Revista Cambio

La otra revolución

Por Carlos Salazar/Reporte Índigo

Hace 160 años en Ayutla de los Libres comenzó la rebelión que derrocó la dictadura de Santa Anna y luego se concretó con la Constitución Política de 1857. Ahora, el municipio protagoniza otra revolución.

El actual alzamiento de este pueblo del estado de Guerrero no es contra ninguna dictadura, como pasó en 1854, sino contra el sistema de gobierno, los partidos políticos y las elecciones tradicionales.

El municipio de Ayutla de los Libres decidió elegir a sus autoridades mediante el sistema de usos y costumbres.
Cansados de los partidos políticos, de la falta de progreso, de las promesas incumplidas por los políticos tradicionales, han dicho basta y buscan ahora romper con la civilidad legal que ha imperado en los últimos años.
Una consulta ciudadana efectuada en octubre de 2015, y finalmente avalada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un año después, permitirá a los ayutecos elegir la forma de gobierno, así como sus representantes, según sus propios métodos.

La Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg), con fuerte presencia en la entidad, fue la promovente del sistema de usos y costumbres, y ahora, Ayutla de los Libres será el primer municipio guerrerense en adoptar este modo de elección.

Los ojos estarán puestos en este municipio, y del éxito o fracaso de este método de elección dependerá la posible réplica del mismo en otros municipios de la entidad.

TENSA CALMA

El municipio de Ayutla de los Libres respira un ambiente de relativa tranquilidad. Los habitantes reconocen que la presencia de la delincuencia organizada se erradicó tras el surgimiento de los primeros grupos de autodefensa.
Entre 2011 y 2012, la situación de inseguridad en Ayutla de los Libres llegó al límite y se salió de control, según los testimonios de sus habitantes. Levantones, asesinatos, secuestros eran cotidianos y nadie alzaba la voz.

Un grupo de ciudadanos comenzó a organizarse para revertir la situación, entre ellos Eneida Lozano, quien ahora es promovente de la Upoeg, y a quien el crimen organizado le secuestró al padre de sus hijos.

“Nos vimos en la necesidad de decir basta, muchos nos dijeron que no nos metiéramos en esto, que arriesgábamos nuestra vida, pero nos dimos cuenta que no nos hacían falta armas o recursos, sino que era suficiente con el respaldo de la gente”, dijo Lozano.

Hermelindo Candia, miembro del Consejo General de Autoridades Civiles y Agrarias de la Upoeg, fue uno de los primeros ayutecos en integrar las autodefensas, y recuerda cómo los primeros levantados se hicieron con las armas que tenían a la mano –escopetas de un tiro, e incluso machetes y garrotes.
“A ver qué chingados pasa”, pensó en enero de 2013.

Sin embargo, los integrantes de la Upoeg, respaldados por las comunidades, se dieron cuenta de que no bastaba con tener seguridad; necesitaban ser parte del Gobierno, y participar en las decisiones que afecten al municipio.
Ayutla de los Libres cuenta con 146 localidades, cifra que incluye la cabecera municipal.

La idea de la Upoeg es que cada comunidad y colonia pueda elegir un representante, según su propio método. A su vez, el municipio fue dividido en 12 rutas, que de igual forma deberán elegir un representante que coordinará a todas las comunidades y colonias que integran dicha ruta.

Estos 12 representantes formarán el llamado Consejo Mayor, que se encargará de coordinar la toma de decisiones de Gobierno, y nombrarán a un coordinador general, que será, en la práctica, el presidente municipal.

Eneida asegura que la dirigencia de la Upoeg no tiene la intención de controlar a la administración, y que será la propia ciudadanía la que nombre a sus líderes, tampoco harán una limpia en el ayuntamiento, pero sí evaluarán a los trabajadores.

El papel de los partidos

Hortencia Aldaco Quintana podría pasar a la historia al ser la última presidenta municipal de Ayutla de los Libres emanada de las urnas y del sistema de elección por partidos políticos.

La alcaldesa postulada por el Partido Verde y el PRI en los comicios de 2015 culmina su mandato en 2018, y aunque asegura que respetará la determinación de las autoridades electorales, considera como un retroceso en la vida democrática del municipio el sistema de usos y costumbres.

“Sí es un retroceso democrático, porque el sistema de usos y costumbres no respeta algo muy importante, las leyes que nos rigen y nos mantienen en orden. Este proceso no creo que venga a reconstruir el tejido social, con todo esto que se está dando, creo que viene a desintegrarlo aún más”, detalló.