Las colectoras de residuos

Alejandra y Lizeth renunciaron a sus trabajos para fundar Ecolana, un emprendimiento que nos enseña a reciclar nuestros residuos

23 de Diciembre 2018

Foto Revista Cambio

Cuando uno entra al sitio web de Ecolana, lo primero que encuentra es un mensaje que brota en la pantalla con la leyenda “¿Dónde reciclar?”. Por lo menos en la versión para móviles, hay seis opciones. Al cerrarlo se despliega un mapa de la Ciudad de México plagado de círculos verdes con un ícono dentro. Abajo hay un recuadro donde se puede seleccionar la zona o el residuo; un total de veintiséis opciones que sorprende desde la primera: aceite vegetal usado.

Alejandra y Lisseth, las chicas que dejaron sus trabajos en julio de 2016 con el propósito de centrarse en esta plataforma de emprendimiento ambientalista, descubrieron que compartían la misma frustración por el reciclaje. No sabían dónde llevar lo que juntaban, por lo que se les ocurrió “hacer un mapa y subir los acopios ahí. La primera idea era que nos pagaran por estar en el mapa. Literalmente lo platicamos un martes y al lunes siguiente ya estábamos en incubadora de empresas para ver qué hacíamos. No teníamos ni nombre, nos llamábamos directorio de reciclaje así a secas. Empezamos a redondear la idea y a hacerlo económicamente rentable porque es difícil”, cuenta Alejandra sentada en la oficina de Rennueva, una empresa dedicada al insólito reciclaje de unicel.

Era algo que sonaba más a sueño guajiro que a meta plausible. Pensaron que de un día a otro ya estarían reciclando, pero aprendieron a golpes de la vida que no era así.

—Nos costó mucho dinero, muchas desengañadas –dice Alejandra. Nos transaron muchas veces porque, literal, nos robaron nuestro dinero. También te enfrentas a que te traten con indiferencia, a que digan “pobres niñas”.

—Unir reciclaje y emprendedor –se une Lisseth, su socia en Ecolana–, yo creo que eso en ningún lugar lo aprendes más que con experiencia. No hay un libro que te diga “así son las cosas”.

En la colonia Santa María Insurgentes, se encuentra Rennueva. Tras una cortina metálica, en la bodega se resguardan toneladas de unicel. Aquí mismo estas piezas, algunas enormes, adquieren la consistencia para convertirse en un plástico usado en la elaboración de discos compactos.

Única en su tipo en la CDMX, esta empresa tiene un año y una historia de éxito. Alejandra y Lisseth la encontraron como hallan casi todos los tres mil lugares consignados en la base de datos de Ecolana: buscando, visitando y haciendo alianzas.

Establecer una empresa que promueva el reciclaje parece todo menos rentable. Y más todavía porque Ecolana no cobra a los usuarios de la base por usarla ni a los centros de acopio incluidos por publicidad. Trabajan un modelo de responsabilidad compartida entre las empresas y los usuarios que, a su vez, ocupan como modelo de negocio para que sea rentable. No buscan que las empresas las patrocinen como una cuestión filantrópica, sino que les hacen sus campañas de reciclaje externas, con el objetivo de que, de alguna forma, se hagan responsables del residuo que pusieron en el mercado.

—Ese es nuestro modelo de negocio: cobramos las campañas a las empresas, las empresas nos pagan, lo invertimos en la plataforma y la plataforma nos ayuda a hacer mejores campañas –explica Alejandra–. Trabajamos con la cadenas de reciclaje, que son centros de acopio, servicio de limpia, pepenadores y los usuarios.

Alejandra y Lisseth han aprendido que no todos los materiales se reciclan igual, y también que no todos reciben bien sus buenas intenciones. Para ellas ha sido verdaderamente complicado hacerse oír por muchos pepenadores. Son gente, coinciden, muy desconfiada. Suelen pensar que ellas quieren cobrarles o que están con la competencia y que su única intención es quitarles su mercancía. Pero ellas han tenido que ir de a poquito.

Sin embargo, el trabajo no es fácil, tampoco con los acopiadores, que también desconfían y no quieren cambiar su giro. Para ellas ha sido un reto convencerlos, en especial porque sus negocios tienen la fragilidad de cumplir con las regulaciones, pues implica transitar por laberintos burocráticos que para ellos son como una bola de estambre revuelta por un gato.

Hasta hoy, Ecolana sólo se encuentra en la CDMX. Alejandra y Lisseth quieren terminar su mapa, en el que por el momento han subido 200 lugares debido a una cuestión de costos de programación, y desean afianzarse totalmente antes de salir a mapear otras ciudades.

*La versión original de esta historia fue escrita por Javier Pérez y fue publicada el 15 de julio de 2018 en la edición 847 de CAMBIO.

COMENTARIOS


FACEBOOK

MÁS POPULARES


MÁS HISTORIAS



Capital Media
Capital Coahuila
Capital Hidalgo
Capital Querétaro
Capital Michoacán
Capital Edo. de Méx.
Capital Oaxaca
Capital Puebla
Capital Quintana Roo
Capital Morelos
Capital Jalisco
Capital Veracruz
Capital México
Capital Mujer
Reporte Índigo
Estadio Deportes
The News
Efekto
Green TV
Radio Capital
PirataFM
Capital Máxima
Capital FM


CAMBIO

es una marca registrada de Capital Media

Dirección: Montes Urales No. 425 Col. Lomas de Chapultepec México, Distrito Federal, C.P. 11000 Teléfono: (55) 30 99 3000

NEWSLETTER

* Campos requeridos