Jugar en serio

Nicolás Sayago nació en Buenos Aires, tiene 22 años y cobra un salario por jugar League of Legends. Actualmente vive en una gaming house en Santiago de Chile, y con su equipo ganó la reciente Copa Apertura Latinoamérica Sur 2018

08 de Julio 2018

Foto Revista Cambio

POR DIEGO JEMIO

Es el sueño de muchos, aunque sólo unos pocos pueden conseguirlo. En estos días, todo el planeta tiene la mirada en el Mundial de Rusia donde, de alguna forma, los futbolistas representan ese sueño de poder hacer de grandes lo que más amaban jugar de niños.

En otras escalas y dimensiones, sucede lo mismo con Nicolás Sayago. Como cualquier niño de su generación, el argentino pasó su infancia con juegos en la computadora. Al principio, comenzó con los offline, y luego se dio cuenta de que los online eran mucho más divertidos porque podía conocer gente e interactuar con ella. “Es una forma de no sentirte tan solo cuando estás jugando”, recuerda.

Pero aquellos tiempos de juego por amor al arte ya quedaron atrás. Hace seis años comenzó a jugar League of Legends (LoL), un videojuego multiplayer de batalla que tiene más de 100 millones de usuarios registrados en el mundo. Cuando LoL se convirtió en algo profesional, Nicolás comenzó a participar de algunos torneos como aficionado. Luego de participar en un equipo pequeño recibió una oferta para formar parte del chileno Kaos Latin Gamers (KLG). Ahora cobra un salario y vive en una gaming house en Santiago de Chile, junto a otros jugadores, con los que ganó la reciente Copa Apertura Latinoamérica Sur 2018.

A los 22 años, el discurso de Sayago es el mismo que el de cualquier deportista: habla de sacrificio, de trabajo arduo y de metas concretas. “Juego para ganar”, dice uno de los grandes exponentes eSports de Argentina y Chile, y con sus respuesta rompe algunos prejuicios sobre los juegos.

¿Cómo es tu prehistoria como jugador?

Jugaba en la computadora, como muchos chicos. No recuerdo realmente el nombre de los juegos, pero sí varios de shooter (disparos) en primera persona. Me gustaron más los online por la interacción. Por último, llegué a League of Legends, que fue el que más me entretuvo. El factor clave es que sea competitivo. Tiene ranking, juegas partidas y vas subiendo o bajando de acuerdo a tu nivel

¿Hay jugadores de tu nivel que se dediquen a más de un juego?

Sólo los que se dieron cuenta de que no eran buenos en League of Legends y terminaron, por ejemplo, con los juegos de cartas online. No existe ningún profesional que juegue a dos juegos. Para tener un nivel competitivo, tienes que volcarte de lleno a uno.

¿En qué momento decidiste que esto dejaría de ser un hobbie para convertirse en tu trabajo?

En 2014. Comencé a competir como amateur en el equipo argentino Coliseo Dragons, pero en aquella época no existía la estructura que tenemos en la actualidad. Esa experiencia me sirvió para sentir la competitividad de los torneos. En algún momento, intenté ser profesional y las cosas no salieron bien. Entonces pensé que quizá no era lo mío. Luego me ofrecieron pasar a la Liga B del equipo Circuito de Leyendas y decidí apostarle de nuevo a esto.

Pero la propuesta incluía irte de casa…

Claro, el sueldo era bajo pero me ofrecían vivir en Chile en una casa con los jugadores de mi equipo. Era un departamento chico de dos ambientes para siete personas. Ahora, con el equipo KLG, estoy en una casa grande de tres pisos. Cada jugador tiene su habitación y tenemos todas las comodidades.

La vida de “Fix” –así conocen a Nicolás en el mundo gamer– no es diferente a la de cualquier deportista de élite, si se considera en términos de profesionalidad y horas dedicadas a la actividad. Él explica cómo son sus días y las horas libres, que a veces las utiliza para seguir practicando. “Porque mientras descansas, hay otro que está practicando. La idea es superarse día a día”, dice.

¿Cómo es un día en la casa donde vives con otros jugadores?

Nos levantamos alrededor de las diez de la mañana y tenemos una orden de trabajo del día; dice cuál es la dirección que tendrá el entrenamiento. Luego tenemos libre hasta el mediodía, pero cada uno juega por su cuenta en ese rato. No hay demasiada estructura. Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde jugamos un primer bloque. Como hay miles de equipos como el nuestro, coordinamos partidas con algunos de ellos. Eso dura otras tres o cuatro horas. En la casa somos siete personas: cinco jugadores, un coach y el analista. Hay gente de Brasil, Chile y somos dos argentinos.

¿Cuál es la tarea del analista?

Analiza el juego, se encarga de retomar datos sobre los enemigos y mirar los errores que cometemos. El juego es cambiante a lo largo del tiempo. Un día, dos más dos son cuatro; y otro día da seis porque se cambia el metajuego, que es la manera de encararlo. Por ejemplo, un personaje puede ser más fuerte un día que otro.

Aunque estás sentado frente a una máquina, jugar varias horas implica un desgaste físico. ¿Tienen previsto algún entrenamiento físico?

Sí, pero cada uno encuentra su forma de hacerlo. Algunos van al gimnasio y otros practican otra disciplina. Es muy importante el precalentamiento.

¿Qué cosas de tu trabajo no te gustan?

Estar lejos de mi familia y de mis amigos. A veces te sientes un poco apartado. Pero pienso que cerrar algunas puertas significa abrir otras. Conocí a mucha gente y tuve la posibilidad de viajar a China por el Mundial de LoL. También fuimos a Alemania. No sé de qué otra forma podría haber ido a esos lugares. El ser humano es competitivo y tuve la posibilidad de viajar para hacer lo que me gusta.

Hace un momento mencionaste a tu familia. ¿Te apoyaron en tu decisión? No es un oficio “tradicional” ante la mirada de los padres…

Uno tiene que entender que para ellos es complicado. ¿Cómo les muestras a tus padres todo esto? Al principio no me apoyaban mucho ni estaban de acuerdo, pero con el tiempo comprendieron que es un deporte profesional y que existe la manera de trabajar haciendo esto. Les mostré muchas cosas que encontré en Internet para dejarlos tranquilos. Ahora entienden todo y vienen a verme cuando juego.

En Corea, los profesionales del juego tienen una fama comparable a las estrellas de fútbol en Occidente. ¿Nos falta mucho para llegar a eso?

Es muy difícil llegar a eso. En Corea, los eSports son el pilar de una cultura que impulsa a los jugadores profesionales. Un jugador latinoamericano no tiene las bases de esa cultura ni la estructura de trabajo. Ellos se dedican el cien por cien del tiempo a lo mismo. De cualquier forma, existe la posibilidad de emigrar a otro país de la región. Por ejemplo, Brasil es una gran plaza.

¿Cuántas horas por día juegas si cuentas el entrenamiento en grupo y solitario?

Eso depende de cada persona, que determina el tiempo que quiere estar. Yo le dedico unas diez horas.

¿La adicción al juego es un problema frecuente entre los gamers?

Supongo que sucede lo mismo que con cualquier actividad. Es una enfermedad cuando necesitas sí o sí tantas horas frente a la computadora. Ahí pierdes el control del tiempo, pero no me pasa.

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