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La comadre de Luismi

Y a pesar de que muchos no han visto con buenos ojos la llegada de García Cepeda al nuevo cargo, pues consideran que está muy alejada de la comunidad artística y cultural, así como de los problemas y necesidades que se tienen, hay otros que aplauden el nombramiento...
16 de Enero 2017
Rogelio Segoviano
Rogelio Segoviano

Por Rogelio Segoviano*

 

Cuando muchos apostaban a que sería Beatriz Paredes la nueva ministra de Cultura, la diseñadora de interiores, amiga íntima de Luis Miguel y ex directora del INBA, María Cristina García Cepeda, fue designada en el cargo.

Si bien la mitad de sus 70 años de vida los ha dedicado a ser una disciplinada burócrata ligada al sector cultural, vale señalar que, hasta antes de haber sido nombrada directora del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, a principios de este siglo, María Cristina García Cepeda, la flamante nueva ministra de Cultura del gobierno de Enrique Peña Nieto, era una perfecta desconocida para gran parte de la comunidad artística e intelectual de nuestro país.

Aún ahora, a pesar de haber sido ya titular del Coloso de Reforma durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, así como la mandamás del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en los últimos cuatro años, la funcionaria cultural que llega a reemplazar al fallecido Rafael Tovar y de Teresa carga, muy a su pesar, el sambenito de ser más conocida como “la comadre” que se lleva de a piquete de ombligo con el cantante Luis Miguel; “la fan” de hueso colorado de Manuelito Mijares, y “la exquisita anfitriona” de fiestas privadas totalmente Palacio… de Bellas Artes.

Muy pocos saben lo que “Maraki”, como le llaman sus amigos y colaboradores cercanos, hizo en las diferentes dependencias gubernamentales por las que pasó con más pena que gloria: Fonart, CREA, Imjuve, Cotsa, Fonca y hasta el Festival Cervantino. En cambio, casi todos recuerdan que, sin contar con título académico ni cédula profesional alguna, durante varios años apareció en el organigrama de la Secretaría de Educación Pública con el grado de “doctora”. Y es que García Cepeda ni maestría ni licenciatura tiene, pues a lo más que llega es a un diploma y un certificado que avalan que cursó, en la década de los años 60, la carrera técnica de Diseño de Interiores en una escuela que ya ni existe, aunque ahora los voceros de la Secretaría de Cultura quieran vender la idea de que el Instituto Miguel Ángel, donde estudió “Maraki”, era en esos tiempos una de las escuelas más “picudas” de la Ciudad de México.

Y a pesar de que muchos no han visto con buenos ojos la llegada de García Cepeda al nuevo cargo, pues consideran que está muy alejada de la comunidad artística y cultural, así como de los problemas y necesidades que se tienen, hay otros que aplauden el nombramiento pues creen que así se cancela la posibilidad de que la política tlaxcalteca Beatriz Paredes, exgobernadora y ex presidenta del PRI, sea designada por Peña Nieto como secretaria de Cultura, como todo parecía indicar que sucedería.

En fin, habrá que esperar a que doña María Cristina presente su proyecto de trabajo para terminar la actual administración y siente las bases para la creación de una Ley y Reglamento de Cultura, que fue el gran pendiente que dejó Tovar y de Teresa. Y ya de paso, también sería bueno que “Maraki” haga pública su “Tres de Tres” (declaración patrimonial, de intereses y fiscal), nomás para salir de las recochinas dudas y saber con cuánto llega y con cuánto se va.

 

*Periodista especializado en cultura

@rogersegoviano

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