Revista Cambio

Trump y el cambio climático

Por Alice Pipitone/Washington, D.C.

El 6 de noviembre de 2012, Donald Trump tuiteó que el calentamiento global era un invento de los chinos. El empresario neoyorkino expuso su teoría en 117 caracteres, eran las 2:15 pm. Cuatro años más tarde el tuit sería objeto de discusión a escasos 15 minutos de iniciado el primer debate presidencial entre Hillary Clinton y el republicano. Era el 26 de septiembre pasado y frente a una audiencia de más de 80 millones de telespectadores Trump negó lo dicho.

Tres días después de ser elegido como el sucesor de Barack Obama, Donald Trump designó a Myron Ebell, el famoso escéptico del calentamiento global, como el principal encargado del equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés).

Durante las protestas de activistas en París, se podían ver afiches con la foto de Myron Ebell, a quien identifican como uno de los siete “criminales climáticos” buscado por “destruir nuestro futuro”. El director del Competitive Entreprise Institute –un grupo de presión financiado en parte por la industria del carbón– se perfila así como fuerte candidato a ocupar la dirección de la agencia federal encargada del ambiente una vez que el republicano entre a la Casa Blanca el próximo 20 de enero.

En campaña, el ahora presidente electo primero abogó por la eliminación de la EPA, pero dos meses antes de las elecciones matizó su posición y aseguró que bajo su mandato re-encausaría la agencia a su misión central “garantizar aire y agua limpia para los ciudadanos americanos”.

Pero Trump no es el único norteamericano despreocupado, una encuesta del Think Tank Pew Research Center reveló que el 27 % de los electores se declaraban poco o nada interesados en el cambio climático. En el caso de los simpatizantes de Donald Trump el porcentaje fue del 49 por ciento.

Estados Unidos es el tercer país más habitado del mundo y el segundo emisor de gases de efecto invernadero, con cerca del 15 % de las emisiones totales a nivel global. Sin embargo, según señaló dicha encuesta del Pew Research Center, solo uno de cada cinco electores de Donald Trump atribuyen el cambio climático a la actividad humana, dato confirmado por el Panel Intergubernamental Climático de Naciones Unidas hace casi una década.

Del dicho al hecho

Cuando era candidato Donald Trump dijo que de ganar las elecciones intentaría sacar a los Estados Unidos del Acuerdo de París que compromete a los países firmantes a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero a partir del 2020. El acuerdo fue ratificado el año pasado por el gobierno de Barack Obama.

Donald Trump no tiene la facultad de decidir la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, ya que este impide la salida de cualquiera de los firmantes antes del 2024, posterior al final de la administración del presidente electo, explica en entrevista desde la COP 22 en Marruecos Andrew Jones, codirector del Think Tank Climate Interactive.

Sin embargo, el directivo de la organización sin fines de lucro con sede en Washington D.C., señala que lo que el nuevo presidente “sí podrá afectar sin duda es el apoyo financiero a los países en desarrollo”.

En campaña Donald Trump anticipó intenciones de acabar con las aportaciones de Estados Unidos a los fondos climáticos de Naciones Unidas: 3 000 millones de dólares en 2020 según el compromiso asumido por Barack Obama, de los cuales 500 ya fueron depositados.

Andrew Jones también afirma que los cambios del sistema energético estadounidense aseguran que las emisiones del país no sufran modificaciones distintas a las proyectadas en los próximo cuatros años. “Las energías renovables como la eólica y la solar son cada vez más económicas y la producción basada en el carbón continúa bajando”, dice.

Según las proyecciones del USA Energy Information Administration el país reducirá la generación de energía eléctrica mediante combustibles fósiles del 67 % en 2015 al 59 % en 2025. Mientras que las energías renovables se incrementarán del 13 % al 23 % en el mismo periodo. La energía nuclear permanecerá estable alrededor de un 20 %, según dicho análisis.

Más allá de Trump

En los Acuerdos de París firmados en 2015, los países involucrados se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 2 grados Celsius.

En la COP 22 recién celebrada en Marruecos los países firmantes presentaron sus Estrategias de Medio Siglo. Un análisis elaborado por Climate Interctive posterior a la reunión concluye que entre los miles de escenarios calculados por el Think Tank alrededor de 600 sugieren que, de cumplirse a cabalidad lo acordado en Marrakech, se conseguirá mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados Celsius.

El codirector de la organización, Andrew Jones, explica que estos 600 escenarios pronostican la contención a mediano plazo del calentamiento según los límites fijados por la comunidad científica, sin embargo destacó que los compromisos podrían resultar fácilmente insuficientes ya que para alcanzar el objetivo, todos los países deberían cumplir sus promesas sobre la reducción de emisiones.

En caso contrario, añade Andrew Jones, el mundo alcanzaría los 3.5 oC de calentamiento para el 2100, es decir, en menos de un siglo la Tierra sería 250 % más caliente, lo que se traduciría en mayor desertificación, incremento de los niveles del mar y de los incendios forestales.

Más allá de lo que depare la era Trump y los eventuales cambios a la política federal sobre la descarbonización de la economía estadounidense, diversos analistas sugieren que el motor en la reducción de las emisiones de gases por parte del país será liderado por los estados. Según un reporte publicado por el George Town Climate Center el pasado 14 de noviembre, entre 2011 y 2014 la generación de energía solar se incrementó un 577 % a nivel nacional y la eólica otro 40 % bajo el liderazgo de 19 estados, pioneros en la transición a energías renovables.

En entrevista, Kate Zila, directora suplente del George Town Climate Center, afirma que dichos estados generan nuevas políticas motivados por distintas razones: reducir los índices de contaminación, mejorar la salud pública, ahorrar costos relacionados con la energía y generar empleos. Acciones que, según aseguró, antecedieron al gobierno de Obama y continuarán durante y después de la administración del nuevo presidente electo de Estados Unidos.