Revista Cambio

Un día como hoy nació Jorge Luis Borges

Foto: Internet

“Todos somos griegos y hebreos”, le dijo alguna vez Jorge Luis Borges a David Ben Gurión, quien fuera el primer Primer Ministro de Israel. Así lo recuerda, ahora, en 121 aniversario del nacimiento del escritor -se cumplen este lunes 24- Baruj Tenembaum, el creador de la Fundación Raoul Wallenberg.

“David Ben Gurión, considerado por muchos el padre del Estado de Israel, también fue un intelectual de peso y admirador de la obra de Jorge Luis Borges. El 24 de agosto se cumple el aniversario del nacimiento del autor de El Aleph”, escribe Tenembaum.

Y cuenta: “A comienzos de 1969 Borges aceptó viajar a Israel invitado por Ben Gurión. A su regreso declaró que había conocido la más vieja y la más joven de las naciones. Seis meses más tarde Ben Gurión visitó Buenos Aires. Durante su breve estadía estuvo acompañado por las autoridades de la Casa Argentina en Israel, una ONG creada con el objeto de promover el diálogo interreligioso, actividad que hoy resulta natural pero que por aquellos tiempos encontraba obstáculos debido a la renuencia de cristianos y judíos a sentarse a conversar sobre todo lo que tienen en común”.

Tenembaum recuerda: “En aquella reunión cumbre de 1969 que tuve el privilegio de organizar como fundador de la ONG, así como oficiar de traductor, Borges le dijo a Ben Gurión: ‘Más allá de los azares de la sangre, todos somos griegos y hebreos’Borges no perdía oportunidad de manifestar su inclinación por la cultura judía. Era admirador de la filosofía de Baruch Spinoza, holandés y judío sefaradí. También, solía dedicarle elogios a Gershom Scholem y a Martin Buber, entre otros.

También señala que Borges decía: “Mi pasión por Israel procede de mi abuela inglesa. Ella era protestante y, por lo tanto, ávida lectora de la Biblia. Me he criado en un ambiente bíblico, es decir en un ambiente judío“.

La Fundación Wallenberg desarrolla proyectos educativos y divulgacion para promover valores de solidaridad y coraje cívico. Lleva el nombre de Raoul Wallenberg, un diplomático sueco que salvó la vida de más de cien mil judíos en Hungría durante el nazismo.

Un poema de Borges a Israel

Temí que en Israel acecharía

con dulzura insidiosa

la nostalgia que las diásporas seculares

acumularon como un triste tesoro

en las ciudades del infiel, en las juderías,

en los ocasos de la estepa, en los sueños

, la nostalgia de aquellos que te anhelaron,

Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia,

¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia,

sino esa voluntad de salvar,

entre las inconstantes formas del tiempo,

tu viejo libro mágico, tus liturgias,

tu soledad con Dios?

No así. La más antigua de las naciones

es también la más joven.

No has tentado a los nombres con jardines,

con el oro y su tedio

sino con el rigor, tierra última.

Israel les ha dicho sin palabras:

olvidarás quién eres.

Olvidarás al otro que dejaste.

Olvidarás quién fuiste en las tierras

que te dieron sus tardes y sus mañanas

y a las que no darás tu nostalgia.

Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso.

Serás un israelí, serás un soldado.

Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos.

Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.

Una sola cosa te prometemos: tu puesto en la batalla.

(1969)

 

 

 

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