WiFi Ralph

Los directores Phil Johnston y Rich Moore lo vuelven a hacer: tras la máscara de una inocente secuela, ahora aprovechan la oportunidad para enumerar los peores vicios de la vida en línea y burlarse de la idea retrógrada que implica el concepto de las princesas de Disney

25 de Noviembre 2018

Foto Revista Cambio

En una compañía como Disney, a la que no le tiembla la mano para despedir a quienes no siguen las reglas que el corporativo impone (sucedió con Edgar Wright y su versión de Ant-Man, también con Phil Lord y Chris Miller en la película Han Solo), es casi una anomalía que la dupla compuesta por Phil Johnston y Rich Moore no sólo siga trabajando en la compañía del ratón, sino que además lo haga saliéndose con la suya en cada proyecto nuevo que les cae en las manos.

Desde su primer filme como directores en la casa de animación Disney, han sabido contrabandear motivos y temas inusuales bajo la fachada de cine familiar que exige la empresa para todos sus productos. En Wreck-It Ralph (2012), los directores lograron que la compañía consiguiera los acuerdos necesarios con el fin de que en su película (una aventura que sucede en el mundo de los videojuegos) aparezcan personajes como Bison, Ryu, Pac-man o QBert. Desde Who framed Roger Rabbit (Zemeckis, 1988) no se veía algo así.

Después, bajo la careta de una dulce película de aventuras con animalitos como protagonistas, Moore entrega con la ganadora del Oscar, Zootopia (2016), un filme noir cuasi hard boiled en donde si bien no hay asesinatos sí hay personas perdidas, escenarios ominosos, oscuridad y hasta una femme fatale.

Y ahora, en su más reciente película, WiFi Ralph, lo vuelven a hacer: tras la máscara de una inocente secuela (a Ralph, El demoledor) los directores aprovechan para, en tono de farsa, no sólo enumerar los peores vicios de la vida en línea (el spam, el llamado catfish, la fama inmediata pero efímera de las redes y el Youtube, la violencia verbal en los comentarios que se vierten en básicamente cualquier foro de opinión, la lucha constante por los likes), sino que además se dan la oportunidad de burlarse (siempre en buena lid y con extraordinario sentido del humor) de la idea retrógrada que implica el concepto de las “princesas Disney”.

Sí, este par de directores y escritores encuentran la forma de burlarse de una de las piedras angulares que fundaron a Disney, y lo hacen desde un producto Disney.

La película se sitúa cinco años después de la cinta original. Unas niñas accidentalmente rompen el manubrio con el que se juega Sugar Rush, el juego de carreras donde vive la pequeña y experimentada corredora Penelope (voz de Sarah Silverman), por lo que el terrible letrero de “Fuera de Servicio” es puesto en la pantalla de la maquinita y es desconectada de la corriente.

Ralph (voz de John C. Reily) tiene una idea: el dueño de las maquinitas recientemente compró un módem, por lo que Penélope y Ralph irán al Internet a buscar la pieza y así salvar a Sugar Rush.

Emulando lo hecho en Zootopia, los directores representan el Internet como esta caótica y sobrepoblada ciudad neón, llena de edificios corporativos, gente que va y viene en su avatares, no exenta de barrios oscuros y violentos (la dark web), aunque en conjunto no es más que una construcción creada para señalar la complacencia de las corporaciones, el comportamiento adictivo de las usuarios y la desvergüenza de los mismos en pos de lo viral.

Y por si fuera poco, el guion, escrito por los propios directores junto con Jim Reardon, Pamela Ribon y Josie Trinidad, al final reflexiona sobre el crecimiento de Penelope, de su papel como mujer y de la imposibilidad de seguir esa dinámica donde Ralph hace las veces de su padre y protector. Ella no necesita quién la cuide, a pesar de ser oficialmente una princesa Disney.

Irreverentes e incisivos, Phil Johnston y Rich Moore se salen de nuevo con la suya, haciendo humor y crítica inteligentes sobre el imperio desde el imperio mismo.

 

Dirección: Phil Johnston y Rich Moore.

Guion: Phil Johnston, Rich Moore, Jim Reardon, Pamela Ribon y Josie Trinidad.

Producción: John Lasseter y Jennifer Lee. EU, 2018.

Fotografía: Nathan Warner.

Con las voces originales de John C. Reilly, Sarah Silverman, entre otros.

Crítico de cine con 10 años de experiencia profesional. Ha colaborado en revistas y periódicos como Newsweek, Chilango, Quién, Esquire, 24 Horas, entre otros. Actualmente colabora en El Universal, Eje Central, Dónde Ir y Filmsteria.

@elsalonrojo

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