Revista Cambio

Sopa de migrantes

Somos una especie migrante; todos salimos de África y hemos recorrido por tierra y agua miles de kilómetros. Al continente americano llegaron los caminantes asiáticos que durante miles de años ingresaron desde el norte a través del Estrecho de Bering, o desde las islas del Pacífico, los osados navegantes que llegaron al sur. Ni hablar de la migración europea que inició hace más de 500 años y trajo exploradores, mercenarios y buscafortunas cargados de sueños absurdos y codicia.

Después, poco a poco llegaron las familias en busca de la tierra prometida, en parte expulsadas por discriminaciones religiosas y culturales, y los pobladores de África forzados a venir a trabajar a las minas y campos de cultivo. Así que, en toda América, de norte a sur, somos una sopa de migrantes; una mezcla multicultural. ¿Por qué cuando vemos una caravana que representa ese movimiento milenario de la humanidad la juzgamos y no vemos el trasfondo que la impulsa a abandonar su tierra?

Hablé con el doctor Rodolfo García de la Universidad Autónoma de Zacatecas, quien desde hace más de 20 años estudia la migración de México. Me comentó que no es la primera ocasión en la que vienen caravanas desde Centro América; ya llevan bastante tiempo organizándose, lo que diferenció a esta es que se trata de 4 flujos que en un periodo muy corto han reunido aproximadamente a 6 000 personas.

En la actualidad, los migrantes están atorados en trámites en la frontera, esperan ser los afortunados en recibir una de las 40 entrevistas diarias que concede el gobierno de los Estados Unidos. La situación está rebasando la capacidad de ayuda humanitaria con la que pueden contar ciudades como Tijuana o Mexicali, y ha generado a su vez tensión con la población, que tampoco ha respondido como es debido. Por otra parte, se acerca el invierno en el norte, y si no los atienden de forma adecuada, esto puede desencadenar una grave crisis humanitaria.

Como me dice Rodolfo, en los últimos 35 años los gobiernos se han negado a aceptar, reaccionar y generar las medidas para atender las 5 dimensiones migratorias que vive México: “Somos un país de origen, tránsito, destino, desplazados por las violencias y retorno ascendente de personas”.

El éxodo migrante de Centroamérica es un factor geopolítico que ayudó en la campaña electoral de Trump, y desafortunadamente esta problemática se utiliza como un recurso mediático con el objetivo de alimentar la xenofobia. Mientras que en México sucedió en un momento de cambio de gobierno, no existía como prioridad para el gobierno saliente ni para el entrante, y no han sabido medir la dimensión de la situación. “Entre la transición no hicieron la tarea, no había equipos trabajando el tema y se tomó como algo marginal, un evento secundario al cual se responde con generalidades”, agrega el académico.

Es muy importante considerar seriamente que una parte de ese éxodo va a quedarse en México, señala Rodolfo. “Abandonaron sus países, que se han quedado sin tejido social, y una vez que estén a mitad de camino, ya no hay retorno. Así que es fundamental que el gobierno entrante desarrolle políticas para integrar adecuadamente a las personas que se queden y que puedan garantizar su empleo, alimentación y salud”. Agrega que también es fundamental educar con el fin de evitar la xenofobia, que comprendamos –sobre todo los niños– todo lo que implica que una persona abandone su tierra con el propósito de empezar de nuevo en otro país.

Integración exitosa

También hablé con Daniel Tacher de la organización Iniciativa Ciudadana, que desde mediados de este año ha trabajado en un programa para que jóvenes de Guatemala, Honduras y El Salvador vengan de forma legal y cursen sus tres años de bachillerato en Puebla. Más allá de los aspectos académicos, también se busca que haya un intercambio cultural, así que los jóvenes son acogidos por una familia que los cuida y con la que comparten el día a día.

