Revista Cambio

Fallece Marcos Mundstock; actor, músico y humorista

Marcos Mundstock, uno de los creadores del grupo musical-humorístico Les Luthiers, ha fallecido a los 77 años en Buenos Aires. La icónica voz del conjunto, del que fue uno de sus fundadores hace más de medio siglo, llevaba mucho tiempo peleando con la enfermedad, que le impidió viajar a España en su última gira, hace unos meses.

Les Luthiers publicaba ayer estas líneas en las que comunicaba el fallecimiento de Mundstock: «Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió. De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia. Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre.

«Nos quedará -sigue la nota- el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra. Nos quedará su profesionalismo. Su autoexigencia, su ética de trabajo y su respeto extremo por el público, valores que todos compartimos y que él defendió desde el momento de la creación misma de Les Luthiers.

»Nos quedará el recuerdo de su compañerismo, tanto en lo profesional y en lo personal. La inteligencia de sus comentarios y su respeto por las opiniones ajenas, aún en la disidencia. Nos quedarán grabados los aprendizajes compartidos que hicimos a lo largo de tantos años. Los lugares del mundo que descubrimos juntos. La sorpresa que compartíamos cada vez que Les Luthiers dada un nuevo salto y llegaba más y más lejos. Nos quedará el recuerdo de sus chistes cotidianos, rápidos y asombrosamente ingeniosos, listos para brindarnos una chispa de alegría en todo momento, en las buenas y en las malas.

«Nos quedarán tantas cosas de Marcos -concluyen sus compañeros-, que aun en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino».

Johann Sebastian Mastropiero

Cuando en 1961 leyó en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más de cincuenta años en los escenarios de 14 países.

La biografía de Mundstock en la página oficial de Les Luthiers cuenta que llegó a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. «Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil».

«A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa», contaba. «Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas».

Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers.

Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un piano y comenzó a tomar clases.

Poco después descubrió que no tenía la constancia y la paciencia necesarias para el piano. Decidió entonces seguir sólo con sus clases de canto.

El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers, se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata, de Leoncavallo. De allí en más, intervendría en las parodias operísticas del conjunto.

En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y después las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero.

Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de Les Luthiers y en el hilarante y absurdo «Recitado Gauchesco».

Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película «Quebracho», de Ricardo Wullicher.

En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.

Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas: «Roma», «No sos vos, soy yo», «Cama adentro», y «Torrente III». También interpretó a un grotesco criminal internacional en el programa televisivo «Mosca & Smith». En 2011 intervino en «Mi Primera Boda». de Ariel Winograd, junto con Daniel Rabinovich, otro de los miembros de Les Luthiers (también fallecido), donde ambos representaban un gracioso dúo de cura y rabino.

También participó en el doblaje de películas de animación. Hizo la voz de Auguste Gusteau en la versión argentina de «Ratatouille» (2007), y de Joey en la versión argentina y latinoamericana de Bolt. También interpretó a Ermitaño en «Futbolín» (2013), película animada dirigida por Juan José Campanella.

Retomó la actuación televisiva en 2007, como actor invitado del ciclo «Los cuentos de Fontanarosa» (TV Pública). Posteriormente fue conductor de «Al Colón» (TV Pública, 2006/ 2008) y presentador de «Pasado de copas» (versión argentina de Drunk History, que se emitió en 2018 por Telefé).

En 2019 volvió a la pantalla grande con el papel más importante de su carrera cinematográfica; fue protagonista de «El cuento de las comadrejas», de Juan José Campanella, junto con Graciela Borges, Oscar Martínez y Luis Brandoni. En ese filme interpretó al frustrado guionista Martín Saravia.