Revista Cambio
Cultura · Economía · Política · Periodismo inspirado en ti Viernes 29 de Mayo 2020

LITORAL: Gabriela Mistral

16 de Febrero 2020
CULTURA
CULTURA

Gabriela Mistral, voz telúrica desde Chile

La poeta y educadora chilena Gabriela Mistral, primer escritor de Latinoamérica en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945, era dueña de una voz telúrica, proveniente de las raíces que se adentraban profundamente en las entrañas culturales de su país, de su gente, de su paisaje, pero que a la par sabía abrevar del mundo de su tiempo, de ese humanismo que supo construir con su experiencia.

      En charla con Litoral, Cecilia Vicuña (Santiago de Chile, 1948) poeta, artista visual y activista, señaló con esa facilidad que tiene para construir imágenes que para entender a Gabriela habría que ser un cerro, porque su habla, su poesía es arcaica y futura al mismo tiempo, es una voz de mujer que es sobre todo lo que vivió. Su obra no se puede entender si no se conoce la región en la que nació, el Valle de Elqui, en el centro-norte de Chile, esa tierra árida a la que la poeta hizo fertilizar. Es también una roca, de una fuerza volcánica como las que se pueden encontrar en esa zona.

      Al mismo tiempo, continúa con su explicación, por los muchos países que conoció, nutrió a su poesía de la humanidad que creció en su interior debido a esas experiencias, a las que se sumó su experiencia como maestra. Fue este perfil el que le llevó a dedicar su obra a los niños; Gabriela Mistral entregó los derechos de su trabajo literario a ellos, los cuales fueron expropiados por la dictadura de su país y hasta la fecha no han sido devueltos.

      Se debe tomar también en cuenta, dijo Vicuña —en México para abrir una exposición en el Museo Universitario Arte Contemporáneo—, que ese humanismo, esa decisión de entregar sus derechos a los niños fue al mismo tiempo un acto político de ella, y aquí se debe recordar su activismo como mujer en favor de los derechos humanos y políticos de las mujeres y de los niños, y este perfil que mantuvo es lo que hace que su voz sea muy actual en estos días.

VIDA

Primera en ganar el Premio Nobel de Literatura parta un escritor latinoamericano, Gabriela Mistral, cuyo nombre real era María del perpetuo socorro Godoy Alcayaga, vino al mundo el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Chile. Sus padres fueron el maestro Juan Jerónimo Godoy Villanueva y la modista Petronila Alcayaga Rojas, y por influencia de su hermana decidió dedicarse a la enseñanza. Siendo una alumna avanzada, a los 15 años de edad se le nombró ayudante en la Escuela de la Compañía Baja y en 1908 después ya era maestra en la población de La Cantera.

      Sin embargo, no pudo entrar a la Escuela Normal de Preceptoras por aposiciones de los círculos conservadores respecto a algunos poemas suyos que habían sido publicados en algunos impresos, a los que calificaron de ateos y hasta de socialistas. Gabriela Mistral también fue precoz en la literatura, empezó a escribir siendo muy joven y en 1908 utilizó por primera vez el pseudónimo con el que se le conoce, en el poema “Del pasado”, aparecido en el diario El Coquimbo. Desde 1904 habían sido aceptados en esa publicación trabajos suyos, lo mismo que en Penumbras de La Serena y La Voz de Elqui de Vicuña, como “El perdón de una víctima”, “La muerte del poeta”, “Las lágrimas de la huérfana”, “Amor imposible” y “Horas sombrías”.

      En 1910 se trasladó a Santiago, donde logra entrar a la Escuela Normal de Preceptoras y después empieza a trabajar en escuelas de varias partes de su país; en esa época conoció al joven Neftalí Reyes Basoalto (Pablo Neruda), segundo chileno en ganar el Nobel de Literatura. Por esas fechas empieza a tomar forma su obra Desolación, que aparecerá publicada en 1922 en Nueva York a cargo del Instituto de las Españas en los Estados Unidos, pero ocho años antes es reconocida con el premio de los Juegos Florales de Chile con “Sonetos de la muerte”.

      También en 1922 es invitada por el entonces secretario de Educación Pública de México, José Vasconcelos, para que participe en el programa educativo que implementaba el gobierno con el propósito de llevar la enseñanza a todo el territorio mexicano y crear la infraestructura (escuelas, bibliotecas, libros de texto gratuito y otros) que urgían al país después del movimiento revolucionario.

      La publicación de Desolación le generó reconocimiento internacional y enseguida fueron publicados otros títulos suyos: en 1923 sale a la luz en México Lecturas para mujeres y en Barcelona Las mejores poesías; en 1924, en España, Ternura. En este último año, por invitación de México, viaja a Europa y Estados Unidos y al año siguiente es designada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, Suiza, país en el que asimismo asiste a varias conferencias.

      Tres años más tarde representa a Chile y a Ecuador en el Congreso de la Federación Internacional Universitaria, en Madrid, e ingresa al Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo de la Liga de las Naciones, en Roma. Durante la siguiente década imparte charlas en países como Estados Unidos y de Centroamérica y Europa, además que en 1932 es nombrada cónsul en Génova, Italia, puesto que no desempeñó por su declaración de oposición al fascismo.

      Durante ese decenio igualmente imparte clases en escuelas estadunidenses, colabora con universidades de Puerto Rico, Cuba y Panamá, así como es nombrada cónsul en Madrid. A finales de la década regresa a Chile y en 1938 se publica su reconocida obra Tala, dedicado a los niños víctimas de la Guerra Civil Española y que es publicado primero en Argentina por intermediación de su amiga Victoria Ocampo. Es entonces que se le empieza a nombrar como candidata al Premio Nobel de Literatura.

      En 1941 Mistral es designada cónsul en Brasil, país donde un año después recibe la noticia trágica del suicidio del escritor austriaco Stefan Zweig y de su esposa, agobiados por la persecución nazi, y en 1942 de su querido sobrino Juan Miguel, a quien llamaba “Yin Yin”. Sin embargo, fue también en ese país, en Petrópolis, donde recibió la noticia en 1945 de que había sido galardonada con el Premio Nobel de Literatura.

      En 1950 recibe el Premio Serra de las Américas de la Academia Americana de la Historia Franciscana y un año después el Nacional de Literatura, en su país. Dos años después de la última fecha es designada cónsul de Chile en Nueva York, ciudad donde habría de morir el 10 de enero de 1957 debido al cáncer de páncreas con el que había batallado desde varios años antes. La obra de Gabriela Mistral ha sido traducida a más de 20 idiomas.

NTX/RML/LIT19

Recientes