Agrega que en este proyecto han participado varias organizaciones de la sociedad civil y diferentes órganos de gobierno: Relaciones Exteriores, Conalep y el gobierno de Puebla. Según Daniel, este es un ejemplo de cómo asumir el reto de la migración, promoviendo la vinculación con la sociedad y ofreciendo herramientas con el objetivo de que los jóvenes regresen con educación, y opciones tecnologías para incorporarse en actividades económicas y aportar en el desarrollo de sus países de origen.

Daniel me comenta que también llevan a cabo un diplomado en primeros auxilios psicológicos para migrantes. Este curso se ofrece de manera semipresencial y digital, lo que ha permitido que se imparta en diferentes estados del país e incluso en naciones de Centroamérica. Además, también ha generado una comunicación constante entre diferentes lugares, que ha permitido integrar redes de apoyo de personas que trabajan en atención en albergues, asociaciones, instituciones de salud, etc; con lo cual se han generado la experiencia y empatía con qué atender las necesidades de las personas en tránsito, y que aplican con el paso de las caravanas.

Asunto descuidado

De acuerdo con Rodolfo, durante prácticamente 36 años no se le prestó mucha atención al asunto de la migración. Esta y la inequidad llevaron a que 11 millones de mexicanos encontraran una válvula de escape en Estados Unidos. El 58 % de estos trabajadores mexicanos se encuentran en la informalidad, y la mayoría de las personas trabajan como mano de obra barata en los campos y maquilas. Para los gobiernos mexicanos fue más fácil despreocuparse y esperar el aporte que significan las remesas para la economía; en 2016 enviaron al país 26 900 millones de dólares.

No obstante, a partir de 2008, cuando la caída de la bolsa impactó en el mundo, hubo un freno en la actividad económica. Esta situación incrementó el desempleo y llevó a que aumentaran al doble las deportaciones en Estados Unidos, no sólo en la frontera, sino en todas las ciudades del interior. Incluso algunas personas que estaban legalmente se vieron obligadas a regresar.

Rodolfo me explica que aproximadamente 4 millones de personas han retornado (más de 300 000 cada año) y no han recibido el apoyo adecuado. “Se han tomado medidas marginales, se crearon puntos de información y asistencia en la frontera norte en donde se proporcionaba alimentación, limpieza y facilidades de regreso a lugares de origen”. Me comenta que en 2009 se generó un fondo de apoyo a los retornados, inicialmente de 15 000 pesos, para generar autoempleo; pero estos programas son desconocidos por la población retornada, han beneficiado a pocas personas y su impacto ha sido marginal.

La Universidad Autónoma de Zacatecas, con apoyo de Conacyt y la Fundación MacArthur, realizó un estudio sobre las consecuencias de la migración en 5 estados (Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Zacatecas). Después de 3 años de investigación encontraron que ni el país ni el gobierno están preparados para enfrentar al retorno masivo. Las personas que regresan encuentran un país más pobre y lleno de violencia.

Presentaron los resultados en los 5 estados, en el Congreso, y gracias a la presión lograda por el Colectivo Migraciones para las Américas (COMPA), lograron que el gobierno de Enrique Peña Nieto los recibiera. Entregaron a Presidencia un reporte de 50 folios; tenían la esperanza de que se tradujera en una política pública, pero la respuesta del gobierno fue solicitarles que en 48 horas redujeran los resultados a un texto de 500 palabras. Sin embargo, me dice Rodolfo, no se han quedado con los brazos cruzados, en conjunto con organizaciones de migrantes, académicos y grupos religiosos están trabajando en un proyecto integral de desarrollo, migraciones y derechos humanos para incidir en la política pública.

Por su parte, Daniel me comenta que llevan a cabo diferentes programas con retornados, uno con el gobierno de la Ciudad de México que brinda apoyo económico de desempleo durante 6 meses; sobre todo ofrece capacitación y busca generar vinculación con el fin de que consigan empleo. Uno más, lo están desarrollando en Puebla, en donde dan asesoría para que los retornados empiecen su emprendimiento propio, con talleres, con el propósito de que elaboren su plan de negocio. Otro programa que han llevado a cabo es con los niños y jóvenes que regresan y hablan español como segunda lengua; no lo dominan, saben lo básico, así que para evitar discriminación reciben cursos y talleres de integración al sistema educativo mexicano.

