Las 8 excusas más usadas  para no cambiar el mundo*

¿Cuántas veces la frase “Nah, me gustaría hacer algo para salvar el planeta y ayudar a mi vecino PERO ...” habrá sido pronunciada desde el comienzo de la humanidad?

21 de Enero 2018

Foto Revista Cambio

POR AURORE LE BIHAN (MAKESENSE STORIES) / PARÍS, FRANCIA

Miles de millones, como mínimo, a puro cálculo aleatorio. Por ello, aquí hicimos apenas una pequeña antología de excusas que… ¡ups!, tal vez tú mismo has considerado, ¿o no?

1. “No tengo tiempo”

Nuestras vidas agitadas nos hacen siempre tener prisa. Más allá de pensar por qué corremos en todas direcciones, lo cierto es que nuestra tasa de productividad se ha disparado en cincuenta años, pero también es cierto que hay muchas formas de cambiar el mundo sin tener que irse al extremo de viajar un año para internarse en lo más profundo de Perú con la finalidad de salvar llamas bebé. Si tú eres una de esas personas siempre ocupadas, piensa:

A lo largo de tu día, ¿tienes tres minutos? Firma una petición. Quién sabe, tal vez esta termine en el escritorio de alguien que tenga capacidad de decisión y que pueda inclinar la balanza; o participa en una campaña de crowdfunding donando recursos que serán usados en proyectos realizados por personas que tengan más tiempo que tú.

Si en alguno de tus días tienes al menos dos horas y media disponibles, ¡ah, pues únete a la comunidad Makesense! y acude en tu ciudad a un hold-up para ayudar a un emprendedor social a resolver un reto excitante que impulsará su proyecto para ser sostenible.

¿Tienes sólo dos horas a la semana y no sabes qué hacer con ellas? Visita el centro comunitario de tu barrio. A menudo en esos lugares se necesitan voluntarios con el propósito de llevar a cabo distintas tareas, seguro podrás proponer alguna que ayude al planeta.

2. “No sé dónde comenzar”

Puede sonar básico, no obstante, a veces es suficiente hablar con las personas de tu entorno sobre tus deseos de ayudar para darte cuenta de que Fulanita participa en campañas contra el desperdicio de comida o Sutanito es voluntario en proyectos ambientales o sociales. Tal vez está allí ese punto de partida, ese empujoncito, que tanto necesitas.

3. “No tengo dinero”

Ok, estás en bancarrota y no puedes donar el equivalente del PIB portugués a una buena causa, como lo harían Bill Gates o Leonardo DiCaprio. De acuerdo, pero seguramente tienes 1 000 millones de otras cualidades que puedes poner al servicio de los demás. Un cerebro, brazos, ojos, tiempo, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Yoyo o un talento para optimizar la receta del pastel de chocolate, así, al azar.

En Francia, el sito web charity.paris identifica misiones voluntarias ocasionales en todo el país, ¿hay algo similar en el tuyo? ¡Búscalo!, y si no la hay… ¡es hora de crearla!

Otra opción: ¿tienes talento para escribir y contar historias? ¡Genial!, puedes ser voluntario en Makesense Stories e informar a los ciudadanos al compartir historias inspiradoras de todo el mundo a través de esta plataforma.

4. “El compromiso no es lo más divertido”

¿Alguna vez has estado en una Disco Sopa? ¿Sabías que con esta fiesta de música y comida compartida puedes ayudar a los refugiados si estás en Europa? Aquí, en Francia, estamos haciéndolo. Y en México, por ejemplo, la Disco Sopa también se organiza para concientizar a las personas sobre el problema del desperdicio de comida y la alimentación sustentable. Y lo que siempre está garantizado en estas actividades es ¡la diversión!

5. “Comprometerse significa participar en misiones de voluntariado y ¡no tengo tiempo!” (véase excusa 1)

Aunque la autora de estas líneas ha desarrollado una alergia a la palabra consumidor, reconoce que esta palabra significa lo que quiere decir. ¡Ja!, seguramente es menos brillante gritar con fuerza “¡Resistí el impulso de comprar un suéter en una tienda de fast fashion hoy!” que “¡Salvé a tres niños de ahogarse!”, pero recuerden la leyenda de aquel colibrí que… ¡bah!, bueno … eh … ¡googléenlo! (Resumen: si todos hacen su parte, por pequeña que sea, termina siendo importante y marcando una diferencia).

6. “Me siento abrumado por la cantidad de problemas del mundo y sólo quiero esconderme bajo mi colchón hasta el apocalipsis”

Bueno, sí, seguro, todos queremos rodearnos de gatitos y un tazón grande de chocolate caliente después de ver el documental sobre el glifosato. ¡Pero es mágico, mira todas las cosas que puedes hacer para luchar por una causa! Nuestra pequeña contribución: no ayuda mucho saturar las redes de información sobre desastres cuando no somos capaces ni siquiera de saludar al panadero de la esquina. No digo que no deberíamos estar informados, ¡eh!, sin embargo, restringir el círculo de información sólo a aquellas cosas que pueden estar ligadas a una acción concreta puede ayudar a contrarrestar esta sensación colectiva de impotencia. Lee prensa local. Pasea por tu vecindario. Habla con la gente que te rodea con el propósito de conocer los problemas más cercanos y cómo puedes aportar algo para solucionarlos. Pide un servicio a una persona sin hogar, por ejemplo, o a tu vecino.

7. “Tengo el voto y lo uso, pero sólo los políticos pueden cambiar las cosas”

Es cierto, las políticas públicas, ya sea a nivel nacional o local, todavía tienen una gran influencia en nuestra vida, pero eso no impide actuar a nivel político. Regresa a ver todos los puntos anteriores (¡todo es político!). ¿Cómo se llama lo que tú puedes hacer?: participación ciudadana.

8. “De cualquier modo, estamos jodidos. El apocalipsis se acerca”

Sí, bueno, no vamos a negar que será complicado. Razón de más para seguir adelante. Así que deja ese trabajo que odias, en el distrito financiero de tu ciudad, y conviértete en un salvador de ballenas si eso te hace feliz. Si deseas dar el paso y hacer más que llenar hojas de cálculo de Excel durante todo el día, existen varias plataformas que ofrecen alternativas que harán que te sientas útil antes de cualquier escenario catastrófico que te hayas imaginado (sí, ese fin del mundo que no pasó en 2012). Y mejor aún, si quieres montar tu propia empresa social, participa en una SenseFiction y ¡conéctate con la comunidad Makesense! Existen voluntarios organizando encuentros en todo el planeta.

¿Entonces?

Si ninguna de estas razones ha logrado convencerte, ¡ven a tomar un café en SenseSpace Paris! (claro, si no estás aquí entonces ve a tomar un café con la comunidad Makesense de tu ciudad).

Mientras tanto, si visitas la página stories.makesense.org, además de leer historias inspiradoras, podrás involucrarte en causas vinculadas a las ciudades sostenibles, el futuro de los desechos, el empoderamiento de la mujer, la soberanía alimentaria, la lucha contra el cáncer, la educación o la digitalización. Así que, finalmente… ¿dejarás de poner excusas?   

*Traducción y adaptación al castellano: Elizabeth Palacios. El artículo original en francés puede consultarse en: stories.makesense.org/10-excuses-bidon-changer-le-monde/

Para saber más del trabajo de Makesense en México, visita: mexico.makesense.org

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