Revista Cambio

Industria y cannabis; debate ignorado

El cáñamo es una variedad de la cannabis que tiene diversas aplicaciones, como fibras textiles, aceites alimenticios ricos en grasas y proteínas, biocombustibles, lubricantes, celulosa para papel, cosméticos, aislantes y materiales para construcción.

A esta última actividad se dedica la empresa mexicana Heaven Grown. Stephen Clarke, cofundador de esta compañía, explica que utilizan este material natural porque es una de las fibras más fuertes que existen, es antibacterial, se puede reciclar, su producción es rápida (unos 90 días), para sembrarla no requiere contaminantes como pesticidas y es resistente a los rayos UV, además de que, para extraerla, no necesita químicos o abrasivos.

“Hay un estigma y falta de información en torno a la cannabis, pero lo que estamos presentando es ingeniería, ciencia y desarrollo tecnológico con estándares internacionales”, apunta.

Esta desinformación ha provocado inconsistencias legales con respecto al material que usan empresas como Heaven Grown, lo cual, asegura Clarke, impide el impulso de una nueva industria nacional.

“Yo puedo importar todo el cáñamo que quiera, lo puedo transformar en lo que quiera y facturarlo, pero si siembras una planta de cáñamo, el Gobierno te va a meter a la cárcel por narcotraficante”, comenta Clarke.

Y es que, en contraste con lo que sucede en países como Estados Unidos o India, la legislación mexicana actual prohíbe la siembra de cannabis en todas sus formas, incluso aquellas, como la del cáñamo, que se usan para la construcción y que no tienen THC, el agente químico que provoca los efectos psicotrópicos de la marihuana.

“Yo entiendo que la parte recreativa y medicinal de la marihuana es compleja, pero nosotros proponemos que, en la parte industrial, se destraben temas como el cáñamo”, solicita el también miembro del Movimiento Cannábico Mexicano.
Precisamente, el aprovechamiento industrial de la marihuana es uno de los puntos que se han quedado fuera en las discusiones que se han dado al respecto en el país.

Avances legislativos

En los últimos meses, el tema de la regulación de la marihuana en México ha sido ampliamente discutido y se han logrado importantes avances en la materia, pero parece que solo se ha enfocado en su uso médico.

En septiembre de 2015, un juez autorizó que Graciela Elizalde, una niña regiomontana de ocho años que padece el síndrome de Lennox-Gastaut (le provocaba dolor y hasta 400 crisis epilépticas diarias), utilizara en su tratamiento un medicamento elaborado con marihuana y que, hasta entonces, estaba prohibido en México. Gracias a esta lucha de sus padres, ella se convirtió en la primera mexicana de la historia a quien se le permitió utilizar un producto derivado de la cannabis con fines terapéuticos.

En noviembre de ese mismo año, tras una denuncia de amparo promovida por cuatro activistas de la organización Sociedad Mexicana de Autoconsumo Tolerante y Responsable, la Suprema Corte de Justicia de la Nación concluyó que la prohibición total de la producción de la marihuana es anticonstitucional porque eso atentaría contra el libre desarrollo de la personalidad, así que, con cuatro votos a favor y uno en contra, aprobó su uso lúdico.

Para abril de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto envió al Senado una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal en la que proponía regular la marihuana con fines medicinales y terapéuticos, además de permitir labores de investigación sobre el tema. Asimismo, proponía que la cantidad máxima de posesión para una persona pasara de 5 a 28 gramos, además de liberar a quienes enfrentaran un proceso o se encontraran en prisión debido a ese tema.

Sin embargo, tras diversas discusiones y la oposición de su propio partido, la propuesta fue modificada, y el único tema que se mantuvo en la discusión fue el del uso medicinal, el cual fue aprobado en diciembre pasado por el Senado con 98 votos a favor, siete en contra y una abstención.

Esa disposición pasó entonces a la Cámara de Diputados; sin embargo, los legisladores prefirieron posponer su discusión y eventual aprobación para el siguiente periodo ordinario de sesiones, que inicia el próximo 1 de febrero.

Por lo pronto, la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México ya se adelantó y, el pasado 7 de enero, aprobó (con 77 votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones) la inclusión del uso medicinal y terapéutico de la marihuana en la primera Constitución de la CDMX, siempre y cuando se apruebe y entre en vigor la legislación federal.

Contraste del norte

También en los últimos meses, Estados Unidos ha registrado importantes avances en el tema. En noviembre del año pasado, California, Massachusetts y Nevada aprobaron el consumo recreativo de la marihuana, lo cual se suma a otras cuatro entidades donde ya es legal: Colorado, Alaska, Washington y el Distrito de Columbia. Así, en esas entidades, los mayores de 21 años podrán portar hasta 30 gramos y cultivarla en casa.

Tan solo en California, la marihuana se volvió legal debido a que 57 % de los votantes se manifestó a favor de regularla.

Legalización inminente

La opinión pública mexicana también ha cambiado su postura en tiempos recientes. De acuerdo con la empresa de análisis de opinión y mercado Parametría, en octubre de 2008, 7 % de la población mexicana aprobaba que la marihuana fuera legal; sin embargo, en febrero de 2016, ese porcentaje aumentó a 29 %. En el mismo lapso, el porcentaje de las personas que estaban en contra de una aprobación de la marihuana decreció de 92 % a 66 por ciento.

