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Entre sombras

06 de Febrero 2017
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Dos creencias han estigmatizado siempre a los gatos: que somos las mascotas de las brujas y que somos traicioneros. Lo primero puede que sea cierto, pero lo segundo, la verdad es que para dar la puñalada por la espalda no se necesita ser felino y a continuación explicó a qué se debe esta afirmación.

El pasado 27 de enero, para que no se nos olvide la fecha, todos estábamos felices mientras poníamos en nuestros perfiles de las redes sociales banderitas de México a fin de refrendar nuestra identidad como mexicanos y contentos porque el presidente Enrique Peña Nieto finalmente se había animado y le había dicho “no” al “Terminator” Donald Trump.

En la Residencia Oficial de Los Pinos se había celebrado una reunión entre Peña Nieto, los sectores políticos y los sectores productivos, aunque se vio un poco empañada por la conferencia de prensa, a la misma hora, del magnate mexicano Carlos Slim.

Finalmente parecía que en México había Gobierno, que todos estábamos dispuestos a hacer borrón y cuenta nueva. Ya nos veíamos agarrados de las manos cantando el himno nacional, para después abrazarnos, decirnos hermanos y darle todo nuestro apoyo al presidente a fin de que se enfrentará a Trump como en una batalla tipo Monstruos del Espacio (quienes no conozcan la serie búsquenla en YouTube).

Y de repente, ese mismo viernes en la noche cuando ya todos festejábamos nuestro nacionalismo en algún bar ¡zas!, una noticia nos dejó fríos:

Virgilio Andrade regresaba al Gobierno federal. Sí, el mismo que exoneró al presidente y su esposa de la polémica de la casa de más de 7 millones de dólares que compró Angélica Rivera a un contratista del Gobierno y que salió de la Secretaría de la Función Pública muy cuestionado.

Virgilio Andrade es desde el viernes 27 de enero en la noche director del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), y aunque el nombramiento corrió a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), todos sabemos que el presidente tuvo que dar su visto bueno.

Aprovechando la penumbra y la distracción de un pueblo entero, Peña Nieto regresó al Gobierno a aquel funcionario que los exoneró, a él y a su esposa, del penoso tema “Casablanca”.

Debo reconocer que esta vez el presidente fue muy astuto. Como felino supo moverse entre las sombras y esperar el momento para hacer una jugada muy cerebral. El problema es que la confianza en su figura ya estaba muy deteriorada y después de esta creo que ni aunque ponga cara de gatito podrá ganarse una caricia.

DharmaTip:

Siempre hay que mantener los bigotes en alto para saber qué rumbo tomar, de lo contrario, andaremos vagando sin un objetivo y sin un lugar dónde descansar.

@dharmaqueen1

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