Medicina de pelos

En Estados Unidos muchas personas experimentan con extracto de cannabis para tratar los padecimientos de sus animales e incluso su comportamiento

17 de Abril 2017

Foto Revista Cambio

Por TERENCE CHEA / San Francisco, California / Associated Press

Michael Fasman tiene una perra de 12 años, Hudson, que renquea debido al dolor causado por una artritis y la amputación de un dedo, pero no quiere darle analgésicos porque “la ponen a dormir”.

Fue así que decidió experimentar con una medicina alternativa que muchos humanos usan para combatir sus males y sus dolores: la marihuana. Una mañana reciente, Fasman dejó caer varias gotas de extracto de cannabis en un plato de yogur, que Hudson se devoró en cuestión de segundos. Hoy es parte de su rutina.

“Le levantó el espíritu y hoy es nuevamente una perra feliz”, dice Fasman, residente de San Francisco.
“No es que hubo un cambio total. Pero volvió a ser la de antes”, afirma.

A medida que más estados de Estados Unidos legalizan la marihuana para consumo humano, también hay mucha gente que les da extractos, pomadas y productos comestibles a base de cannabis a sus animales para tratar de todo, desde artritis hasta convulsiones y cáncer.

La mayoría de estos productos, que no están regulados, contienen cannabidol o CBD, un compuesto químico del cannabis que no excita a animales ni humanos. Tienen poco o nada de THC, el compuesto del cannabis con efectos psicoactivos.

Los veterinarios dicen que no hay suficiente información científica que compruebe que el cannabis es seguro y sirve para tratar a los animales. Si bien la marihuana es ahora legal en 28 estados, no ha sido legalizada por el gobierno nacional, por lo que no se ha investigado mucho los efectos medicinales que pueda tener en humanos o animales.

Los veterinarios de California y de otros estados tienen prohibido por ley recetar o recomendar cannabis. Pueden perder sus licencias si lo hacen.

“Tenemos las manos atadas”, afirmó Ken Pawlowski, presidente de la Asociación de Veterinarios de California. “La gente nos pregunta si lo pueden usar en sus mascotas, pero lamentablemente no tenemos respuestas”.

Karl Jandrey, veterinario que enseña en la Universidad de California con sede en Davis, les dice a sus clientes que “la usen a su propio riesgo y que corren el peligro de tirar dinero sin que haya una mejoría, o incluso de que haya reacciones negativas”.

A pesar de la falta de información científica y de directrices para los veterinarios, muchos dueños de mascotas están convencidos de que el cannabis mejoró la salud de sus animales y su bienestar, a juzgar por lo que observan.
Lynne Tingle, que tiene un centro de adopción de animales y un santuario de animales, regularmente le da comestibles y pomadas a base de cannabis a los perros mayores con problemas de salud o de comportamiento, incluidos sus propios perros ya mayores, Chorizo y Alice.

“Ves cómo cambia su espíritu. Ya no sienten dolor, lucen más felices y se mueven mejor”, expresó Tingle, quien creó la Fundación Milo de Richmond. “Es como que vuelven a vivir”.

TreatWell Health, de San Francisco, es una de un creciente número de empresas que venden productos a base de cannabis para animales a pesar de que no esté del todo claro si son legales.

Vende soluciones, extraídas de plantas de marihuana, que pueden ser añadidas a las comidas o suministradas directamente en la boca de los animales. Alison Ettel, cofundadora de la firma, ofrece consultas y recomienda distintas fórmulas según los males de la mascota.

Las soluciones de TreatWell pueden combatir la ansiedad, la falta de apetito, los dolores, inflamaciones y convulsiones, además de problemas renales y de hígado, el cáncer y glaucomas, según su portal. También las usan en los últimos momentos de un animal.

“Notamos que nos traen muchos animales cuando ya no hay opciones y las medicinas no han funcionado”, dijo Ettel. “Son el último recurso y el cannabis es muy bueno en este tipo de situaciones”.

Barbara Stain es una de las mejores clientas de TreatWell. Dice que las soluciones ayudan con los problemas digestivos y la ansiedad de su gato Willie, de 13 años. Y cree que la droga ayudó a la hermana de Willie, Prudence, a mantener su peso y a sentirse mejor mientras combate un cáncer. Stein, una jubilada que vive en Concord, cerca de San Francisco, dijo que consiguió una autorización para comprar marihuana con fines médicos para sus mascotas.

“Lo único que sé es que ninguna de las medicinas tradicionales que le recetó el veterinario funcionaron, pero el cannabis sí”, dijo Stein. “Doy fe de eso”.

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