Un himno de justicia

La Unesco declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al reggae por su aportación a la reflexión internacional sobre la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana

16 de Diciembre 2018

Foto Revista Cambio

POR TANIA PÉREZ / DISONANTES.MX

Como un himno, “Three little birds” fue cantada por miles de pamboleros ¡en Ámsterdam!

A más de 7 mil kilómetros de Jamaica, en los Países Bajos, una nación que no tiene como idioma oficial el inglés, durante el medio tiempo de una partida de futbol, Ajax contra Emmen, la canción compuesta por Bob Marley y publicada en 1977 fue cantada desde las tribunas por los hinchas y desde la cancha por Ky-Mani Marley, o eso creemos, porque las miles de voces de los fans sobrepasaban cualquier otro sonido.

Unos meses después de este suceso, la Unesco declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al reggae, argumentando que “su aportación a la reflexión internacional sobre cuestiones como la injusticia, la resistencia, el amor y la condición humana pone de relieve la fuerza intelectual, sociopolítica, espiritual y sensual de este elemento del patrimonio cultural.

“Conserva intactas toda una serie de funciones sociales básicas de la música –vehículo de opiniones sociales, práctica catártica y loa religiosa– y sigue siendo un medio de expresión cultural del conjunto de la población jamaicana”.

Poco después de este anuncio, Olivia Grange, ministra de Jamaica, agradeció personalmente en una reunión con representantes de la Unesco este nombramiento y dijo, rompiendo los protocolos, “Sing the song with us”, mientras “One love” comenzaba a reproducirse y personal de su comitiva sostenía detrás de ella una tela estampada con los colores de la bandera jamaicana y el rostro de Marley.

Al tiempo que en los altavoces sonaba “One love, one heart / Let’s get together and feel all right”, dirigentes de países como Japón, Belice, Bélgica, Guatemala, Togo, entre muchos más, se sumaron al festejo coreando frases de la canción y terminaron el acto con abrazos grupales, un acto que podría denotar al movimiento rastafari que Marley popularizó en sus años de éxito musical.

Por siempre

Sin la figura de su padre cerca, capitán en el ejército británico, Marley siguió las tradiciones de su familia materna con raíces africanas, y dentro de la música integró la historia oral, una de las costumbres más arraigadas para que la historia no oficial, de “los invisibles” pueda prevalecer en el tiempo.

Algunas de sus canciones son consideradas odas a la libertad y la justicia del pueblo que representaba, así como los valores rastafaris que promulgaba y popularizó. Sentimientos e ideales –fraternidad, verdad, amor, bondad y equilibrio con la naturaleza– pueden escucharse desde la primera grabación profesional que hizo Marley, un álbum homónimo de la banda a la que pertenecía (entre las 12 canciones que formaron este álbum de 1965, se encuentra la seleccionada para escucharse en la Unesco hace unos días).

The wiling wailers, en español “Gritos de protesta”, fue el nombre de la primera agrupación que formó el músico jamaicano, una descripción perfecta de lo que eran y serían, aunque la fama llegó a ellos bajo el nombre de The wailers.

Con frases como:

By the hand of the Almighty

We forward in this generation

Triumphantly

Won’t you help to sing

These songs of freedom?

(“Redemption song”)

Good friends we have had,

oh good friends we’ve lost along the way

In this bright future you can’t forget your past

So dry your tears, I say.

(“No woman no cry”)

Marley y sus cómplices –personales y profesionales–, entre los que estaban Peter Mosh y Rita Marley, hicieron saltar a la fama mundial el nuevo género llamado reggae, que combinaba reflexiones sobre injusticias y llamados a la resistencia, con destellos de esperanza y felicidad, bajo un ritmo casi hipnótico logrado con la fusión de géneros como ska, soul, rocksteady y blues.

Murió de cáncer el 11 de mayo de 1981, pero su legado permanece presente en Jamaica y en el mundo, por la penetración que sus canciones lograron en la cultura popular, que resultó en la perpetuación de Bob Marley.

Antes y después

Aunque este rastafari es, a casi 30 años de su muerte, el máximo representante del reggae, él no lo creó. Se dice que fue el músico Desmond Dekker quien dio vida a este género musical, que fue pronunciado bajo este nombre por la agrupación The Maytals en “Do the reggay”.

En el mismo año que esta canción salió a la luz, 1968, se fundó la disquera Trojan Records, esencial para entender el movimiento, así como su popularización y consolidación a nivel mundial. En ella grabaron personajes como Little Roy, Augustus Pablo, Freddie Mcgregor, The Skatalites, U Roy y muchos más.

Fuera de esta disquera y tiempo después de Marley, ha habido y hay muchos músicos que han seguido la línea “rasta”, como, desde Hawaii, Mike Love, Tiken Jah Fakoly; de Costa de Marfil, el italiano Alborosie, por mencionar algunos y dejar un lugar especial a agrupaciones mexicanas como Antidoping, Golden Ganga, Esencia Ambar, Ganja, Lengualerta, entre muchos ejemplos más.

 

*Tania Pérez forma parte del colectivo Disonantes.mx, personalidades discrepantes e inconformes unidas por el gusto a la buena música. En 2015 crearon un website con el propósito de dar a conocer sucesos musicales en la región Bajío, pero sobre todo para documentar y describir cambios silenciosos que forman y deforman la escena musical.

@tania_peti

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