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Cannes vs. Netflix

En Francia pusieron contra la pared al gigante de la distribución de contenidos vía streaming
29 de Mayo 2017
Rogelio Segoviano
Rogelio Segoviano

Para nadie es un secreto que la industria de cine francés intenta mantener, desde hace varias décadas, una sana distancia de su contraparte de Hollywood, pues cree que de esta forma podrá evitar la llamada “colonización cultural”, tal y como ha sucedido en muchos otros países del mundo, en donde las salas de cine están invadidas semanalmente por los estrenos de películas norteamericanas en detrimento de la producción local.

En Francia, por ejemplo, el gobierno y los productores de cine han cerrado filas con los distribuidores y exhibidores no sólo para apoyar sus películas, sino también para establecer una serie de candados que impidan que las poderosas distribuidoras internacionales de cine gringo tomen por asalto la cartelera.

De esta forma, por cada boleto que se vende en taquilla para ver una película de Hollywood, 11 % se destina a un fondo para producir cine francés.

Además, quienes producen, distribuyen o exhiben películas galas gozan incentivos fiscales, como el pago de 5 % de IVA, en lugar de 7 %. Entonces, visto de esta manera, resulta un modelo digno de importarse para otros países.

Sin embargo, al parecer los franceses llevan al extremo estas medidas proteccionistas, pues recientemente han establecido un decreto que prohíbe que las compañías con plataformas digitales OTT (Over The Top) que ofrecen películas vía streaming tengan en sus catálogos títulos recientes. Es decir, esta nueva restricción, cuyo destinatario principal es Netflix, impide que esa red pueda subir en ese país películas que tengan menos de tres años de haber sido estrenadas en algún cine en Francia.

Lo anterior cobra relevancia ahora que en la reciente edición del Festival de Cine de Cannes, en medio de la polémica, los organizadores anunciaron que esta será la primera y última vez que permiten competir en la Sección Oficial a una película de Netflix (o de cualquier otro servicio de video on demand), pues eso atenta contra la esencia misma del cine, que consiste en disfrutarse desde una butaca en una sala oscura y frente a una pantalla gigante.

Y es que cuando muchos creían que el ya veterano Festival de Cannes rejuvenecía y se adaptaba a los tiempos actuales al seleccionar a las producciones originales de Netflix: Okja (Corea) y The Meyerowitz Stories (EU), para aspirar a la Palma de Oro, bastaron algunas llamadas de los dirigentes de la Federación de Cines Franceses para que ese “experimento” terminara de inmediato. “Netflix es la perfecta representación del imperialismo cultural estadounidense”, llegó a decir Christophe Tardieu, director del Centro Nacional de Cine (algo así como el Imcine mexicano), mientras que el cineasta español Pedro Almodóvar, presidente del jurado de este año en Cannes, comentaba que “sería una enorme paradoja que la Palma de Oro o cualquier otro premio que reciba una película, no se pudieran ver en una gran pantalla”.

Por lo pronto, Netflix ya anunció que Okja, protagonizada por una criatura fantástica, estará disponible para sus suscriptores en Estados Unidos y otros territorios a partir del próximo 28 de junio. Y sin dar importancia al veto en Cannes, planean estrenar en su plataforma las esperadas producciones originales El irlandés y Bright, con presupuestos de 80 y 90 millones de dólares, respectivamente. El irlandés, un drama bajo la dirección de Martin Scorsese con Robert DeNiro y Al Pacino. La segunda, Bright, una cinta de acción de David Ayer, protagonizada por Will Smith. Y con ambas películas aspiran a ser tomados en cuenta para los premios Oscar y Globo de Oro.

*Periodista especializado en cultura

@rogersegoviano

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