Revista Cambio

Reencuentro con el Surrealismo

Aunque muchos mexicanos no lo sepan, el surrealismo es parte importante de la vida del país, de su historia, de sus tradiciones y de su cultura, por lo que acercarse a personajes como Remedios Varo ayuda a conocer más a fondo la ideología nacional.

La Ciudad de México brinda nuevamente la oportunidad de acercarse al trabajo de Remedios Varo, importante exponente de esta corriente artística, a través de la exposición “Remedios Varo: Apuntes y anécdotas de una colección”, la cual ocupa toda una sala del Museo de Arte Moderno.

En 2002, este museo, localizado en el Bosque de Chapultepec, recibió la donación de una colección compuesta por 39 pinturas y dibujos de la artista, la mayoría de las cuales fueron creadas en la década de los 50.

Sin embargo, las obras abandonaron el museo durante unos años, después de que en 2013 viajaran a exposiciones realizadas en el Centro Cultural Tijuana y el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara.

Ahora, tras un periodo de descanso, estas obras regresan al recinto de Paseo de la Reforma que se encargará de resguardarlas y exhibirlas, por lo que es una oportunidad de volver a visitar –o conocer– el trabajo de Remedios Varo.

Española muy mexicana
Ella nació en 1908 en Anglés, un poblado de la provincia de Gerona, España. Tras mudarse con su familia a Madrid y alentada por su padre, empezó a estudiar Arte y, todavía muy joven, se casó con su compañero de estudios, el pintor Gerardo Lizárraga, de quien se separaría unos años después.

A mediados de los años 30, gracias al pintor español Esteban Francés, conoció el surrealismo y empezó a experimentar con esta corriente en su obra. Más tarde, durante la Guerra Civil Española, conoció al poeta Benjamin Péret, con quien estableció una relación amorosa y juntos se mudaron a París.

Fue en la capital francesa donde conoció a los artistas que ayudarían a definir su estilo propio, como André Breton, Joan Miró y Leonora Carrington. Fue con esta última con quien entabló una amistad que duró muchos años más y que, inclusive, traspasó fronteras.

Varo se vio obligada a salir de Europa al iniciar la Segunda Guerra Mundial, por lo que llegó a México en 1941, donde vivió hasta su repentina muerte en 1963, cuando tenía 54 años.

La muestra
Además del arte, Remedios Varo tenía otras aficiones, como la alquimia, la ciencia, el esoterismo, la literatura y el psicoanálisis, un entorno que definitivamente, junto con sus vínculos con artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo, influyó en todas sus creaciones.

Pero esta exposición no se enfoca únicamente en el surrealismo o el exilio (otro de sus grandes temas), sino que pretende mostrar a una Remedios Varo muy cercana mediante el punto de vista más íntimo de su obra. Recopila e interpreta pasajes de su historia a través de documentos, testimonios y algunos detalles gráficos de la museografía.

Así, la muestra está dividida en tres grandes partes: los estudios de las firmas, los datos curiosos y la historia del litigio mediante el cual fue posible reunir esta colección.

Por ejemplo, se pueden ver comentarios de la artista sobre algunas de sus obras más famosas, como Mujer Saliendo del psicoanalista (1960) y La huida (1961), además de testimonios de personas que la conocieron, para comprender todavía más a fondo su obra.

No hay que dejar de ver las piezas El flautista y Música de bosque las cuales, a decir de la curadora de la muestra, Marisol Argüelles, son dos grandes joyas de esta colección.

También son imperdibles El gato helecho, Guajolote navideño, El alquimista, Las almas de los montes, Gato hombre, El paraíso de los gatos y Creación de las aves.

Se trata, quizá, de la más importante recopilación de obras de Remedios Varo, pero no están aquí absolutamente todas, ya que buena parte de sus pinturas se encuentran en diversas colecciones privadas y públicas, además de que Remedios Varo realizó, durante muchos años, trabajos publicitarios para algunas empresas, como Bayer, que hoy son, literalmente hablando, verdaderas obras de arte.