Revista Cambio
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÷Poe+: Martha Madrigal

15 de Febrero 2020
CULTURA
CULTURA

[Martha Madrigal (Ciudad de México, 1929). Poeta y ensayista con amplia trayectoria, recientemente ―el pasado miércoles 12 de enero― presentó su nuevo libro intitulado Cónclave de signos, el cual funge como una antología que reúne momentos claves de su obra. En el marco del evento ―ocurrido esta semana en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes―, en la sección cultural hemos decidido rendirle un homenaje a la poeta y publicar algunos de sus versos con la autorización del sello Del Lirio, encargado de la impresión de dicho libro…]

 

Llevas en la frente la corona real de la belleza

poemas de Martha Madrigal

Tauro

Impetuoso arremetes contra el mundo

y si levantas la testa

eres capaz de ensartar a las estrellas.

Te avasalla la ternura.

Eres invulnerable a la amenaza

y sólo te estremece el llanto de un indefenso.

Venus, la radiante lámpara de la tarde,

ardía en el cielo cuando naciste

y te puso bajo su protección

para darte la gracia y la delicadeza

del amante perfecto.

No te intimidan

ni saben que con leve toque de ternura

podrían domeñar tu fiereza

y convertirte en la criatura más dulce.

Aldebarán luce en tu frente.

Que un fragmento de bosque congelado

sea tu talismán.

 

Géminis

Rómulo y Remo

los duplicados hijos de la loba

son tu símbolo.

Indescifrable gemelo

cambiante como el aire, atractivo y brillante.

Las puertas del arcano abren tu mente clara,

contemplas impávido la tragedia,

nada te inquieta, tan seguro estás de tu poder

pues en la dualidad se encuentra

la más clara certeza de tu victoria.

Caballero andante, paladín de las rosas,

idealista y terreno,

te estremeces igual que te dominas,

duplicado rostro, duplicado corazón,

único y fiero.

El viento te traslada hacia las regiones del sueño.

Perduren junto a ti

los que duermen al murmullo de la lluvia,

el zafiro, ojo de huracán

y el mirto, flor helénica.

 

Leo

Llevas en la frente

la corona real de la belleza.

Serás quien porte con mayor dignidad

el manto de la sabiduría.

Entenderás el mensaje de las estrellas

y el lenguaje de las flores,

mensajeras del paraíso,

será para ti claro y sencillo.

El refulgente corazón

que duerme en la entraña de la tierra

habrá de conferirte honores y poder.

Llévalo contigo como Salomón, el rey,

circundando tu brazo.

Todo te será concedido

porque junto a ti habita,

desde tu nacimiento, bajo la real constelación,

el duende que tiene el clavel

de la buenaventura

entre las manos.

 

Libra

El lirio que crece en el valle

y la traslúcida amatista con su vívida escala

te inclinan a la justicia.

La frágil balanza

la verdad con el alma equilibra

y la belleza encuentra su medida.

Afrodita, la sacerdotisa del amor,

rige tus actos

como si sólo a ti concediera

la estética expresión de su hermosura.

Eres diferente como el aire de la tierra,

ajeno a lo que no es sublime,

no desequilibras la eterna simetría.

La contemplación de la belleza

cimbra las honduras de tu alma.

El idealismo te lleva a los más altos planos

de la emoción amorosa,

dichoso el elegido para ser amado por ti.

La lámpara votiva del amor nunca se extinguirá,

un ardiente corazón

la mantendrá encendida.

 

Piscis  

En el agua reposada del fondo marino

los peces se trasladan silenciosos

en grupos irisados.

en el cambiante ritmo del oleaje,

en el callado amor.

Neptuno los vigila.

Pez que deslizas tu frágil cuerpo

con sensible calma

cuando más hondo giras

por caminos de luz que sólo tú conoces,

huidizo si te sientes atrapado,

con rápido giro te diluyes.

Símbolo de la más pura mística,

enconada batalla libra tu corazón

contra el mundo

por mantener a salvo tu esperanza.

El irisado ópalo sea

como el escudo de Amadis de Gaula

y te salvaguarde.

 

Enamorada travesía

Te invito amante,

que mi cálida savia

tu boca escancie

y tu sed amorosa

conmigo sacies.

Que mi piel lo atestigüe

cuando me abraces,

en miríadas de estrellas

tu ser estalle.

Tu frente

alta, tersa,

se maduran los mundos

tras de su fortaleza.

Tus cejas,

aves negras

posadas en tu frente

me acechan.

Tus dientes,

Eva impaciente,

me transformo en manzana,

cuando me muerden,

de vuelta al paraíso,

Adán te sientes.

Tu bigote,

sensual detalle,

te delinea los labios,

a mí el talle,

con fiel itinerario

que tú bien sabes.

Tus brazos,

remos,

hermosa barca,

yo soy el timonel,

el mar, mi almohada,

en mi playa recóndita,

echas tu ancla.

Tus manos

alfareras,

blanda arcilla,

mi cuerpo,

esculpido por ellas.

Tus piernas,

viriles estructuras,

conmigo tiemblan.

Tus pies,

firmes pasos,

quién te viera vencido

entre mis brazos.

 

 

Conciertos de Primavera

(1992)

¡Basta! Mañana iniciaré el recuento.

Lo esencial tomará su sitio exacto.

Volverán las aguas a su cauce.

Irán disminuyendo los estruendos.

Relámpagos hundidos en lívido horizonte.

Silencios paulatinos débiles ecos,

de ahogados sollozos.

Lentamente, la luz se adueñará de la sombra.

Con mansa claridad brillarán los entornos.

A partir de mañana se cumplirá el augurio.

El llanto, agua viva, no volverá, no a mis ojos.

Podré verte sin dolor, limpiamente.

Mañana, hondo significado

de calma y serenidad,

mientras tanto, me dormiré

con un trago de esperanza

entre pecho y espalda.

Hoy decidí ventilar mi angustia,

la saqué cuidadosamente

del arcón entrañable.

Doblada en finos pliegues,

su palpitante esencia,

la atesoré, le evité la luz, el aire

para mantenerla intacta, lacerante.

Fue un impulso, decidida,

la tendí en lo más alto de mi árbol,

la besó el sol, la meció el viento.

En ese instante mágico desapareció,

y yo, aún respiro.

NTX/VRP/JC

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