Otros mundos simbólicos posibles para Palestina

Las y los jóvenes de Palestina se informan y comunican entre sí, pero también con quienes habitan en Israel para crear proyectos artísticos que incluyan ambas perspectivas. Los jóvenes están logrando una paz que por años no se miraba en el Medio Oriente

12 de Enero 2019

Foto Revista Cambio

No era todavía presidente de Brasil cuando Jair Bolsonaro, ex capitán del Ejército en ese país, ya había refrendado a través de Twitter que tenía toda la intención de mudar la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén en aras de reconocer y “respetar” a Israel como “un estado soberano”.

Esta acción obedecía a otra influencia de mayor escala y más impacto: Donald Trump, presidente de Estados Unidos –país que fungía como el mediador por excelencia del conflicto–, anunció meses antes que trasladaría su consulado a Jerusalén. En diciembre de 2017, Trump dijo que sólo “reconocían lo obvio” respecto a que Jerusalén es la capital de Israel, una medida recibida en Palestina y el mundo con hostilidad, pues reclaman que Jerusalén Este es su capital, además de que la mayoría de las embajadas internacionales en ese territorio se encuentran en Tel Aviv desde 1967, después de la Guerra de los Seis Días.

David Friedman, embajador de Estados Unidos en Israel, dijo, previo a la inauguración de su recién mudado consulado, que esa decisión “no era parte” de un “toma y daca” con Israel. La fecha elegida para tal evento al que acudieron Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner, como representantes del gobierno estadounidense, fue el 14 de mayo, cuando la población de ese territorio celebraba el 70 aniversario de la declaración de su independencia, y un día antes del Nakba, la conmemoración del pueblo palestino del “día de la catástrofe” o del éxodo masivo de palestinos. Estas dos fechas fueron recordadas en medio de protestas por parte de los palestinos y palestinas, cuyo saldo fue uno de los más mortales desde 2014, con más de 59 palestinos asesinados (entre ellos dos menores de 12 y 14 años), según el Wall Street Journal.

“Es un gran día para Israel. Es un gran día para América. Pero creo que es también un gran día para la paz”, había escrito ese 14 de mayo el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Tres meses después

El Metro, la gente, el Metrobús, las similitudes del Medio Oriente con la Ciudad de México, de eso me habla Fleur Hassan-Nahoum, nombrada vicealcaldesa de Jerusalén. Incluso tienen planes de transporte colectivo parecidos para la ciudad, dice.

A propósito de los anuncios similares (mover las embajadas) que han hecho entonces Jimmy Morales, presidente de Guatemala de derecha, y de Horacio Cartes, ex presidente de Paraguay, le pregunto a Fleur si su visita en México busca persuadir a funcionarios mexicanos de hacer lo mismo, y aunque dice que intentó conseguir reuniones, hasta ese momento sólo había mantenido pláticas con prensa e integrantes de la comunidad judía en México.

Fleur está consciente de que la figura de Donald Trump o su ejemplo, no es precisamente uno que México busca seguir.

— El mundo tiene que entender que en cualquier acuerdo que haya con los palestinos soy optimista de que algún día habrá un acuerdo, siempre Jerusalén va a seguir siendo la capital del Estado de Israel. ¿Por qué no reconocer un acuerdo que lleva 70 años y que no impide ningún acuerdo de paz? Yo vine aquí para llamar al gobierno mexicano, también se lo planteé.

La mujer de origen británico y antes designada consejala del ayuntamiento de Jerusalén dice que no está de acuerdo en todo lo que hace el presidente de Estados Unidos, aunque “una cosa buena que ha hecho” es reconocer el estatus de Jerusalén. “Nosotros no necesitamos a alguien de fuera que venga a decirnos cuál es nuestra capital, pero es un reconocimiento importante geopolíticamente”, analiza Fleur, que también agrega a la lista a la República Checa.

“Simbólico y desgarrador”

Meses después, tanto Paraguay como la República Checa descartaron trasladar sus embajadas a Jerusalén.

“Mover las embajadas a Jerusalén tiene un peso simbólico muy desgarrador”, dice Rafael Robles Gil, maestro en Estudios Islámicos por la Universidad Hamad Bin Khalifa de Qatar y politólogo por la UNAM.

Esta misma táctica se replica con naciones pequeñas y dependientes que quieren garantizar un apoyo del lado de Trump y en realidad no tienen nada que perder, pero sí mucho que ganar en cuanto a un respaldo geográfico, opina Rafael.

