Revista Cambio

Descubrirse en los cuarenta

Él era exitoso en los negocios. Se dedicó durante 20 años al mundo de la moda y tenía tiendas en centros comerciales que llevaban su nombre (Pepe Soho); después, pasó al mundo de las discotecas con un popular antro de la Ciudad de México (Love).

Estaba en la cima del mundo, de donde repentinamente cayó.

Esa caída provocó que descubriera su nueva pasión: la fotografía. Irónicamente, esta actividad lo llevó de nuevo a las cimas del mundo… y a todo aquel lugar donde pudiera captar imágenes de paisajes espectaculares, como el mar, los ríos, el bosque o las ciudades.

En su galería de Polanco, rodeado de fotografías de gran formato con paisajes de México y otros lugares del orbe en donde por igual se ve el mar, azoteas, ríos o un bosque, Pepe Soho, de 45 años, dice que la única pasión que conserva de su pasado es la batería, instrumento que también tocó de manera profesional.

Pero hoy, después de pasar por una acelerada vida de éxito y glamur que muchos soñaron tener, la fotografía de paisaje es la verdadera pasión de Pepe Soho.

“Después de tres o cuatro años en ladiscoteca, acabé muy mal, muy deprimido, y hoy, la moda no me interesa en lo más mínimo”, recuerda.

“No puedo creer que me estaba perdiendo esto, no puedo creer que estaba borracho en una discoteca atendiendo gente o ligando a una chava nada más por ligar.

No puedo creer que estuve metido en esa vida tan banal durante tantos años, perdiéndome de la grandeza de Dios, pero hay momento para todo”.

Tocar fondo

Además de su galería en el llamado “Polanquito”,tiene otra en San Ángel Inn, al sur de la Ciudad de México, una más en San Miguel de Allende, Guanajuato y pronto abrirá la cuarta en Tulum, Quintana Roo, pero su inicio en el mundo de la fotografía no fue nada fácil.

“Un día descubrí que me sentía muy vacío, por lo que regalé mis acciones de la discoteca a mis socios y al otro día me fui a India con un boleto de ida”, revela.

Meses después, en el Himalaya, se rompió las rodillas tras un accidente en un caballo, a pesar de ello, decidió quedarse un tiempo más en esas tierras. Cuando regresó a México, llegó en silla de ruedas y, tras varias complicaciones, debió someterse a diversas operaciones.

“Las bacterias se me fueron a otras partes del cuerpo, como el cerebro y al hígado, estuve al borde de la muerte y pasé un mes y medio en el hospital”, indica.

“Me tuvieron que internar muchas veces y perdí la ilusión de vivir, inclusive pensé en el suicidio. Pesaba 60 kilos, no podía caminar ni podía comer nada, fue como si los monstruos de la vida de la noche me dijeran:

‘Tú pensabas que ya habías acabado con nosotros, pero nosotros no habíamos acabado contigo’ ”.

Un día, por casualidad, se compró una cámara y decidió tomar paseos en Chapultepec para tomar fotografías.

“Me gustó muchísimo. Primero pensé en hacer una exposición, por lo que me metí a una escuela de foto en la Condesa, de ahí me fui a Nueva York a estudiar y fue ahí donde empecé una travesía de dos o tres años por todo el planeta”, menciona.

Hoy, Pepe Soho viaja por México y el mundo para buscar paisajes que transmitan la belleza del planeta.

La fotografía de paisaje

Aunque toda su vida se ha dedicado a la creatividad, Pepe Soho dice que la fotografía, actividad en la que se inició hace cuatro años, es su verdadera vocación.

“Finalmente llegué a lo que me estaba esperando la vida. Por más que te diga que disfruté muchísimo tocar la batería, diseñar y demás, creo que esto es a lo que vine: a fotografiar”, admite.

Sobre el trabajo de fotógrafo de paisaje, dice que requiere más dedicación que la que le daba a sus anteriores actividades.

“Nunca he trabajado más en mi vida”, asegura. “Me paro a las tres de la mañana porque tengo que llegar a las cinco al lugar donde tengo que fotografiar; a veces estás a las dos de la madrugada fotografiando la vía láctea y de ahí te sigues al amanecer, es lo más matado que hay”.

El éxito

Tras el renombre y la popularidad que había logrado con su línea de ropa Soho y el antro Love, esperaba tener un éxito rotundo cuando empezara con su galería; pero no fue así.

“Nadie me volteó a ver, todo mundo estaba feliz esperando a que le llegara su botella de champaña en la discoteca, esperando su descuento en la tienda de ropa, pero cuando se enteraron que era fotógrafo y que iba a abrir una galería, ningún artista vino, a ningún medio le interesó. Eso sí no me lo esperaba”, apunta.

Pero su trabajo como fotógrafo tuvo éxito, prestigio y premios, por lo que esa percepción inicial cambió, así que ahora los medios le piden entrevistas y muchas de las personas que conoció en el pasado ahora se acercan para comprarle fotos y pedirle descuentos.

“Es algo que, en su momento, me dolió, pero ahorita es un motivo de orgullo, porque finalmente me hice de pura gente que no sabía quién era yo”, reconoce.

“(La fotografía de paisaje) es algo que se hace muy poco en México, cuesta mucho dinero y requiere mucho tiempo; yo tuve que invertir muchísimo del dinero que gané en mis otros negocios. Me decían que estaba loco, pero si yo no creía en mi sueño, no se iba a realizar”.

A pesar de que Pepe Soho acaba de descubrir su verdadera pasión, está seguro de que tiene mucho tiempo por delante para disfrutarla.

“Tengo 45 años, siento que he vivido 100, pero me siento de 30 y me quedan unos 30 años buenos para seguir escalando montañas”.