez

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