“El Israel que mencionan los textos sagrados no es el Israel Estado Nación que fue construido a partir del movimiento sionista en 1948, es otra dimensión de lo que es Israel, pero les funciona en términos políticos”, acota el investigador y añade que se trata de un “tiro de gracia” al proyecto de solución.

Palestina e Israel por dentro

El académico observa que, además de los civiles y de la sociedad internacional, hay una población creciente judía que se opone a la conformación del Estado de Israel, y que además busca justicia para Palestina. Apenas en 2018 el mundo aplaudió que los jugadores de la selección argentina de futbol rechazaran viajar a Israel con el propósito de enfrentar de manera amistosa a la selección de ese territorio, previo a la Copa Mundial en Rusia.

Que la cantante estadounidense Lana del Rey cancelara su presentación en un festival de música que tendría lugar en Israel también fue reconocido. Otros músicos se han unido a estas cancelaciones por causas políticas, como Roger Waters, Kathleen Hannah o Lorde, aunque los integrantes de Radiohead se han presentado argumentando que ello no legitima a ningún gobierno.

En verano de 2018, el senado irlandés aprobó una reforma que prohíbe la importación de productos que provengan de “territorios ocupados” en Palestina, como lo han tildado, pues la legislación no nombra a Israel como tal y en su lugar lo llama “poder de ocupación” y “asentamiento ilegal”.

“La principal oposición al Estado de Israel como está, es judía. Las principales plumas, o los principales libros más leídos de críticas severas a Israel, son plumas judías, y no sólo en el sector intelectual, también religioso”, ejemplifica Rafael Robles Gil.

¿Paz para cuándo?

Cada vez más surgen movimientos en apoyo a Palestina, como Jews for Palestine alrededor del mundo –judíos ultraortodoxos que viven en el barrio llamado Mea Shearim en Jerusalén y en otras ciudades del planeta–, así como la organización civil Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS).

Considerando que, para el especialista, estos anuncios diplomáticos recomponen la geopolítica internacional y cambian los procesos de paz existentes, por otro lado, está el elemento de la propia división en el liderazgo político de Palestina que juega un papel importante, hablando de la adversidad política entre Hamas y la organización político-militar palestina Fatah, pues representa para muchas naciones occidentales un obstáculo en la negociación.

“La situación de Palestina hoy es algo que nos atañe a todos, que nos consideramos ciudadanos con una consciencia global, y así como les interesa que tenemos que limpiar el océano del plástico, este asunto es responsabilidad de todos”, me dice Rafael Robles Gil.

En ese aspecto, existe el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cada 29 de noviembre desde 1977, como una oportunidad de centrar la atención internacional en resolver este conflicto.

Ante ello, la designada vicealcaldesa Fleur afirma que por más que ellos quieren la paz, no ven otra opción por ahora.

“Yo tengo 4 hijos, todos van al Ejército, pero dos son niños y los ponen en las unidades de lucha. ¿Qué madre quiere que su hijo vaya a luchar a un ejército con 18 años en lugar de irse a una universidad? Nadie, pero ¿qué opción tenemos? Si nosotros bajamos nuestras armas, hay un genocidio. Ellos nos matan. Si ellos bajan las armas, hay paz”, rectifica la funcionaria.

Nuevas generaciones

¿Cuál es el papel de las generaciones millennial y Z en un conflicto que empezó hace 70 años? ¿El odio se hereda?

“Las nuevas generaciones tienen una ventaja que yo en un principio pensé que era una desventaja, que es el acceso a la información y el tema de las redes sociales. La juventud palestina y la juventud israelí se están comunicando mucho, y eso es algo que no pueden lograr los gobiernos palestino e israelí”, menciona el investigador Rafael Robles Gil.

Aunque no excluye las experiencias de ambas sociedades, que son muy diversas al interior, y agrega que es cierto que hay muchas generaciones palestinas a las que les han quitado a sus padres o que tienen que vivir agresiones cotidianas, pueden tener un odio que se hereda contra el estado israelí; sin embargo, considera que es una generación que ya sabe distinguir entre gobierno y pueblo, y “comienzan a comprender a la otredad, el otro lado del muro” gracias a la comunicación y a partir de muchas tecnologías.

“¿Que pueda prosperar en el corto plazo? Lo veo muy difícil, pero las juventudes se están comunicando entre sí y están creando proyectos deportivos, cinematográficos y artísticos que incluyen la percepción de ambos lados”, me dice.

Finalmente, es esa dimensión humana que se pierde de los periódicos, esa nota que no aparece, dice el investigador; todo trata sobre qué dijo Netanyahu o qué hizo Trump, cuando están pasando otras narrativas, otros mundos simbólicos en el terreno.  

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