Un sueño de verano

Durante la universidad, era común ver a mis amigos pasar sus vacaciones en Estados Unidos, pero no precisamente con el fin de pasear y descansar, sino para trabajar y obtener así el dinero que no podían ganar en nuestro país

16 de Diciembre 2018

Foto Revista Cambio

La violencia, la desigualdad económica y todo lo que conlleva vivir en el tercer mundo son razones suficientes para soñar con migrar, salir de un territorio que por más que ames, seas parte y disfrutes de su gente, no es tierra fértil dónde echar raíces y realizar tus anhelos.

Este tipo de problemáticas, mismas que han hecho que una caravana con miles y miles de personas dejaran su hogar con el propósito de buscar una mejor calidad de vida, también le pegan a la clase social media y media alta.

Durante mi tiempo en la universidad, era común que mis amigos compraran un vuelo con destino a Nueva York, consiguieran un número de seguridad falso y durante el verano trabajaran de sol a sol como meseros, garroteros, lavatrastes, repartidores o cualquier chamba que les permitiera forrarse de dólares.

Así, para inicios del siguiente semestre podían tener esa compu que tanto deseaban, o cualquier otra cosa a un precio que jamás hubieran podido pagar si hubieran desperdiciado su verano en México trabajando en un Starbucks.

Todos esos amigos míos estudiaban en una universidad privada, contaban con todos los servicios básicos en sus casas y en realidad forman parte de ese pequeño porcentaje del país que tiene privilegios. Aún así, la posibilidad de trabajar del otro lado del Río Bravo era una de sus prioridades pues en ningún lugar en América Latina pagan como en Estados Unidos.

Esto también se ve reflejado en los números: la Geografía Migratoria hecha por el Conapo en 2010, arroja que el 52 % de la población residente en Estados Unidos ha migrado de América Latina; y México es el país número uno con más migrantes hacia ese país.

Para que te des una idea, Estados Unidos en 1970 contaba con 800 000 mexicanos residentes, número que llegó a 11.9 millones de habitantes mexicanos en el 2010. Lo que se traduce en una cantidad pesada de entrada de billetes verdes a nuestro país: el economista en jefe de BBVA Bancomer, Carlos Serrano, dio a conocer un reporte hace apenas unas semanas que indica que en 2018 entraron más de 33 000 millones de dólares en remesas, y adelantó que el estimado para el próximo año es un crecimiento de 9 % por lo menos de esa cifra.

La realidad es que más allá de los datos duros –que no dejan de ser impresionantes– el dólar sube cada vez más y, aunque su economía no se encuentra de lo más estable para este punto, el american way of life o esa tierra de oportunidades es un eslogan que nos han vendido desde los 40 y al que todos de alguna forma aspiramos.

Entonces observo las noticias, veo las fotos y leo los testimonios de nuestros hermanos de Guatemala, Honduras, El Salvador y otras partes de América Latina que han decidido caminar por las regiones más peligrosas de México con la meta de llegar a ser parte de ese sueño; que buscan con esperanza tocar con sus pies esa tierra de oportunidades.

Como nuestra gente que durante años ha cruzado el desierto, o como mis amigos de la universidad que aunque no lo necesitan tanto como quienes están escapando de la pobreza y violencia que los aqueja, se la juegan para trabajar en un país que no es el suyo por la falta de oportunidades.

Decidí entonces documentar los testimonios de personas como yo, gente que tiene oportunidades en México y aun así busca la forma de cruzar el charco.

Hablé con ellos sobre lo que aprendieron, qué les atrae tanto de Estados Unidos, qué hicieron con el dinero que ganaron, por qué creían importante migrar de México, aunque sea por una corta temporada, y, sobretodo, ¿tienen empatía por nuestros vecinos del sur que van en busca de nuevas oportunidades como alguna vez lo hicieron ellos?

Andrés

26 años, actualmente trabaja en California.

Puesto: ayudante de obra.

¿Cuál fue el principal motivo por el que decidiste trabajar en Estados Unidos?

Fue para tener un cambio en mi vida, experiencias totalmente diferentes. Poder hacer lo que me gusta sin necesidad de estar pensando si me alcanza. Si comparas lo que ganas en México con lo que ganas aquí, acá te va superbien, pero la vida es tan cara en este país que aunque te parezca mucho dinero, aquí no lo será si no cuidas tus gastos.

¿Cuál es tu opinión sobre los migrantes que vienen a México buscando trabajo?

Creo que las personas que deciden mudarse y probar suerte en otro país tienen ganas de superarse y mejorar. Puede que el trámite de un permiso de trabajo suene difícil y aburrido, pero es la mejor forma de hacer las cosas; hay mejores sueldos, mejores prestaciones y sobre todo mayor seguridad. Por otro lado, que el gobierno de Estados Unidos no facilite las cosas desencadena que esta gente sufra y sus condiciones de trabajo no sean las mejores.

Alicia

28 años, actualmente trabaja en Nueva York.

Puesto: mesera.

¿Cuál fue el principal motivo para ir a trabajar a Estados Unidos?

Tengo muchas deudas, y con las infinitas horas que trabajo en México nunca las iba a terminar de pagar allá. Hice cuentas y más o menos me tardaría de 8 meses a 1 año en pagar todo y limitándome mucho en gastos, acá espero poder pagarlas y tener un poco de ahorros para cuando vuelva.

¿Para qué usas el dinero que juntas?

Apenas estoy empezando a juntarlo; el plan es pagar deudas y comprar algunas cosas para foto y video, y usarlas con el fin de chambear en México.

