Revista Cambio

Treintañera pelirroja, un perfil fantasma más para espiar

LONDRES (AP) — Katie Jones sí que parecía formar parte de la escena política en Washington. La treintañera pelirroja tenía un puesto en un instituto de investigaciones de primer nivel, y su red de contactos era un quién es quién de comentaristas y expertos, desde la Brookings Institution, de tendencia centrista, hasta la Heritage Foundation, que es derechista. Estaba conectada con un subsecretario de Estado, el asesor sénior de un senador y el economista Paul Winfree, postulado a un asiento en la Reserva Federal.

Sin embargo, The Associated Press ha determinado que Katie Jones no existe en la vida real. Ella es sólo una parte de un enorme ejército de perfiles fantasma que rondan por la red social para profesionales LinkedIn.

Los expertos que revisaron el perfil de Jones en LinkedIn dicen que es típico de las actividades de espionaje de LinkedIn, cuyo papel como red social global la convierte en un poderoso imán para los espías.

“Huele a operación montada por algún estado”, dijo Jonas Parello-Plesner, director de programas del instituto de investigaciones Alliance of Democracies Foundation (Fundación Alianza de las Democracias), con sede en Dinamarca, que hace varios años fue el blanco de una operación de espionaje iniciada en LinkedIn.

William Evanina, director del U.S. National Counterintelligence and Security Center (Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad de Estados Unidos), dijo que los espías extranjeros recurren frecuentemente a los perfiles falsos en las redes sociales para espiar a los norteamericanos. China, en particular, recurre al espionaje “en escala masiva” en LinkedIn, aseguró.

“En lugar de enviar espías a un estacionamiento en Estados Unidos para reclutar a un blanco, es más eficiente enviar pedidos de amistad a 30.000 blancos desde una computadora en Shanghái”, dijo en una declaración por escrito.

El mes pasado, el agente retirado de la CIA Kevin Mallory fue condenado a 20 años de prisión por revelar operaciones secretas a Beijing, una relación que comenzó cuando un agente chino que se hacía pasar por reclutador lo contactó en LinkedIn.

A diferencia de Facebook, que se concentra en amistades y familiares, LinkedIn está orientado a buscadores de empleo y reclutadores de empresas, gente que publica currículums, crean enormes redes de contactos y presentan proyectos a desconocidos.

Ese enfoque de conectar a todos con todos ayuda a cubrir los millones de ofertas de empleo publicadas en el sitio, pero también es un verdadero coto de caza para los espías. Adicionalmente, eso preocupa a las agencias de inteligencia occidentales.

Funcionarios británicos, franceses y alemanes han detallado en los últimos años cómo los espías extranjeros contactan a miles de personas a través de LinkedIn.

La red social dijo en un comunicado que habitualmente toma medidas contra las cuentas falsas y que en los primeros tres meses de 2019 eliminó varios miles. “Recomendamos que uno se conecte con personas que conoce y en quien confía, no con cualquiera”.

El perfil de Katie Jones tenía apenas 52 contactos, pero éstos eran tan influyentes que daban credibilidad a sus invitaciones. La AP habló con unas 40 personas que se conectaron con Jones entre marzo y abril de este año y muchas dijeron que suelen aceptar invitaciones de personas que no reconocen.

“Yo debo ser el peor usuario de LinkedIn de la historia de LinkedIn”, dijo Winfree, exsubdirector del consejo sobre política interior del presidente Donald Trump, quien confirmó que se conectó el 28 de marzo con quien creía que era Jones.

Winfree, cuyo nombre apareció el mes pasado en relación con una vacante en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal, dijo que no se conecta frecuentemente con LinkedIn y que cuando lo hace acepta todos los pedidos de conexión acumulados.

“Acepto literalmente todos los pedidos de amistad que recibo”, dijo.