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Tamales, milenarios y deliciosos

Por: pixabay.com

Como uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía mexicana, el tamal destaca por la sencillez de su preparación, sin mermar en su sabor ni las numerosas presentaciones que podemos encontrar, no solo en nuestro territorio sino también alrededor del mundo, llegando a trascender incluso en la cultura popular.

Envuelto por el misterio

Aunque el nombre del tamal deriva de “tamalli” que en lengua náhuatl significa envuelto, su origen culinario está más bien cubierto por la incertidumbre.

Para algunos historiadores la región central de México apuntaba a ser el lugar de origen debido a tener los primeros registros del cultivo del maíz. Sin embargo, el gran intercambio cultural que tuvo la región y al que debemos tradiciones como el Festival de las Ánimas, durante la expansión del imperio azteca, sugiere también que su preparación pudo provenir de otras culturas mesoamericanas donde el maíz predominase en su dieta.

En el caso particular de México, el tamal siempre ha estado ligado a la vida y dieta de los pueblos precolombinos desde hace 5000 años antes de cristo, siendo alimento de la realeza, guerreros y gente común. En la religión el tamal cobra especial importancia al servirse en la tradicional ofrenda a las ánimas, siendo la víspera del día de muertos el 1 de noviembre y el 2 de febrero día de la Candelaria, como las fechas más simbólicas para su consumo.

Preparación

Por: pixabay.com

Al ser un plato tan tradicional, existe una enorme cantidad de recetas, métodos, y supersticiones detrás de la preparación de los tamales. Gracias la sencillez de su confección y la versatilidad de ingredientes, podemos hacer un tamal con prácticamente cualquier elemento que tengamos a la mano.

Como regla general, los tamales se hacen elaborando una masa de maíz a la que incorporamos manteca, condimentos, y caldos. Una vez tengamos una textura firme, agregamos el relleno que suele ser un guiso de pollo, carne o cerdo. En este punto, envolvemos al tamal en hojas de elote o plátano, asegurándonos de que estén bien sujetos para que no se salga el relleno.

Usando una tamalera, les cocinamos al vapor por espacio de 20 minutos, hasta que la masa quede en su punto. Una vez listos, les servimos en su propia hoja acompañados de salsas de chile para disfrutar de este exquisito plato donde quiera que estemos.

Mas picosos, más populares

En Estados Unidos, el gusto por los tamales trasciende con la popular frase Hot Tamale para referirse a una persona extremadamente atractiva. Esto se ve con el programa culinario Too Hot Tamale y Too Hot Tamale World Tour conducido por Mary Sue Milliken y Susan Feniger, quienes durante sus 364 episodios en la parrilla de la Food Network, nos enseñaron a preparar diversos platillos incluyendo por supuesto, los tamales.

Esta frase y la temática culinaria también se expande en juegos de casino online que encontramos en Betway con Red Hot Tamales. Gracias a la sencillez de su mecánica y alegres animaciones, esta tragaperras logra ser compatible con cualquier teléfono celular conectado a internet. Así mismo, hace de los mariachis su banda sonora, transportándonos a esos tianguis y puestitos de calle, verdaderos oasis para cualquier transeúnte hambriento.

En ese sentido, en México la música y la gastronomía están estrechamente vinculadas, como por ejemplo con homenajes al humilde tamal como El Tamal de La india María y Hay Tamales de Guillermo Velázquez, infaltables en el repertorio musical de los vendedores. Otros tributos son la Cumbia del Tamalero de los Chuvi Duvi, De Chivo Los Tamales de Mama Pulpa, y There’re Red Hot de Robert Johnson.

Tamales y más tamales

En cuanto a tipo y variedades de tamales, México posee cientos de presentaciones de las que la web Masdemx nos resalta las más extravagantes y deliciosas según la región y ocasión. Desde el masivo Zacahuil con sus 5 metros, el peculiar tamal de charales hecho sin masa, hasta el Uchepos que sorprende y deleita con su dulce sabor. Como mención notable tenemos al tamal asturiano, que combina ingredientes como el jamón serrano, las aceitunas con el queso manchego y el tequila, honrando así el encuentro de dos culturas.

Fue a través de la conquista española que el tamal se difunde a través del mundo apareciendo en Perú y Argentina con sus características humitas de choclo y en Venezuela como la hallaca, su más distintivo plato navideño. Fuera de América Latina, podemos encontrar una versión similar del tamal en las Filipinas, conocida como bobotu y hecha a base de arroz y leche de coco para ocasiones especiales.

Como podemos apreciar, para disfrutar de este versátil regalo de los dioses no hace falta ser un experto culinario, pues su sencillez y adaptabilidad en cada preparación logra representar el mestizaje de quienes les sirven y degustan en cada bocado.