Revista Cambio

Paz y democracia

Con un apretón de manos entre la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y el presidente de Gobierno Español, Pedro Sánchez, se selló, de manera positiva, la buena relación con el gobierno ibérico y la IV Cumbre en Defensa de la Democracia tomó un perfil humanista y pacificador.
Justo en el momento de mayor crispación a nivel internacional entre diversas naciones, la presidenta, frente a los mandatarios reunidos en la cumbre reiteró la frase: “en vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”.
Agregó que, ante un mundo herido por la guerra y la desigualdad, México aporta a los pueblos del mundo, como un símbolo de esperanza, principios constitucionales en materia de política exterior, destacando: El respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados, la necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos y la lucha permanente por la paz.

“Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites, sino la del pueblo. No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución. No de la imposición, sino de la participación. No de la guerra, sino de la paz. No de la indiferencia y de la exclusión, sino de la cooperación y la inclusión. Cuando hablamos de democracia, nos referimos a la democratización de la cultura; del acceso a la educación, del acceso a la salud; del fin último de los gobiernos, que es la procuración de la felicidad de sus pueblos. La democracia, como decía Abraham Lincoln: ‘es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’. No hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos”, expresó.
Entre las propuestas de la mandataria se registraron: 1. Destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento para impulsar un programa global que permita reforestar millones de hectáreas cada año, y 2. Una declaración en contra de la intervención militar en Cuba; que el diálogo y la paz prevalezcan.

Explicó que “la democracia significa elevar el amor por encima del odio; cultivar la generosidad, en lugar de la avaricia; la fraternidad por encima de la guerra. La democracia significa que la vida no se compra, como tampoco la libertad ni la dignidad de los pueblos. La democracia significa que solo el respeto a la diversidad y el amor por los demás hará posible construir un mundo donde quepan todas y todos, todos los pueblos, todas las lenguas, todas las culturas, todas las naciones. Soy una mujer de paz y represento una nación que ama la libertad, la justicia, la fraternidad y que entiende como democracia lo que diría el gran Benito Juárez: ‘Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada. Con los pueblos, todo; sin los pueblos, nada’”, afirmó en el recinto Fira Barcelona Gran Vía, en España.
Durante su participación, la Jefa del Ejecutivo Federal extendió la invitación para que, en 2027, México sea la próxima sede de la Cumbre en Defensa de la Democracia, para dialogar sobre una economía centrada en el bienestar y sobre una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos.