Revista Cambio

De abajo hacia arriba

A sus 48 años de edad Rafael Moreno Valle se presenta a sí mismo como servidor público, pero cuando habla de su pasado como banquero saca el pecho y endereza la espalda orgulloso, tanto como cuando presume las políticas públicas que implementó durante su paso como gobernador o las leyes que impulsó como diputado. La suya es una vida que sintetiza las de su padre y su abuelo, quienes fueron banquero y empresario, el primero, y gobernador, el segundo.

Aunque su infancia la vivió entre Estados Unidos y Europa por el trabajo de su padre, regresó a México a tiempo para vivir lo que llama “los efectos catastróficos de los modelos de izquierda”, producto en el caso nacional de los gobiernos populistas que impulsaron los priistas Luis Echeverría y José López Portillo. “Fueron devaluaciones terribles” al término de cada administración, dice Moreno Valle y agrega: “Era un proceso de cada seis años”.

De ahí que cuando rompió con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2006, rechazó la invitación de Andrés Manuel López Obrador –entonces candidato puntero para la presidencia de la república– para unirse a la coalición que encabezaba el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y prefirió afiliarse al derechista Partido Acción Nacional (PAN).

“Como economista tenía claro que el proyecto que él encabezaba era inviable, porque sus promesas de gasto público superaban por mucho las proyecciones de ingresos, con lo cual se generaría deuda, crecería el riesgo país, bajarían las calificaciones crediticias y aumentaría la inflación”, explica en su libro de memorias La fuerza del cambio, editado recientemente por la editorial Porrúa.

Rafael Moreno Valle asegura que a los llamados millennials (la generación que nació después de 1980) no les ha tocado vivir una verdadera crisis económica, lo más cercano, señala, es lo que vivimos ahora, donde si bien hay devaluación, inflación, incremento de la deuda pública como porcentaje del producto intero bruto (PIB), que a su vez crece poco, y una reducción en el poder adquisitivo, no es comparable con los sucedido en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado.

Por eso, explica el actual presidente de la Comisión Política del PAN, “es importante encontrar la forma de transmitir la importancia de la estabilidad macroeconómica como parte del desarrollo sostenible del país”, de lo contrario “si no tenemos la capacidad de conectar con estas nuevas generaciones pueden conectar con opciones populistas que simplifiquen los problemas y sus soluciones”.

REENCAUSAR LA ECONOMÍA

Cuando se le cuestiona que el actual modelo capitalista tampoco ha logrado romper la brecha de la desigualdad y mejorar las condiciones de la población mundial, Moreno Valle –quien es economista y abogado– responde sin titubear:

“La única forma efectiva de combatir la pobreza es generando riqueza, pero también estoy convencido que la riqueza de unos cuantos compromete el bienestar de todos”. Como ejemplo pone las diferencias que existen entre el norte y el sur-sureste de nuestro país, los primeros aseguran que se abusa de ellos en términos económicos y fiscales, mientras que los segundos se sienten abandonados. Por ello, en su opinión, la riqueza se debe generar de abajo hacia arriba y no al revés.

A diferencia de quienes negociaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Rafael Moreno piensa que México sí tiene vocación agrícola pero es necesario realizar cambios, desde la reconversión de cultivos, esto es, buscar cuál es el mejor producto –el más rentable– para ser sembrado, pues en ocasiones el agricultor se aferra al cultivo por tradición cuando hay productos con los que sería más competitivo.

Su postura respecto a la administración pública de México no es complaciente, por el contrario, se muestra crítico: “Hay aspectos en los que me parece que nos hemos equivocado, como al aumentar la deuda pública por encima del 50 % del PIB. Eso nos ha quitado margen de maniobra pues definitivamente genera una señal de alerta con las calificadoras y eso ha cambiado la perspectiva de positiva a neutral, de neutral a negativa y quita márgenes de maniobra a los gobiernos para reaccionar”, explica.

Respecto a los factores internos que en su opinión pesan hoy sobre la economía nacional está “que  gran parte la deuda pública se utilizó para financiar gasto corriente y no en gasto de inversión y eso implica que no está teniendo un retorno adecuado en este momento”, los mismo, asegura, sucedió con Pemex, a la cual se utilizó como fuente de financiamiento y no como inversión a fin de generar más riqueza.

Para mitigar estos errores asegura que el país requiere una reingeniería administrativa y programática en el gobierno federal. “Ha habido recortes, pero más allá de asignarle una reducción en el gasto a cada área se debiera aprovechar esta dificultad para encontrar las duplicidades que existen entre una dependencia y otra”.

“Hay muchas delegaciones del gobierno federal, hay muchos organismos descentralizados que podrían fusionarse y finalmente hay que entender que el gasto público es un juego de suma cero, es decir para darle dinero a un rubro tienes que quitarle dinero a otro. Yo soy partidario de quitarle al gasto corriente para darle al gasto de inversión”.

CONTRA LA CORRUPCIÓN

Estamos en abril de 2017 y hasta ahora tres exgobernadores están prófugos y en total son ocho –de 32– a los que se investiga por actos de corrupción y enriquecimiento ilícito durante sus administraciones. Se nota que a Moreno Valle eso le causa pesar, por un lado por el descrédito que eso produce sobre la clase política y por el otro –el más obvio– por el daño que se causa a la administración pública.

Con varios de ellos coincidió en la mesa durante las reuniones de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). “Es muy triste pensar que muchos de ellos, más jóvenes que yo, llegan a esa responsabilidad y hoy enfrentan procesos penales”.

Considera que por ello, el mayor lastre es el de la impunidad pues la gente no ve que se actúe contra aquellos que violan la ley.

“Se deben tomar acciones no sólo contra quienes tienen una responsabilidad pública, sino contra aquellos que participan en actos de corrupción. Si hay un político incurriendo en corrupción también hay un empresario involucrado. Así como se sanciona a unos se tiene que sancionar a otros, para mí una forma de acabar con la corrupción es acabando con la impunidad”.

Pero sabe que el daño está hecho y recuperar la confianza de los ciudadanos requiere demostrar que se atiende el problema y que los culpables sean castigados para que, tanto el funcionario como los ciudadanos, sepan que incurrir en actos de corrupción tiene un costo.