Revista Cambio
Cultura · Economía · Política · Periodismo inspirado en ti Martes 26 de Mayo 2020

Editorial

14 de Agosto 2017
Revista Cambio
Revista Cambio

Hace unos días lanzamos una breve encuesta en las redes sociales donde le preguntamos a las personas cómo juegan en el día a día. Presurosos, algunos nos contaron a qué juegan con sus hijos e hijas, sin embargo, cuando insistíamos para que nos dijeran a qué juegan como adultos… venía un silencio revelador.

Algunos reconocieron que la pregunta los llevaba a la incómoda reflexión de que hace años que no se daban el permiso de jugar.
Particularmente las mujeres de más de 45 años, comentaron que no tenían tiempo o que temían a las críticas incluso de sus hijos que, al crecer, ya no les toleran esa libertad lúdica.

Y sí, tal parece que al menos para la cultura mexicana el juego se considera una actividad infantil, inmadura e irrelevante. No obstante, castigar nuestro espíritu lúdico y mandarlo al cajón de los recuerdos puede realmente tener consecuencias serias en nuestra salud física y mental.

Pero el juego no sólo tiene su lado positivo, pues cuando en él se esconden construcciones sociales negativas, como el racismo, el clasismo o la desigualdad de género, entonces se torna serio.

Que los adultos seamos quienes imponemos a los niños y niñas a qué deben jugar basados en nuestros propios prejuicios, puede llegar a impactar en su capacidad de construir modelos mucho más equitativos en sus relaciones humanas. Por ejemplo, que a los niños no se les permita jugar con bebés o a la comidita, puede generar que aprendan que no les corresponde demostrar emociones positivas, como la protección, el cuidado y el amor, o que tampoco “les toca” trabajar en la limpieza del lugar en el que viven o preparar los alimentos para su familia. Esos hábitos se quedan como un aprendizaje cultural y social que más adelante será reforzado una y otra vez.

Así, el juego es un asunto más serio de lo que queremos admitir, y por ello esta edición está dedicada a reflexionar sobre por qué las personas debemos seguir jugando siempre, como parte de una rutina de salud mental que trasciende a lo social.

Y no sólo se trata de jugar, sino de cómo lo hacemos. Si nos empeñamos en que los niños y niñas jueguen a ser grandes, ¿qué pasaría si los juguetes reflejaran una sociedad mucho más real y no una estereotipada? Por ello, invitamos al artista digital Juan de Dios León a fin de que nos permitiera publicar por vez primera algunas de las piezas que integran Persona, un proyecto artístico creado en torno a cómo serían los juguetes si reflejaran una sociedad más incluyente.

Por otro lado, para quienes ya crecimos y a veces olvidamos que jugar es importante, aquí hay algunos artículos en torno a la nostalgia de esos juegos de antaño, o sugerencias con la finalidad de que hoy mismo retomemos nuestros hábitos lúdicos con más frecuencia y hasta las claves para integrarlos al lado “serio” de nuestra vida, como las finanzas o las estrategias de negocio.

Esperamos que disfrutes la edición que tienes en tus manos, pero sobre todo, que después de reflexionar con nosotros, dejes de castigarte por haber crecido y salgas a la calle convencido de que jugar es tan importante como tomar agua, vital desde el día uno, y hay que hacerlo sin parar, hasta el último aliento.

Más sobre


Recientes