¿Por qué Estados Unidos y no cualquier otro lugar?

Porque es muy fácil ganar dinero aquí, y el dólar sigue subiendo y subiendo. Nueva Zelanda es otra buena opción pero es muy lejos.

¿Qué has aprendido al trabajar como indocumentada?

Conseguir trabajo es muy fácil si le buscas; a los dueños no les importan los papeles, les importa que la gente tenga ganas de chambear –y que puedan explotarte mucho, en algunos casos–. Conoces mucha gente y todas las historias son la misma: todos viven para trabajar, tienen dos o tres trabajos y nada de descansos. No soy la más fan de este ritmo de vida.

¿Cuál es tu opinión sobre los migrantes que vienen a México buscando trabajo?

Creo que en los ojos de los mexicanos hay dos tipos de migrantes: los que vienen en la caravana de países violentos y problemáticos que los obligaron a salir, repudiados por muchísima gente; y los que vienen por su propia voluntad, de países en donde tienen oportunidades y aun así les gusta mucho más quedarse en México, y a esos la gente los quiere y no se las hace de pedo. Creo que las mismas oportunidades se les tienen que dar a los dos. Claramente la economía de México no es ni de cerca la mejor, y puede volverse complicado que encuentren un trabajo, pero mientras se les brinden oportunidades y no sean discriminados, cada uno se va a ir abriendo camino.

Sofía

26 años, trabajó en Austin.

Puesto: mesera.

¿Cuál fue el principal motivo para ir a trabajar a Estados Unidos?

Necesitaba dinero rápido y al mismo tiempo pasarla cool. Elegí allá porque es, de lo extranjero, lo más cercano, y tengo familia. Además hay chamba y pagan chido.

¿Para qué usaste el dinero que juntaste?

Pagué deudas de la universidad, y para sobrevivir cuando regresé mientras encontraba trabajo.

¿Qué aprendiste trabajando como indocumentado?

Aprendí que con 80 dólares consigues un social “falso” o de alguien muerto, y es superfácil; que lo que ganas en un mes acá en México, lo ganas allá en una semana; que está cabrón tener ese estilo de vida porque, o sea, yo sabía que iba por 6 meses y que el dinero era 100 por ciento para mí, pero veía a los compas mexas que están de fijo allá, las putizas que se metían con el fin de tener dinero para ellos y para mandar a su familia.

¿Cuál es tu opinión sobre los migrantes que vienen a México buscando trabajo?

Las condiciones de trabajo y paga son mejores, y la mayoría de las personas sueñan con regresar a México algún día. Juntan dinero con el propósito de construir una casa y cuando terminan se regresan. Sobre los migrantes del sur de América, lo que puedo decir es que si en verdad las condiciones de vida en su país son horribles, todo mundo tiene derecho a buscar una mejor vida para su familia. Si México es el destino, espero que encuentren lo que buscan.

Salvador

24 años, trabajó en Nueva York.

Puesto: bartender.

¿Cuál fue el principal motivo para ir a trabajar a Estados Unidos?

Ahorrar dinero y vivir en otro país.

¿Por qué Estados Unidos y no cualquier otro lugar?

Conocía a gente que se había ido a Estados Unidos, entonces sabía más o menos cómo funcionaba la onda de los trabajos. Su moneda tiene más valor que la nuestra, por lo que me convenía, además de su cercanía.

¿Para qué usaste el dinero que ahorraste?

Me compre un coche.

¿Planeas regresar a trabajar allá?

Muy probablemente.

¿Qué aprendiste trabajando como indocumentado?

Que la gente que está allá es porque de verdad quiere darle mejores oportunidades a su familia, muchas veces sin importar las condiciones en las que vivan ellos.

 ¿Cuál es tu opinión sobre los migrantes que vienen a México buscando trabajo?

Me parece que es admirable la fortaleza que demuestran ante la realidad que les tocó vivir, que están haciendo todo lo posible por mejorar sus condiciones de vida y que están en todo su derecho de hacerlo, siempre y cuando no afecten a los demás que también quieren trabajar.

Hay muchos que se quejan de este tema, pero faltan a su trabajo y prefieren curarse la cruda y perder su chamba que levantarse temprano a chingarle.

María

26 años, trabajó en Nueva York.

Puesto: mesera

¿Cuál fue el principal motivo para ir a trabajar a Estados Unidos?

Ganar dinero extra, ahorrar y conocer Nueva York.

¿Qué aprendiste trabajando como indocumentado?

Aprendí lo difícil que es para algunos de ellos, tener que dejar a sus familias; son superentregados en su chamba, se convierten en personas superempáticas y compasivas, por lo que siempre ayudan a sus paisanos. Yo recibí mucha ayuda de algunos, aunque ellos sabían que yo no había tenido que cruzar la frontera caminando.

¿Cuál es tu opinión sobre los migrantes que vienen a México buscando trabajo?

Siempre y cuando sus intenciones sean trabajar y buscar el crecimiento personal y profesional, como la mayoría de los migrantes que conocí en Nueva York, no tengo ninguna objeción. Creo que deberíamos de darles una oportunidad (trabajo), sólo cuando muestran que son capaces para ejercerlo. Me refiero a que, ayuden al crecimiento del país y sociedad; y se les deje trabajar de forma legal para que así no terminen regalando su trabajo por no contar con papeles.

Gio escribe de música, feminismo, cine y problemáticas sociales. Recomiéndale a tu banda favorita o tírale hate por Instagram.

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