Revista Cambio

Pecado crítico

A más de un año que el Papa Francisco visitará México en medio de una serie de criticas por su poca atención a víctimas de pederastia clerical, analistas consideran que éste es un “pecado” con el que la Iglesia Católica en México tendrá que lidiar durante mucho tiempo.

Al menos así lo ve Fabián Acosta, investigador del Centro de Estudios Sobre la Religión de la Universidad de Guadalajara, quien afirma que de manera indirecta la Iglesia ya reconoció la responsabilidad de algunos curas, pero los feligreses están dolidos por el ocultamiento que durante años protegió a los responsables.

“Gracias a Francisco la curia ha intentado rectificar la pederestia, pero ahí están las secuelas. Es un pecado que no van a poder lavar jamás mientras la gente lo siga recordando”, manifestó en entrevista.

Uno de los casos de pederestia clerical más recordados en México son los que se le atribuyen al padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. “Si la Iglesia no hubiera reconocido ya este problema, Marcial Marcial ya sería santo”, expresó el investigador.

En la competencia diaria por las creencias religiosas y en la que el número de católicos ya es menos al 90% de la población, el académico consideró que la Iglesia debe abrise a nuevas formas de practicar sus creencias.

Una de ellas es no negarse a las nuevas prácticas que combinan “santos populares” como el polémico Jesús Malverde, el llamado “santo de los narcos” hasta aquellas que se vinculan con el yoga, el reiki, el feng shui y una gran cantidad de movimientos “neoespirituales”.

“Las fidelidades religiosas ya no son las mismas de antes. Hay gente que se va y regresa del catolicismo o combina creencias con tipos de religiosidad alternativa. Hay quien dice que es propiciado por el diálogo interreligioso y con el Papa Francisco hay esta tendencia a buscar la conciliación con otras formas de cristianismos y el diálogo interreligioso”, manifestó.

También se deriva, afirmó, de que algunos corrientes dentro de la misma Iglesia Católica como los maristas y los jesuitas toman cada vez parte más activa en la defensa del ambiente o los derechos humanos, que los ha ayudado a convertirse en figuras más cercanas a las clases populares.

“El catolicismo conservador y rancio ya va a la baja”, alertó.