“La legalización de la marihuana en México es inminente”, opina Leopoldo Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis, editor de la revista Cáñamo y uno de los activistas que más tiempo ha trabajado en el tema.
Sin embargo, Rivera detecta algunas inconsistencias en la propuesta que tienen pendiente los diputados.

“La iniciativa dice que se permitirá que se produzca con fines médicos y de investigación, pero no dice quiénes, cómo o dónde”, apunta.

Rivera señala que, aunque esto es un gran paso, todavía quedan pendientes temas como las industrias que se mueven alrededor de la marihuana y que tendrían una importante área de oportunidad con una legislación más amplia en la materia.

“Si nos enfocamos en el consumo personal, hay gente dispuesta a invertir hasta 20 000 pesos por 28 gramos en el mercado negro por una marihuana de buena calidad”, advierte. “E incluso se está dando un fenómeno muy extraño, que es la llegada a México de marihuana de Colorado, Estados Unidos, gracias a su calidad. Es un ‘tráfico a la inversa’ que demuestra que hay todo un mercado que está dispuesto a pagar grandes cantidades por mejor calidad”.

Dice que, en México, la Encuesta Nacional de Adicciones indica que hay alrededor de 5 millones de usuarios de cannabis.
“Si de todos modos existe ese mercado, lo mejor sería que el Gobierno lo regulara de manera que pudiera captar impuestos y garantizar el acceso seguro a esos ciudadanos que están consumiendo”, reitera.

“También existe toda la parafernalia alrededor de esto, que son pipas, papeles, vaporizadores y una serie de productos que sirven para el consumo”.

Agrega que la marihuana es una materia prima de la cual podría surgir una industria que ayude a la economía nacional.
“Es un recurso que es renovable cada seis meses y que podría ayudar a reconstruir la economía de muchas regiones del país”, subraya.

Otras industrias que podrían crecer alrededor de una buena regulación serían la medicinal, pues un tratamiento cuesta alrededor de 7 000 pesos mensuales en la actualidad, y la de las extracciones relacionadas con la marihuana, como las ceras o aceites.

En Estados Unidos, el Departamento de Impuestos calcula que las ventas de la industria legal de marihuana en Colorado, tanto medicinal como recreativa, superarán este año por primera vez los 1 000 millones de dólares anuales. Tras un inicio difícil, en 2016, esta entidad recaudó unos 185 millones de dólares en impuestos relacionados con esa industria, además de experimentar ahorros en rubros como detenciones y cárceles.

Jardinería especializada

Una de las actividades que más se relaciona con una mayor regulación de la marihuana es la jardinería, ya que es básica para producirla tanto a nivel masivo como a nivel personal.

En México, la producción personal está prohibida y se castiga con cárcel, desde poseer o vender la semilla de marihuana hasta plantarla en casa; pero en lugares donde sí está permitida existen las llamadas “grown shops”, que son tiendas dedicadas a la venta de productos para el cultivo de cannabis.

Luis Barrios Urbina es CEO de El Mundo Verde, una grown shop, pero que se apega a las limitaciones de la legislación mexicana.

“Vendemos equipos para cultivar cualquier planta en huertos hidropónicos, urbanos u orgánicos”, describe. “Solo nos hemos enfocado a la venta de equipo porque es lo único que podemos hacer ahora, y lo que vendemos no es ilegal porque sirve para cultivar cualquier planta”.

Barrios Urbina dice que en Chile hay 300 grown shops, en España más de 800, en Uruguay existen 30 y en México solo hay 18.
“En Europa, es un mercado que debe estar costando unos 200 millones de euros (más de 4 000 millones de pesos).

Advierte que en las iniciativas de ley actuales solamente se habla de los derivados farmacológicos, pero no se contempla el autocultivo, a pesar de que es una actividad cada vez más común.

“Es un hecho que en México hay mucha gente cultivando marihuana en sus casas actualmente”, asegura.

En su negocio, Barrios Urbina no vende semillas ni tiene elementos relacionados con la marihuana para evitar cualquier problema legal.

“Nos encantaría, pero mientras la legislación no lo permita, no lo haremos”.

Barrios Urbina dice que legislar el autoconsumo combatiría el mercado negro que existe actualmente.

“La regulación le daría la tranquilidad al usuario de no ir al mercado negro, porque tendría la libertad de cultivar algunas plantas en su casa, de la que sabes su procedencia, y no debería precios altos”, explica.

Rivera subraya que el mercado de la marihuana hoy está en manos de criminales, por lo que regular el cultivo para uso personal resolvería muchos problemas.

“Cada usuario que siembra, es un usuario menos para el crimen organizado”, señala.

En la iniciativa que está pendiente en la Cámara de Diputados, se faculta a la Secretaría de Salud para crear y ejecutar las políticas públicas que reglamenten el uso medicinal de los derivados farmacológicos de la marihuana, además de regular su investigación, producción en el país e importación.

Además, la dependencia sería la encargada de autorizar la importación de estos productos a droguerías o a establecimientos que estén dedicados la producción de medicamentos.