Revista Cambio

Apuesta CNDH a la verdad de Aburto

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos se encargó de remover el pasado político y de la historia contemporánea de México. Ahora, con l cualidades mínimas para garantizar.

Y es que Mario Aburto, declarado culpable por el homicidio de Luis Donaldo Colosio, podría obtener su libertad -a más tardar- el 23 de marzo de 2024. Luego de que un Tribunal Federal analizó diversas violaciones procesales cometidas en contra de Aburto y la que generó mayor beneficio es que:

Se le juzgó con base en el Código Penal Federal cuya pena del delito de homicidio era -en 1994- de 20 a 50 años de prisión (se le impusieron 45 años), pero se le debió juzgar de conformidad con el Código Penal de Baja California que -en 1994- indicaba la pena de prisión de 16 a 30 años.
Por tanto, otro Tribunal Federal deberá emitir una nueva sentencia y si llegase a considerar la pena máxima serían 30 años que se cumplirían el 23 de marzo de 2024.

 

A esto, la CNDH aplaude que “se trata de un paso más para lograr la verdad y la justicia en un caso que, como quedó asentado en la Recomendación 48VG/2021, está plagado de irregularidades, omisiones, encubrimientos y que, tarde o temprano, deberán ser plenamente esclarecidos”.

De acuerdo con un pronunciamiento, por parte de la comisión “ese es el sentido de la Recomendación emitida por este Órgano Autónomo en octubre de 2021, cuyo seguimiento avanza por otra vía, y a lo que estamos abocados desde el día en que se publicó”.

El fallo del tribunal establece que la sanción prevista en la norma estatal para el delito de homicidio era de 16 a 30 años de prisión.
En este caso, si Aburto recibe la pena máxima, habría cumplido su condena el 23 de marzo de 2024, la misma fecha en que fue arrestado por el asesinato de Colosio en Lomas Taurinas, Tijuana.

Hoy en día, Mario Aburto tiene 53 años de edad y se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación Social de Ocampo, Guanajuato.

El tribunal también destaca que, luego de más de 29 años en prisión, reponer el procedimiento y reiniciar el proceso en un juzgado local afectaría el principio de mayor beneficio para el sentenciado, retrasando su liberación.
Aburto confesó haber asesinado a Colosio, pero también ha denunciado haber sido víctima de tortura y violaciones a sus derechos humanos desde su detención en 1994.