Daniel me explica que desde 2013 también trabajan con el gobierno de la Ciudad de México con el fin de apoyar a los migrantes que se encuentran en Estados Unidos. Tienen el proyecto de las Casas de México, en Chicago y Los Ángeles, donde colaboran con otras organizaciones para que los migrantes tengan apoyo legal con el objetivo de preparar sus documentos –desde trámites como el registro civil, expedición de actas y correcciones de documentos; hasta asesoría legal, ya sea para obtener la nacionalidad, la residencia legal o acceder a beneficios que desconocen–. También apoyan con un mecanismo de protección frente a deportaciones, como que los hijos puedan tener un tutor legal y que permitan a la familia tener lo que requiere al regresar. Por otra parte, asesoran a los jóvenes dreamers que son ciudadanos, pero sus padres o hermanos no, para que tramiten los documentos que requieran.

Respuesta a la migración

Para Rodolfo es importante no olvidar la realidad de México. El modelo económico actual ha fracasado y ha incrementado las desigualdades; somos un país con 58 millones de pobres. Se debe pensar en una economía más allá de la maquiladora que impulsa el tratado de libre comercio y que ha convertido al país en un exportador de componentes, a costa de desaparecer y destruir las economías locales, en donde ha crecido el desempleo, la precariedad y la violencia. Se requiere un desarrollo económico regional, para evitar que la gente decida abandonar su país, agrega el académico. Pero este no se resuelve con proyectos faraónicos, como el tren maya o el canal seco con el objetivo de unir el Golfo con el Pacífico, se requieren verdaderas estrategias políticas que impulsen la industria, el empleo y la economía.

Por otra parte, se debe corregir la debilidad institucional que ha permitido a la industria del crimen extenderse sin control. Han rebasado a México; crecen los desaparecidos, la impunidad, la corrupción. Rodolfo me dice que, desde 2005, organizaciones sociales y curas progresistas en Centro y Sudamérica informaron que bandas criminales que sólo traficaban drogas y armas estaban empezando a controlar los corredores de las fronteras norte y sur de México, para lucrar también con el tráfico de personas; actividades en las cuales han absorbido a las fuerzas públicas, ya sea por medio de dinero o amenazas. Así que él considera fundamental que el gobierno actual se tome en serio el reto de la migración y elabore una verdadera política pública para afrontarlo, en donde los derechos humanos jueguen un papel fundamental.

A Daniel le preocupa que vivimos la llegada a nivel mundial de gobiernos con discursos muy nacionalistas y xenófobos, que convierten a los migrantes en un chivo expiatorio. La crisis económica trajo grandes efectos laborales, pero, a su vez, las nuevas tecnologías han sustituido varias fuentes de empleo, y es más sencillo culpar al que llega. “Es un tiempo en donde estos ataques se van recrudeciendo y la sociedad muestra su peor rostro”. Le sorprendió el tono, no muy alejado del que criticamos de otros países, con el que la gente se expresaba hacia los migrantes de la caravana, llegando a puntos alarmantes de discriminación y difamación.

Para ambos expertos, es fundamental crear políticas públicas con perspectiva de derechos humanos en materia de movilidad que reconozcan en México el tránsito migratorio legal con documentos, y así evitar que los migrantes queden expuestos a las bandas criminales. Sobre todo, es un tema que debe ser tomado como un eje central en la relación con Estados Unidos. No se puede pensar en una vinculación económica, tratados de libre comercio, sin pensar también en la gente. Es increíble que se le dé más importancia al paso de mercancías, que a la salud, la alimentación, incluso la posibilidad de trabajar y de vivir de miles de personas.